La pista de las ATP Finals 2025 se abría para recibir a las dos máximas figuras del tenis mundial, Carlos Alcaraz y Jannik Sinner, para jugar una final de una talla tenística como hacía años que no se veía en este torneo. Se enfrentaban el ganador del Open de Australia y Wimbledon contra el de Roland Garros y US Open, y ambos jugadores saltaron a pista en un escenario en el que se sentía nerviosismo y tensión, pues el partido iba a ser una especie de sentencia de qué jugador era el mejor de 2025.
Lo ganó Jannik Sinner en dos sets. 7-6 7-5 fue el resultado tras 2h y 14 minutos de puro tenis y de ambos titanes demostrando por qué son los mejores jugadores del mundo. Sin embargo, el italiano revalidó su corona de Maestro ante un estadio que le llevó (de forma muy respetuosa con el rival) en volandas en todo momento y en una pista indoor que le viene como anillo al dedo, ya que no deja de parecer invencible ante cualquiera.

Una final entre Maestros
Los dos primeros juegos del partido estuvieron marcados por los errores del que restaba, algo totalmente normal en un encuentro de estas características. Sin embargo, el primer gran aplauso tanto de la grada como de Sinner se lo llevó 'Carlitos' con una derecha en carrera que caló en el revés de su rival como una bala. Aún así, el juego se iba cociendo a fuego lento para llegar a puntos más decisivos.
Apenas se habían disputado tres juegos cuando el choque tuvo que pararse durante 10 minutos por un nuevo incidente médico en la grada, y aunque podría haber sido algo decisivo al producirse en un 'deuce', ambos pudieron continuar con la misma frescura que al comienzo.
Los dos querían mostrar sus mejores galas en cada punto y sabían a la perfección que jugar al drive iba a suponer recibir una bomba en el siguiente golpe, por lo que trataban de buscar los reveses cruzados para dar el paso adelante en el momento necesario.
El primer set, por detalles
Dominaban con su saque e iban dejando algunos puntos de marca personal, y entonces el italiano se puso con 30-30 en el 4-4, con saque de 'Carlitos'. La respuesta fue contundente: derechón cruzado al contrapié durante el rallie que dejó sin respuestas a Sinner.
Parecía que Alcaraz dominaba y llegó a tener bola de set al resto en el 6-5 a favor, pero el transalpino demostró por qué lleva seis encuentros sin perder su servicio y conectó un segundo saque profundo al revés que propició el fallo del murciano. Y cómo no, un primer set de tal categoría debía finalizarse en un tie break, que aprovechó Sinner al aguantar y cometer menos errores.
Alcaraz se volvió a enganchar, pero no por mucho tiempo
El español trató de aferrarse a uno de los pocos resquicios que daba su rival, y uno de ellos fue el del pequeño bajón que llega tras un momento de éxtasis. Sinner se había llevado una manga muy ajustada, así que Alcaraz empezó muy seguro y directo el segundo parcial para poder romper el saque y sorprender. No obstante, la alegría le duró unos pocos juegos y en un abrir y cerrar de ojos el transalpino ya dominaba por 3-4 el marcador, por mucho que Carlos estuviese en todo momento intentándolo.
Comenzó a animar más el box de Alcaraz al ver que el partido podía terminar de escaparse en cualquier instante, pues Sinner trataba en todos los puntos de fulminar la zona profunda de revés. Así, el murciano aguantó la exigencia y la presión que se mascaba al sacar para mantenerse en la final, pues estuvo impecable para igualar a 5.
Una presión irresistible
Parecía que todo podía cambiar en ese 5-5 al ponerse con 0-15 Alcaraz. Eso sí, Sinner danzaba por la pista como le antojaba y repartió más puntos para las 'highlihts'. Entonces, apareció Juan Carlos Ferrero para intentar dar la vuelta a la tortilla: "¡Háblate positivo!", le aconsejó a su pupilo.
La sonrisa de Carlos Alcaraz no fue suficiente para aguantar ese juego, pues un par de puntos de mala suerte y otro en el que no pudo ante la presión fueron los detonantes para sucumbir en un partido en el que estuvo a la altura, pero en el que Jannik Sinner estuvo intratable una vez más y cerró tras un punto en el que obligó a fallar a Alcaraz.

