Djokovic alcanza los 102 títulos y estrecha el cerco sobre Federer y Connors
Novak Djokovic continúa ampliando una colección de títulos que hace tiempo dejó de parecer humana. Con su victoria en el ATP 500 de Pekín, el serbio alcanzó las 102 coronas en individuales y se coloca a solo un título de Roger Federer y a siete del récord histórico de Jimmy Connors en la Era Open.
La clasificación es una fotografía perfecta de la dimensión de los grandes campeones de las últimas décadas. Connors continúa en lo más alto con 109 títulos, seguido por Federer con 103 y Djokovic con 102. Por detrás aparecen Ivan Lendl, con 94, y Rafael Nadal, que cerró su carrera con 92. Cinco nombres que han marcado una época y que, cada uno a su manera, han llevado el concepto de longevidad competitiva hasta límites extraordinarios.
Federer, el siguiente objetivo en la caza de Djokovic
La particularidad del momento actual es que Djokovic todavía sigue compitiendo. Mientras Connors, Federer, Lendl y Nadal ya tienen sus cifras congeladas, el serbio mantiene abierta una cuenta que podría seguir creciendo. El título de Pekín no es solamente el número 102: es también la confirmación de que todavía tiene objetivos estadísticos al alcance de la mano.
El primero parece evidente. Federer está a una sola corona, por lo que un nuevo título de Djokovic le permitiría igualar las 103 victorias del suizo en torneos ATP. Después aparecería Connors, todavía siete títulos por delante, una distancia considerable pero no completamente inimaginable para un jugador que continúa encontrando maneras de competir al máximo nivel a los 39 años.
Y hay otro dato que refuerza todavía más la magnitud de la cifra. Djokovic ha conseguido sus 102 títulos en una carrera que también incluye 24 Grand Slam, el récord histórico en esta categoría, además de infinidad de semanas como número uno mundial. La batalla estadística no terminó en Pekín. De hecho, acaba de abrirse un nuevo capítulo. Federer está a una distancia mínima. Connors sigue mirando desde la cima. Y Djokovic, contra el paso del tiempo, todavía tiene la raqueta en la mano.