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¿Qué torneos podría saltarse Alcaraz?

El murciano asegura que se va a tomar uno o dos meses de descanso en el futuro. Analizamos qué torneos podría no jugar.

Alcaraz quiere saltarse torneos. Foto: Getty

Carlos Alcaraz ha puesto sobre la mesa uno de los grandes problemas del tenis actual: el calendario ATP. El español ya ha adelantado que en el futuro pretende reservarse descansos de uno o dos meses, aunque eso implique renunciar a torneos importantes. La cuestión es dónde puede encontrar esos huecos cuando el circuito obliga a los mejores a convivir con los cuatro Grand Slams, ocho Masters 1000 obligatorios, las ATP Finals y las finales de Copa Davis.

Alcaraz lo explicó con claridad la pasada noche en el US Open durante su rueda de prensa. Su ausencia fue mucho más larga de lo deseado, pero también le permitió comprobar qué ocurre cuando un jugador se aparta durante varios meses de una rueda que prácticamente nunca deja de girar. Su conclusión detalle que es imposible competir durante unas 40 semanas cada año de manera continuada.

Y el problema no es simplemente que haya muchos torneos, es que los grandes bloques del calendario están encadenados de tal manera que tomarse uno o dos meses completos supone, inevitablemente, renunciar a una gira entera.

Carlos Alcaraz tiene muy pocos huecos reales en el calendario ATP

Un calendario habitual para un jugador del nivel de Carlos Alcaraz empieza prácticamente en los primeros días de enero y puede terminar a finales de noviembre. Entre medias aparecen cuatro Grand Slams, los Masters 1000, ATP 500 necesarios para completar los requisitos reglamentarios, las ATP Finals, sin olvidar las finales de Copa Davis.

El Open de Australia ocupa ya buena parte de enero. Febrero ofrece aparentemente algo más de libertad, pero está poblado por ATP 500 como Rotterdam, Doha, Dubái, Río de Janeiro o Acapulco. Después llega uno de los primeros grandes embudos de la temporada: Indian Wells y Miami, dos Masters 1000 consecutivos que convierten prácticamente todo marzo en una gira estadounidense.

La tierra batida tampoco ofrece demasiada tregua. Montecarlo —el único Masters 1000 cuya participación no entra en la misma obligación que los demás— abre la etapa grande sobre arcilla, antes de enlazar Barcelona, Madrid, Roma y Roland Garros. Entre finales de abril y comienzos de junio, cualquier descanso prolongado implica sacrificar varios torneos importantes.

Alcaraz lleva dos años lesionándose en esta gira por intentar jugar Montecarlo y Barcelona sin descanso. Lo más lógico es que, para 2027, tenga que elegir solo uno entre estos dos torneos, pudiendo barrer para casa y tirar por debutar en la gira de tierra en casa, donde no gana desde 2024.

Después llega la hierba, con apenas tres semanas entre Roland Garros y Wimbledon. Y una vez terminado Londres aparece quizás el espacio más evidente para que Alcaraz aplique su nueva filosofía.

La gira norteamericana de verano es uno de los lugares donde ya ha demostrado estar dispuesto a recortar. Entre Canadá y Cincinnati se disputan dos Masters 1000 prácticamente consecutivos antes del US Open. Si un jugador quiere llegar fresco a Nueva York después de Wimbledon, renunciar a Canadá, Cincinnati o incluso a ambos representa una de las pocas formas de generar un bloque de descanso significativo. Ahí sí podría estar ese mes que reclama para descansar.

Precisamente agosto aparece como uno de los meses más sacrificables. Alcaraz ya se ha perdido Masters 1000 en esa parte de la temporada en distintas ocasiones, y el coste deportivo puede ser asumible si el objetivo prioritario es proteger su físico para el US Open y la parte final del año. De hecho, solo hay que ver cómo de quemados llegan sus rivales a este torneo, con muchos en la enfermería, como Sinner, o en baja forma, mientras él llega lanzado habiendo trabajado en su físico en el último mes y medio.

