... Y, 24 años después, el Big 3 ya no está en lo más alto
Por primera vez en 24 temporadas, no hay ningún miembro del triunvirato entre Nadal, Djokovic y Federer dentro del top-10. ¿Quiénes dominaban este deporte entonces?
El paso del tiempo es arrollador. Nos supera a todos con la fuerza de un ciclón, no se detiene ante nada ni nadie y nos sume en ocasiones en un estado de nostalgia irrechazable. Existen momentos o personas, eso sí, que lo detienen. Lo más cercano a esa sensación en el mundo del tenis se ha vivido con la llegada, permanencia y longevidad en la élite del Big Three: Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic nos engañaron, nos malacostumbraron, nos hicieron pensar que las leyes de la naturaleza y biología no contaban para ellos. Hoy es uno de esos días en los que salimos de esa ilusión y espejismo.
Por primera vez desde el 7 de octubre de 2002, ninguno de los miembros del Big Three aparece en el top-10 del ranking ATP. Se dice pronto: son 24 temporadas de presencia ininterrumpida, semana a semana, de, al menos, uno de los tres nombres mencionados. Llegó primero Roger Federer, apoderándose del circuito con elegancia y belleza a partes iguales, rompiendo esa generación de "entretiempos" tras el ocaso de Agassi y Sampras; luego llegó Rafael Nadal, némesis absoluta y rey de la tierra batida, para establecer un binomio que cautivó al mundo y, por último, apareció Novak Djokovic, el encargado de perpetuar el legado mutuo y de convertir aquel baile en una fiesta inolvidable. Pero, ¿cómo era el tenis cuando el Big Three no estaba? ¿Quiénes dominaban? ¿Dónde están ahora? Nada como repasar, en un día tan especial, aquel top-10.
𝐋𝐚 𝐟𝐢𝐧𝐞 𝐝𝐢 𝐮𝐧'𝐞𝐫𝐚 🥺
Non solo Novak Djokovic è uscito dalla Top 10 per la prima volta dal 2018, ma quella pubblicata oggi è la prima Top 10 dal 7 ottobre 2002 senza nessuno dei Big 3 pic.twitter.com/52Yz2XSiwV— SuperTennis TV (@SuperTennisTv) September 14, 2026
Así era el top-10 del ranking ATP hace 24 años, la última semana en la que Federer, Nadal o Djokovic no estaban en el top-10
- Lleyton Hewitt: En época de entreguerras, el tenis parecía haber encontrado un nuevo dominador. Solidez, constancia, afán por ser un muro desde el fondo y una buena mano cuando se prodigaba por la media pista: Lleyton apuntaba a marcar una era, más aún al comprobar que la madurez a nivel mental no se correspondía con la edad en el carné de identidad. Luego llegó Federer, claro, y todo cambió. A día de hoy, el australiano es el vivo ejemplo del paso del tiempo: su hijo, Cruz Hewitt, consiguió hace un par de semanas sus primeros puntos ATP... mientras Novak Djokovic, miembro del Big Three, aún estaba en el top-5 del ranking. Actualmente, el australiano ejerce de seleccionador de Copa Davis de su país.
- Tommy Haas: El alemán ocupaba su mejor posición histórica antes de que las lesiones interrumpiesen de forma constante su carrera. Orfebre tenístico, con un revés a una mano de bellísima factura y un estilo de tenis que trabajaba los puntos a base de ángulos y bolas 3/4, el germano libró batallas memorables, pero nunca con la regularidad y constancia que caracterizarían a muchos de sus coetáneos en los años venideros. Él también ejemplifica a las mil maravillas la histórica longevidad del Big Three: Roger, Rafa y Nole se enfrentaron a él en pista... y luego ganaron "su" torneo, un Indian Wells del que ahora es director.
- Andre Agassi: A pesar de las idas y venidas de una carrera de película, Andre tuvo tiempo de despedir este deporte habiendo vivido de cerca la experiencia de enfrentar a Federer y Nadal. Ya no era el Agassi electrizante de velocidad centelleante y restos a las líneas, pero sí un Andre más maduro, inteligente y metódico, aún capaz de aprovechar el vacío de poder y ganar sus últimos Slams. Desde entonces, el estadounidense dio el salto a los negocios, escribió un libro, ha sido comentarista e incluso pasó un tiempo entrenando a Novak Djokovic. Ríete tú de aprovechar las horas.
