Después de veinte años de reinado de Rafael Nadal y cuando todo el mundo pensaba que España se quedaba huérfana de referentes tenísticos, apareció entre sonrisas y pelotazos un chico de Murcia llamado Carlos Alcaraz, que mantenía al país en lo alto de la élite del tenis. Con esta transición dulce parecía solucionarse el gran vacío que dejaba el mallorquín.
Pero una vez resuelto este primer gran problema del tenis español, en segundo en cuestión no se ha solucionado sino que se ha agravado y es la ausencia de una segunda línea de tenistas españoles que también rieguen con éxito el circuito. A Nadal le acompañó David Ferrer, Fernando Verdasco, Feliciano López, Nicolás Almagro, Pablo Carreño, Tommy Robredo, Roberto Bautista o Pablo Andujar, todos ellos ganadores de más de un título ATP.
Sin embargo, en la era de Alcaraz no se está corriendo la misma suerte. Aunque se cuente con la presencia de otro español en el Top 20 como es Alejandro Davidovich, que cuenta con un tenis de quilates, al malagueño no le ha acompañado la fortuna en los momentos en los que ha estado rozando varios títulos.
Mientras que otro tenista como Jaume Munar, asentado en el Top 40, que el año pasado dio un gran paso adelante en cuanto a su tenis, a los resultados y al ranking, tampoco ha conseguido dar con la tecla adecuada para hacerse con un trofeo en sus vitrinas.

Tres españoles en cuatro años
Y es que hay un dato demoledor que demuestra la situación actual del tenis español masculino individual, ya que en dobles Marcel Granollers está dando la cara y ya cuenta con dos Grand Slams (Roland Garros 2025 y US Open 2025). Desde el último título de Rafa Nadal, que fue Roland Garros 2022 hasta el día de hoy, y quitando todos los títulos de Alcaraz, solo tres españoles han conseguido hincarle el diente a un trofeo ATP.
En agosto de 2022 fue Pablo Carreño alzándose con su primer y único Masters 1000 en la pista dura de Toronto. En abril de 2023 le tocó el turno a un Roberto Carballés que dio la sorpresa en la tierra batida del ATP Marrakech y consiguió su segundo título como profesional. Mientras que en octubre de 2024,el último en dar una alegría al tenis español fue Roberto Bautista con el título de campeón en la pista dura indoor del ATP de Bélgica.
Desde el triunfo del castellonense, no ha habido otro nombre español, que no sea el de Carlos Alcaraz, en ningún trofeo ATP. El 2025 quedó desierto y está por ver si en 2026 alguno acompaña al murciano, que ya cuenta con dos títulos (Open de Australia y ATP Doha).
El tenis español busca títulos más allá de Carlos Alcaraz
El mes de febrero siempre era propicio para que esa clase media del tenis español triunfase. Ferrer dominó varios años la gira sudamericana de tierra batida, y Bautista levantó dos títulos en Doha y uno en Dubái. Pero en esta ocasión Davidovich cayó en los octavos de final de Acapulco y Munar está lesionado.
Si los trofeos no llegan, el ranking tampoco acompaña. Históricamente España siempre ha contado con 9 o 10 españoles entre los 100 mejores tenistas del mundo, mientras que el récord fue de 15 en 2015. Sin embargo, la próxima semana solo podría haber cuatro, ya que Carlos Taberner cierra el top 100 y podría salir.
Mientras que en Italia, que hasta hace unos años contaba con pocos integrantes, cuenta con ocho en el Top 100. Además, después de Jannik Sinner tiene a Lorenzo Musetti (5º del ranking ATP), Flavio Cobolli (17º) y Luciano Darderi (21º), es decir, cuatro italianos entre los 30 mejores del mundo.
Aunque la esperanza de Rafa Jódar, que ocupa el puesto 103, añadiría un aire nuevo y un soplo de energía, el tenis español se sigue agarrando a Carlos Alcaraz. España tiene el éxito asegurado con el número uno del mundo, pero sus escuderos tienen que empezar a afilar sus espadas.