El siguiente gran bloque empieza en Asia. Tras Nueva York llegan torneos como Pekín o Tokio, Shanghái y posteriormente París, antes de las ATP Finals y los compromisos finales de Copa Davis. Otro periodo muy largo sin demasiadas ventanas naturales para desaparecer durante ocho semanas.

 

 

El calendario de Alcaraz será todavía más difícil desde 2028

La situación puede complicarse todavía más. La ATP confirmó la creación de un décimo Masters 1000 en Arabia Saudí, previsto para comenzar a partir de 2028. Será la primera ampliación de esta categoría desde su creación y se sumará a Indian Wells, Miami, Montecarlo, Madrid, Roma, Canadá, Cincinnati, Shanghái y París.

Todavía no se ha fijado públicamente su semana definitiva, por lo que cualquier ubicación concreta debe tratarse como una previsión. Sin embargo, desde Punto de Break hemos conocido que el encajé más ideal apunta a ser febrero, precisamente uno de los pocos meses que todavía ofrecen cierto margen para construir descansos.

Actualmente esa zona del calendario ya está muy ocupada. En 2026, por ejemplo, Doha aparece como ATP 500 entre el 16 y el 22 de febrero y Dubái entre el 23 de febrero y el 1 de marzo, justo antes del comienzo de Indian Wells el 4 de marzo.

Informaciones cerca de confirmarse apuntan a que Acapulco y Los Cabos desaparecerán del calendario ATP, mientras que Rio y Buenos Aires pasarán a ser de pista dura. Santiago y otros torneos latinoamericanos de tierra cambiarán de lugar en el calendario.

Si Arabia Saudí termina insertándose en esa gira de Oriente Medio, la presión aumentará todavía más. Una configuración con un ATP 500 previo —Doha o Dubái— y posteriormente el nuevo Masters 1000 saudí convertiría febrero en otro bloque de máxima exigencia antes de viajar directamente hacia Indian Wells y Miami.

Es decir, podría aparecer una cadena cercana a ATP 500 + Masters 1000 de Arabia + Indian Wells + Miami en apenas unas semanas. Lo que actualmente puede considerarse una ventana razonable para descansar acabaría prácticamente desapareciendo.

Ahí surge otra posibilidad clara para Alcaraz, que sería la de sacrificar febrero. O, al menos, una gran parte de ella. Después del Open de Australia podría tomarse varias semanas sin competir y reaparecer directamente para Indian Wells. El inconveniente es evidente, ya que con la llegada del Masters 1000 saudí, hacerlo significaría renunciar a otro torneo de máxima categoría.

Ese es exactamente el dilema que plantea Alcaraz

“En el futuro voy a tomar algunos descansos, algunos parones largos. Quizás no cuatro meses, pero sí uno o dos meses, perdiéndome algunos torneos, porque es imposible jugar todos”, comentó en rueda de prensa en este US Open. Un descanso de ocho semanas no cabe de manera natural en el circuito actual.

Sin descanso en febrero, puede desaparecer después de Wimbledon, pero tendrá que renunciar a Canadá y Cincinnati. Puede hacerlo tras el US Open, pero perdería buena parte de la gira asiática y posiblemente Shanghái. Y descansar durante la primavera implicaría directamente tocar Madrid, Roma o Roland Garros.

Además están las ATP Finals y la Copa Davis, que prolongan el año hasta noviembre para los mejores.

Por eso probablemente el futuro calendario de Carlos Alcaraz no consistirá en disputar todo y añadir descansos entre medias. Tendrá que elegir primero los grandes objetivos y construir alrededor de ellos sus periodos de competición.

Los Grand Slams parecen intocables. También será difícil renunciar habitualmente a Indian Wells, Miami, Madrid o Roma. Pero Canadá, Cincinnati, Shanghái, París y determinados ATP 500 pueden convertirse en piezas móviles dependiendo de cómo llegue físicamente a cada parte de la temporada.

Y desde 2028 habrá una pieza más que encajar.

La ATP seguirá aumentando el valor de sus grandes eventos, mientras los jugadores necesitarán cada vez más semanas sin competir. Alcaraz ya ha dejado claro de qué lado colocará su prioridad cuando ambas cosas entren en conflicto. Si tiene que perderse torneos para proteger su cuerpo, lo hará.