El debate sobre el futuro del dobles continúa abierto y Sadio Doumbia, uno de los especialistas de la modalidad, tiene claro cuál sería el mejor reclamo posible: juntar a Jannik Sinner y Carlos Alcaraz. El francés considera que el problema no está tanto en el formato como en la ausencia de grandes estrellas capaces de movilizar a los aficionados.
Doumbia reflexionó sobre las dificultades del dobles para generar interés fuera de los Grand Slams, especialmente en torneos menores. A su juicio, el tenis actual vive un proceso de "starificación" extrema en el que el público prioriza claramente ver a sus grandes ídolos sobre cualquier otro encuentro.
Doumbia cree que Alcaraz y Sinner podrían revitalizar la modalidad del dobles
"Hoy lo que vende son los grandes campeones: Jannik Sinner, Carlos Alcaraz o los jugadores del país anfitrión. La ubicación también importa. La gente va a Roland Garros o Wimbledon por el encanto del lugar y las gradas siempre están llenas", explicó Doumbia. Su ejemplo para ilustrar esta tendencia resulta contundente. "Si mañana Sinner y Alcaraz jugaran dobles juntos, todo el mundo iría a verlos antes que un partido individual entre dos jugadores del Top-20", aseguró en Tennis Temple.
Doumbia va incluso más allá al señalar hasta qué punto las grandes figuras condicionan los hábitos del espectador. "La gente prefiere ver entrenar a Jannik antes que un partido oficial entre el número 50 y el 80 del mundo. Estamos fascinados por las estrellas. El problema no es el dobles, sino la falta de verdaderas superestrellas en esta especialidad", afirmó.
La reflexión abre un escenario fascinante. Sinner y Alcaraz poseen potencia, movilidad, calidad al resto y enormes recursos desde el fondo, aunque necesitarían adaptarse a automatismos específicos de la modalidad. Verlos formando pareja supondría, en cualquier caso, un acontecimiento mediático extraordinario. Para Doumbia, ejemplos así evidencian que acercar regularmente a las grandes estrellas del individual podría ser una de las mejores vías para devolver al dobles el protagonismo que reclama.

