Siempre hay una primera vez para todo. Jannik Sinner consiguió imponerse a Carlos Alcaraz en la final de Wimbledon 2025 por un marcador de 4-6 6-4 6-4 6-4, haciendo que el español vea cómo se escapa una final de Grand Slam, algo que no había experimentado antes. Merece la pena repasar los detalles de un encuentro que encumbra al italiano, merecido campeón.
Una sensación especial recorría la mente y el corazón de todo amante del tenis mundial. La final de Wimbledon 2025 constituía la oportunidad de presenciar un nuevo episodio de una rivalidad íntima que puede marcar la historia de este deporte. Jannik Sinner buscaba revancha tras lo sucedido en París, mientras que Carlos Alcaraz luchaba por sumar un nuevo título a su palmarés y agrandar su superioridad respecto al italiano en sus últimos duelos directos.
Los compases iniciales del primer set fueron una toma de contacto entre ambas, como dos viejos amantes que hacía mucho que no se veían y necesitan explorar poco a poco su relación para recuperar sensaciones perdidas. Quien dio el primer paso en la batalla fue Sinner, con un juego al resto muy atinado en el que aprovechó los segundos servicios de Carlos para hacer el break.
Fue toda una sacudida para el murciano, quien incrementó la intensidad de piernas, aceleró la mano y logró recuperarse pronto. Con 4-4 y henchido de confianza, Alcaraz sacó la varita y dio continuidad a su reacción con dos juegos asombrosos, repletos de magia y aprovechando las dudas del italiano al servicio.
Toda la adrenalina puesta sobre la mesa para firmar esa remontada de cuatro juegos consecutivos, se desvaneció en el arranque de la segunda manga, encajando un break el español cuyas consecuencias a largo plazo fueron mucho más letales de lo esperable. Un mínimo despiste que intentó enmendar a posteriori, como hizo en el set inicial, con dos juegos al resto en los que estuvo cerca de conseguirlo.
- El bajo porcentaje de primer saque de Alcaraz fue decisivo durante todo el partido
Escapó de la trampa Sinner, entonándose con el servicio y metiendo una marcha más desde el fondo de pista que fue asfixiando poco a poco al español. Carlos se mantuvo a rebufo y puso todo sobre la mesa en el décimo juego, pero el italiano mostró su mejor versión con dos puntos antológicos que certificaron su triunfo parcial.
Bajo porcentaje de primeros saques, sensación de asfixia desde el fondo de pista, dominio del italiano desde los primeros golpes y falta de clarividencia táctica. Esa mezcla mortal es lo que sintió Carlos durante todo el tercer parcial, en el que el marcador no terminó de reflejar la evidente superioridad de Sinner. El servicio y su facilidad natural para maximizar situaciones favorables en los puntos, impidieron un desplome mayor del murciano, que se vio sin capacidad de respuesta ante Jannik, capaz de hacer el break en el noveno juego y consolidar luego su ventaja.
Tan lejos en sensaciones como en lo mental. Carlos daba muestras de su impotencia con una claridad pocas veces vista en jugadores de este nivel y en las instancias iniciales del cuarto set entregó el servicio. Ni siquiera encontraba ya consuelo en el saque, viendo cómo Sinner le quitaba tiempo con todos sus golpes e impedía que adquiriese la iniciativa. No hacía daño con sus golpes y el italiano conseguía desbordarlo sin remisión y minimizando sus errores no forzados a límites fuera de la lógica.
Con 4-3 para el italiano, la Pista Central de Wimbledon se convirtió en una sede de El Palmar, con todos los amigos del español animándole sin rubor. Salió a pista con otra actitud Alcaraz, llegando a disponer de un prometedor 15-40. Sin embargo, Jannik encontró la manera de despejar viejos fantasmas y sacó adelante un juego que podría haber sido punto de inflexión. Consiguió ganarse una bala extra con su saque, pero no dudó un ápice el de San Cándido para certificar su triunfo. Jannik Sinner es merecido campeón de Wimbledon 2025, tomándose la revancha de un Carlos Alcaraz que debe mirar ya al futuro.

