Lilli Tagger continúa derribando puertas a una velocidad vertiginosa. La joven austriaca se clasificó para la final del WTA 250 de Praga 2026 después de protagonizar una victoria de enorme prestigio ante Barbora Krejcikova, gran favorita al título, por 6-7(5), 6-3 y 7-6(4). Un partido maratoniano, de gran calidad y resuelto con una personalidad impropia de una tenista que todavía está dando sus primeros pasos en la élite.
El triunfo adquiere todavía más valor por producirse ante una doble campeona de Grand Slam que venía recuperando un gran nivel y competía delante de su público. Tagger supo sobreponerse a la pérdida del primer set, elevó sus prestaciones y resistió toda la presión hasta imponerse en un desempate decisivo que reafirma su enorme potencial.
Tagger, una rareza llamada a hacer grandes cosas
La progresión de Lilli Tagger está siendo una de las historias más interesantes del tenis femenino. Considerada desde hace tiempo una de las grandes promesas de su generación, la austriaca posee además una característica que la convierte en una auténtica rareza dentro del circuito WTA: su elegante revés a una mano, golpe prácticamente desaparecido entre las mejores jugadoras del mundo.
Más allá de cuestiones estéticas, lo sucedido ante Krejcikova supone un salto competitivo importante. Ganar un encuentro de esta exigencia, remontando y manejando los momentos de máxima tensión frente a una rival experimentada, permite pensar que Tagger posee herramientas mentales y tenísticas para convertirse en una estrella en ciernes.
Su última adversaria será Daria Snigur, que derrotó a Tereza Valentova por 7-6(4) y 6-3. Los resultados completaron una jornada especialmente amarga para el tenis checo, que soñaba con una final entre dos representantes locales. Praga tendrá finalmente una campeona extranjera. Todas las miradas estarán puestas en Tagger, cuya irrupción empieza a adquirir dimensiones muy serias.

