Jannik Sinner es el hombre del momento. El número uno del italiano, en la sombra durante un mes tras su dura derrota en la histórica final de Roland Garros ante Carlos Alcaraz, volvió a llevarse todos los focos después de llevarse el título en Wimbledon y de tomarse la revancha ante el español. Desde aquella tarde en París hasta la de Londres, el número uno del mundo apenas había querido hablar sobre los tres puntos de campeonato que desaprovechó en el grande francés y tampoco quiso dar muchos detalles de como lo superó. Pero después de levantar el trofeo dorado en Londres y de convertirse en el primer italiano de la historia en conseguirlo, Sinner se abrió en algunas las entrevistas.
Esta vez habló con la CNBC, horas después de su éxito en la Catedral del tenis, y aprovechó la ocasión para hablar sobre la filosofía de vida que aplica en el su juego: "Me gusta mucho la presión. Creo que si no la sientes, significa que no te importa lo que haces. Me siento privilegiado de estar en la posición en la que estoy: hay mucha presión y, a veces, incluso con una diana en la espalda".
Sin mucho tiempo para la celebración
El número uno del mundo quiere disfrutar del momento, pero no tardará en volver a ponerse manos a la obra, sobre todo ahora que llega la gira de pista dura norteamericana en la que defiende 2200 puntos: "Esta es precisamente la motivación por la que sigo trabajando duro: ahora todos los jugadores saben cómo juego y cómo me muevo. Por eso también he tenido que mejorar en los entrenamientos, y aquí es donde necesito a mi equipo. Estar bajo presión es un privilegio".
Aun así, es consciente de que no puede hacerlo él todo, y que la ayuda de su equipo es imprescindible para encontrar el correcto equilibrio entre obsesión y deseo: "¿El mejor consejo que he recibido? Mis entrenadores me dijeron que siguiera sonriendo. Experimentamos el tenis en tantos torneos al año; es parte del viaje y del proceso, pero hay que disfrutarlo; de lo contrario, puede volverse muy pesado. Es importante rodearse de las personas adecuadas fuera de la pista y no pensar en el tenis todo el tiempo".
Además, dejó un claro mensaje para aquellos que critican su filosofía de trabajo, que a veces le hace parece más a un robot que a un ser humano, pero el número uno se defiende: "Siempre digo que el trabajo duro supera al talento: siempre salgo al campo con un objetivo. Creo que esa mentalidad empieza a construirse en el campo de entrenamiento, cuando estás pasando apuros y con dolor. A veces no tienes ganas de entrenar, pero vas de todos modos y haces todo lo posible para asegurarte de que sea un buen día. Si no lo haces en el entrenamiento, no puedes hacerlo en un partido".
La palabra 'fracaso' no existe en su diccionario
El italiano ha experimentado a partes iguales, y en un intervalo de un mes, las dos caras del deporte, aunque él no cree que el fracaso sea una opción: "No creo que exista el fracaso en nuestro deporte si te entregas al 100% y haces todo lo posible. Puedes tener días buenos y días malos: tengo la suerte de haber vivido ambos. Si no vives los días malos, no aprecias los buenos. He pasado por momentos difíciles dentro y fuera de la cancha: este trofeo era solo un sueño hace un tiempo, ahora se ha hecho realidad. Sin duda, está entre mis logros más importantes".
Quizás el hecho de haberse llevado el título, le hizo abrirse algo más de lo normal y habló sobre la importancia de su familia en su vida y lo bonito que fue para él verlos reunidos en su box durante la final: "Mi madre llegó a Londres esa mañana solo para ver la final, y eso significó mucho para mí. Estaba emocionada de ver a su hijo jugar en la pista central de Wimbledon, y yo estaba emocionada de verlos en el palco. Claro, había mucha tensión. Mi mamá está sufriendo un poco, pero es normal. Es madre y los padres se preocupan mucho por sus hijos. Normalmente, no tienen mucho tiempo libre y me alegra que ambos estuvieran allí", sentencia un Sinner que se abrió a la hora de hablar sobre su filosofía de vida, su ética de trabajo y su forma de encarar el tenis.

