Madison Keys vuelve a situarse entre las grandes protagonistas de la gira de hierba. La estadounidense se proclamó campeona este sábado en el WTA de Eastbourne después de superar en la final a la alemana Tatjana Maria por 7-5 y 6-4, levantando así el tercer título de su carrera en este torneo y confirmando sus excelentes sensaciones antes de Wimbledon.
El triunfo supone el undécimo título WTA de la trayectoria de Keys y el cuarto conseguido sobre hierba, una superficie en la que históricamente ha encontrado una de sus mejores versiones. Eastbourne se ha convertido en un escenario especial para ella: ya había ganado allí en 2014 y 2016, y casi una década después vuelve a celebrar un trofeo que refuerza sus aspiraciones de cara al tercer Grand Slam del año.
La final ante Tatjana Maria no fue sencilla. La alemana, una especialista en hierba gracias a su variedad, sus cambios de ritmo y su juego de saque y volea, puso en problemas a Keys durante buena parte del encuentro. Sin embargo, la potencia de la estadounidense desde el fondo de pista terminó imponiéndose. Keys supo resistir en los momentos importantes, encontró soluciones ante los cambios de ritmo de su rival y cerró el partido en dos mangas.
Madison Keys, un peligro de cara a Wimbledon
El título llega en un momento especialmente importante para la estadounidense, que busca trasladar estas buenas sensaciones a Wimbledon. La hierba favorece sus grandes armas: un saque dominante, una derecha agresiva y la capacidad de tomar la iniciativa rápidamente en los intercambios cortos. Además, su experiencia en grandes escenarios puede ser un factor diferencial.
Keys ya sabe lo que es brillar en Londres: alcanzó las semifinales de Wimbledon en 2015 y ha demostrado varias veces que puede competir contra las mejores sobre césped. Con este nuevo título, llega al All England Club con confianza, ritmo competitivo y la certeza de que vuelve a ser una amenaza real para cualquier jugadora del cuadro.

