El caso de Toby Kodat constituye un magnífico ejemplo de lo tremendamente difícil que resulta trasladar al profesionalismo las expectativas generadas en categoría júnior. El estadounidense, que llegó a ser número 4 mundial júnior y finalista de Roland Garros 2019 después de derrotar a Carlos Alcaraz, ha decidido dar un giro radical a su carrera a los 23 años: jugará al tenis universitario con NC State.
La decisión resulta especialmente llamativa por su edad. Los recientes cambios normativos han abierto nuevas posibilidades para que jugadores con experiencia profesional puedan incorporarse a la NCAA, y Kodat pretende aprovecharlas para encontrar un entorno diferente desde el que reconstruirse después de años muy complicados.
Un último recurso para reconciliarse con el tenis
Su trayectoria profesional ha estado totalmente condicionada por las lesiones y la imposibilidad de competir con continuidad. Kodat llegó a situarse alrededor del puesto 340 del ranking durante la pasada temporada, pero su inactividad le ha hecho desplomarse hasta aproximadamente el 1200 del mundo, quedándose muy lejos de poder desarrollar una carrera sostenible en el circuito.
Con 23 años, Toby Kodat se va al tenis universitario. Firmó con NC State.
— Ariel Fernández (@AFD7L) July 25, 2026
Nunca pudo competir con regularidad. Carrera plagada de lesiones. El año pasado estaba 340° y hoy ronda el 1200°.
Llegó a ganarle a Alcaraz en Roland Garros Junior 2019 (torneo donde hizo final). pic.twitter.com/vjRmTSickl
El contraste con sus años juveniles es enorme. En Roland Garros júnior 2019 alcanzó la final después de vencer durante el torneo a un Alcaraz que posteriormente cambiaría la historia del tenis. Kodat también llegó al cuarto puesto de la clasificación mundial júnior, credenciales que permitían imaginar una transición mucho más exitosa hacia el profesionalismo.
Sin embargo, cada carrera sigue caminos distintos. Su incorporación a NC State con 23 años puede interpretarse como un último intento por reengancharse al tenis como modo de vida, pero también como una oportunidad para quitarse presión, recuperar continuidad y volver a disfrutar compitiendo.
Todavía es joven para cerrar definitivamente cualquier puerta. El talento que mostró sigue formando parte de él, pero ahora necesita algo mucho más básico: salud, partidos y confianza. La NCAA ofrece a Kodat un contexto diferente para intentar encontrarlos.

