Las fases previas de Washington y Los Cabos 2026 han vuelto a poner encima de la mesa una situación difícil de justificar y que se reproduce con demasiada frecuencia en el circuito. Jugadores que saben que tienen prácticamente asegurada su entrada como lucky loser al cuadro final terminan retirándose o no disputando su último encuentro de la qualy, ahorrando fuerzas para competir posteriormente en el torneo.
Dos casos han reavivado la polémica. Zachary Svajda se retiró durante el partido decisivo de la fase previa de Washington y posteriormente accedió al cuadro final como lucky loser. En Los Cabos, Bernard Tomic concedió un walkover antes de disputar su último encuentro clasificatorio y también terminó entrando al cuadro principal.
Un sistema que necesita cambios urgentemente
El problema aparece cuando las bajas del cuadro final se conocen mientras todavía se disputa la qualy. Determinados jugadores pueden saber de antemano que, incluso perdiendo, tendrán garantizado un puesto como lucky loser. Competir entonces deja de ofrecerles prácticamente cualquier incentivo y retirarse permite ahorrar una energía valiosísima.
Una injusticia muy polémica🙃
— Iván Aguilar (@ivabianconero) July 27, 2026
Zachary Svajda🇺🇸 y Bernard Tomic🇦🇺 se retiraron en la última ronda de la Qualy en Washington y en Los Cabos, respectivamente
🫠Los dos lograron entrar al cuadro principal como Lucky Loser pic.twitter.com/E7nZdqCs1U
La situación distorsiona la competición y puede perjudicar a otros participantes de la previa, que tendrían opciones de acceder como lucky losers dependiendo de los resultados. Además, resulta difícil de explicar al espectador que un jugador abandone por una supuesta imposibilidad física y, apenas unas horas después, pueda estar preparado para competir en el cuadro final.
El tenis necesita encontrar una fórmula que elimine estos incentivos perversos. Una posibilidad sería que una retirada o walkover en la ronda decisiva de la previa inhabilitara para acceder como lucky loser, salvo que existiera una justificación médica compatible con competir posteriormente. Otra opción sería modificar el procedimiento de selección para impedir que los jugadores conozcan de antemano que tienen asegurada su entrada.
Washington y Los Cabos no han creado el problema. Simplemente han vuelto a evidenciar un vacío reglamentario que lleva demasiado tiempo produciendo situaciones difícilmente defendibles. Urge encontrar una solución.

