Podría parecer que lleva toda una eternidad en el circuito, pero Maria Sakkari apenas ha entrado en la treintena, edad en la que muchas jugadoras son capaces de encontrar su mejor versión. Tras tocar fondo la pasada primavera, quedándose a un puñado de posiciones de salir del top-100, la helena decidió dar un giro de 180º a su carrera deportiva que, en este caso, consistía en volvr a lo que mejor le funcionó: restablecer su binomio con Tom Hill, el arquitecto de la Maria que llegó a ser top-3, y tirar de trabajo y sacrificio para recuperar su mejor versión.
Esa mejor versión, parece, florece al fin en un WTA Doha 2026 que podría convertirse en el verdadero punto de inflexión de su 'resurrección'. La semana de la tenista griega está siendo para enmarcar, dejando atrás a dos top-10 como Jasmine Paolini e Iga Swiatek: especial relevancia tiene el triunfo ante la polaca, con quien arrastraba cuatro derrotas seguidas y, además, convirtiéndose en la primera mujer en remontarle un partido a nivel WTA 1000 (jamás había perdido Iga en estos torneos tras ganar el primer set).
"Siempre eres la no favorita cuando te mides a la #2 del mundo, sobre todo si tenemos en cuenta de dónde vengo. Aún así, me repetía a mí misma que estaba jugando bien al tenis, incluso después de perder el primer set. Debía ceñirme a mi plan de juego y a la manera en la que estaba jugando al tenis, muy agresiva, muy valiente. Me acabó funcionando", señaló desde tierras cataríes Maria, que apuntó al equilibrio entre agresividad y paciencia como la clave de su repunte tenístico y la única manera de derrotar a las mejores.

"Siento que debes ser agresiva, pero al mismo tiempo ser muy sólida, sobre todo ante las mejores. Hoy, eso funcionó". El duelo de hoy estuvo lleno de situaciones complicadas: la griega desperdició una ventaja de 5-2, llegando a sacar para partido, en el set definitivo... pero se recompuso para acabar cerrándolo por un 7-5 que se convirtió en un verdadero alivio. "No soy ni la primera ni la última jugadora que encara un momento así. Me dije a mí misma que puede pasar, que no es anormal ceder un break en el tercer set. Estresarte y agarrotarte un poco, de hecho, es completamente normal, sobre todo cuando llevo mucho tiempo sin vivir momentos así. Estoy feliz por haber superado ese momento, muy orgullosa de mí misma por cerrar después el partido". Son pequeños momentos que, desde luego, se convierten en fundamentales si quieres regresar por tus fueros.
Swiatek y Sakkari se pronunciaron sobre la polémica del doble bote, uno de los momentos de la jornada
Si el partido estuvo lleno de tensión y drama fue en parte, además, por una revisión videoelectrónica de la que se ha hablado largo y tendido. Fue el VAR quien concedió un punto a la helena en el que Iga Swiatek, in extremis, tiró de un doble bote para devolver la pelota: ni la polaca ni el árbitro dijeron nada y fue Maria quien decidió parar el punto y pedir la revisión, segura de que ese doble bote existía. Al término del encuentro, ambas protagonistas se pronunciaron sobre este incidente.
"No sabía, desde un punto de vista de la física, cómo había salido la pelota de mi raqueta. O había tocado el suelo o le había pegado con el marco. Sinceramente, no estaba segura", señaló Iga, un argumento que no terminó de convencer a su rival. "Siento que sí eres consciente de cuándo golpeas con un doble bote a la bola y cuándo no. A veces, quizás, estás confusa. No digo que ella lo supiese, pero a veces siento que sabes qué ha ocurrido. También puedes decir que no estás segura del todo de cuál ha sido el bote", afirmó la griega, quizás algo molesta porque Swiatek ni tan siquiera abriese la boca. Sea como fuere, acabó siendo un pie de página en la celebración de Sakkari, que encara ahora las semifinales frente a Karolina Muchova con la ilusión de volver a plantarse en una final de WTA 1000. No está mal para alguien que hace apenas meses estuvo a punto de salir del top-100, no.