- Marat Safin: El rey que no fue. Pocos jugadores de la década de los 2000 golpeaban la bola con la virulencia y a la vez precisión con la que lo hacía Marat. Su carrera no estuvo marcada por la longevidad, y ya por aquel entonces tenía resultados mixtos tras ganar el US Open 2000, su carta de presentación al mundo. Ahora, Marat acompaña a Andrey Rublev en ocasiones esporádicas, ofrece consejos a jóvenes promesas... y, sobre todo, disfruta de la paz mental que no tuvo durante su periodo por las pistas.
- Tim Henman: Antes de Murray, la gran esperanza británica para romper la sequía de Grand Slams era un Tim Henman bien asentado en la élite. Jamás lo logró, pero podrá presumir de haber enfrentado a gigantes y haberse mantenido regular, siempre cerca del vagón de cabeza del circuito. Desde entonces, Tim tomó un rol importante en el desarrollo de promesas de la LTA, además de ser uno de los principales comentaristas de la BBC en cada Wimbledon.
- Juan Carlos Ferrero: Antes de la mejor temporada de su carrera deportiva, aquella que le daría aquel soñado Roland Garros, Ferrero ya convivía con dos realidades: la de su inmenso talento (finalista en París y llegada al top-10) y la de los problemas físicos (disputó aquella final frente a Albert Costa con un chute de cortisona). Ambas marcarían su periplo por el circuito, si bien no definirían a un tipo competitivo hasta la médula y con un equilibrio y fluidez en sus golpes envidiable. De nuevo, nadie como él para dejar clara la monstruosidad de la hazaña del Big Three: pasó de enfrentarlos a ser entrenador de quien acabaría destronándolos (Carlos Alcaraz).
- Albert Costa: Aquel circuito aún conservaba la figura de 'especialistas', jugadores que brillaban en una superficie y la aprovechaban para perdurar en la élite del circuito. Pocos medían mejor los tiempos y se encontraban tan cómodos en arcilla como el catalán, quien venía de conquistar París y dejar así su granito de arena en la historia de este deporte. Tras su retirada, Albert se embarcó en muchas aventuras, entre las que destacan su periplo como seleccionador de Copa Davis y su participación en el TEC de Barcelona, una de las principales academias sobre suelo español en la actualidad.
- Sebastien Grosjean: Quizás extrañe a muchos ver el palmarés del francés (apenas tiene cuatro títulos) y comprobar que llegó a ser el #4 del mundo. Por aquel entonces, la juventud jugaba de su lado, y fue la punta de lanza del tenis francés hasta la llegada de la generación de los Monfils, Tsonga o Gasquet. A Richard precisamente lo entrenó durante más de cinco temporadas, conviviendo mano a mano con el dominio del Big Three; no ha sido su única aventura en los banquillos, puesto que también estuvo junto a Arthur Fils y, más importante, fue seleccionador francés de Copa Davis.
- Carlos Moyá: Qué decir de Charly. Leyenda del tenis español, pionero para muchos y aún en el candelero en una etapa en la que era una amenaza para cualquiera. En una época en la que las carreras no se alargaban tanto, el mallorquín hacía gala de un físico envidiable, y pertenecía a una estirpe de jugadores casi en extinción, con una derecha ultradominante y en la que basaba buena parte de su tenis. Junto a Agassi, el único extenista de esta lista que puede presumir de haber entrenado a uno de los miembros del Big Three (Rafael Nadal).
- Yevgeny Kafelnikov: Por aquel entonces, los mejores días del ruso ya habían pasado, siendo el único 'superviviente' junto a Agassi de una generación de veteranos que todavía quería mantener cierta vigencia. No tardaría mucho más en retirarse, apenas un año, pero siguió siendo competitivo, cediendo ante Hewitt en las semifinales del US Open 2002 (lo que le permite aparecer en este ranking). Ahora es estridente en redes sociales, donde no suele guardarse una opinión, y en la televisión de su país, donde ha sido comentarista de manera recurrente. Eso sí, sus aventuras tras el tenis son de lo más interesantes, jugando torneos internacionales de póker y golf y convirtiéndose en su momento en una de las voces más críticas de Putin en suelo ruso (críticas que se han suavizado en los últimos años).