Para sorpresa de nadie, Carlos Alcaraz superó este viernes a Alexander Bublik en los cuartos de final del Masters 1000 de Montecarlo (6-3, 6-0) para dar un paso más en su defensa del título. No fue un día brillante, pero tampoco le hizo falta.
Era la primera vez que se enfrentaban dentro de la pista y esto siempre genera cierta incertidumbre por ambas partes. ¿Cómo será jugar contra Carlos Alcaraz? ¿Cómo será su ritmo de bola? ¿Y cómo será ver enfrente a Alexander Bublik? ¿Hasta qué punto puede improvisar con ese talento de cuna? Era cuestiones a resolver en el día de hoy en un duelo que, de haber sido en otra superficie, seguro que hubiera despertado una previa mucho más caliente. Al estar sobre la arcilla del Masters de Montecarlo, entiendo que la gran mayoría daba por hecho la victoria del murciano.
Pero bueno, sabemos perfectamente que la teoría no siempre se cumple, ni siquiera cuando empiezas el partido con un break de salida que corrobore todas esas opiniones a tu favor. Sed sinceros, aquí todos pensamos que nos quedábamos sin partido, que todo iba a ser una pantomima, incluso veríamos si esto acabaría pareciéndose algo al Berrettini-Medvedev. Seguro que lo pensó también Bublik, de ahí que su respuesta fuera anotarse los tres siguientes juegos para apagar ese fuego. ¿Y ahora qué? ¿Sería capaz el kazajo de hacer saltar las alarmas? Fue el único momento de la tarde donde se nos agitó un poco el corazón.
Se quejaba Carlitos de la raqueta, no sonreía en ese fondo de la pista, solo se dedicaba a escuchar a Samuel López para darle la vuelta a aquel ligero traspiés. En su banquillo tenían la seguridad de que era imposible que esta película terminara mal, una confianza que le llegó a Carlitos para sellar de golpe el parcial por 6-3. No fue nada extraordinario, simplemente adaptación, sosiego y que el paso de los minutos le fueran dando la razón. Ahora era Sascha quien rumiaba en su lado de la pista, arrinconado por una superficie y un rival que, cuando se dan la mano, no hay nada que hacer.

El segundo set, visto y no visto
El parido pendía de un hilo que cortaría Alcaraz en cuanto saltó de nuevo a pista. El 6-3 era importante, pero arrancar con un break de salida suponía cortarle las alas al kazajo de manera definitiva. Ahí fue cuando surgió el Bublik del pasado, el que hace cosas extrañas, el que no compite correctamente, el que muestra una actitud de querer abandonar la pista cuanto antes. De verdad que lo había intentando en la primera manga, pero con el 4-0 abajo en apenas quince minutos ya empezaba a pensar en la ducha y la vuelta a casa.
Cuando el reloj no marcaba ni una hora de partido, el público ya sabía que hoy la jornada estaba yendo de más a menos, pero es lo que tiene ir a ver partidos de Alcaraz y Sinner, que en menos de sesenta minutos puede estar todo el pescado vendido. El español no dio opción a su oponente y avanza a semifinales de Montecarlo, donde tendrá que esperar para conocer a su rival. Alex De Minaur o Valentin Vacherot, de aquí sale el nombre que buscamos, el hombre que sufrirá mañana sábado ante el vigente campeón del torneo.

