La mala suerte se ceba con Dimitrov y se retira cuando tenía a Sinner contra las cuerdas

El búlgaro se vio obligado a retirarse por una lesión en el pecho cuando dominaba a Sinner con dos sets a favor y estaba cerca de realizar la mayor sorpresa de Wimbledon.

Andrés Tomás Rico | 7 Jul 2025 | 22.08
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La mala suerte se ceba con Dimitrov y se retira cuando tenía a Sinner contra las cuerdas. Foto: Gettyimages
La mala suerte se ceba con Dimitrov y se retira cuando tenía a Sinner contra las cuerdas. Foto: Gettyimages

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Lo peor que podía ocurrir en un partido de tenis sucedió. Cuando Grigor Dimitrov estaba a unos juegos de confirmar la mayor sorpresa de este Wimbledon, su pectoral dijo basta. Una vez más, la mala suerte y el infortunio se ceban con un jugador excepcional al que nunca le han acompañado las lesiones. Estaba jugando un partido perfecto y dominando a Jannik Sinner por 6-3, 7-5, 2-2, pero la vida, a veces, es así de cruel. De esta manera, el número uno del mundo, que estaba tocado del codo tras una caída en el primer juego del partido, se salva de una situación en la que estuvo con un pie y medio fuera del grande londinense. No tenía nada que celebrar Sinner, que deberá recuperarse lo antes posible ante de su duelo de cuartos de final ante Ben Shelton

En el último duelo de una jornada apasionante en la Catedral del tenis, nadie todavía era consciente de lo que iba a ocurrir un par de horas después. Pero hacían acto de presencia, a última hora de la tarde, Sinner y Dimitrov. Dos tenistas con estilos completamente diferentes. Mientras el italiano es todo velocidad y frenesí sin discreción, el búlgaro es todo elegancia y virtuosismo, como si fuera un tenista de otra época y que se encuentran en peligro de extinción.

Dimitrov llegaba a Wimbledon tras un 2025 muy irregular por culpas de las lesiones. Obligado a retirarse en las primeras rondas del Open de Australia y Roland Garros, tenía su primera oportunidad para disfrutar y que mejor lugar que en la hierba londinense. Además, con la opción de meterse en sus segundos cuartos de final. 

Quizás, por ello salía con todo en su duelo ante el número uno del mundo. No tenía nada que perder el tenista de 34 años y sorprendía todos rompiendo el servicio de Sinner y colocándose con 3-0. Con un saque muy efectivo y con su toque de magia encontró la forma de hacerle daño al italiano, que por primera vez en el torneo se veía exigido.

Ese break inicial le sirvió a Dimitrov para hacerse con un primer set muy rápido (6-3) y que hizo saltar las alarmas en el número uno del mundo, consciente de que el partido de hoy había que tomárselo muy en serio.

El codo de Sinner se magullaba y las alarmas saltaban

Pero Sinner seguía noqueado y sorprendido ante la inspiración del búlgaro y volvía a ceder su servicio, esta vez en blanco, en el primer juego de la segunda manga. No reaccionaba el número uno y su juego no acompañaba: el primer servicio no entraba, su juego de pies estaba siendo más pesado que de costumbre y no golpeaba limpio a la bola. Pero todo tenía un motivo: pedía la entrada del fisio por unas molestias en el codo, debido a un resbalón al inicio del encuentro.

Su cara al recibir el tratamiento no era del todo esperanzadora, no se sentía cómodo y la situación en la que se encontraba el partido le urgía a reaccionar porque Dimitrov no bajaba su nivel y amenazaba con llevarse el segundo set. El bulgaro era una máquina de sacar, pero cuando servía para ponerse con dos sets arriba, las dudas llegaron y su saque lo abandonó. Y a esa cuerda se agarró Sinner para devolver el quiebre y poner el 5-5. Gritaba como muy pocas veces se le había visto al italiano, pero fue un mero espejismo porque Dimitrov estaba jugando un tenis excelente y estos trenes solo pasan una vez en la vida. Así que rompía de nuevo y se hacía con el segundo parcial (7-5) para reventar todos los pronósticos y encender todas las alarmas en la Pista Central: El número uno estaba al borde de la eliminación.

Además de intentar subir el nivel y esperar a que el búlgaro bajara el suyo, había otro suceso al que se podía agarrar el número uno del mundo: el límite horario. Antes del inicio del tercer set, quedaban dos horas y media efectivas de juego. Por lo que si conseguía alargar el partido, había muchas opciones de tener que concluirlo el día siguiente, algo que beneficiaría al italiano.

Una dolorosa lesión de hombro terminaba con la proeza de Dimitrov

El techo se había cerrado y las condiciones habían cambiado, pero Dimitrov seguía a lo suyo, muy cerca de conseguir su objetivo. Pero, de repente, lo peor ocurrió. En un saque abierto que colocaba el 2-2, el búlgaro se lesionaba del pectoral y la Pista Central entraba en un silencio descomunal. La suerte volvía a cebarse con el pobre Grigor, que entre lágrimas y con el apoyo de Sinner, se vio obligado a retirarse en un partido en el que estaba rozando la perfección para hacerse con una de las victorias de su vida. Mientras que al número uno del mundo salva una situación crítica, aunque habrá que estar atentos a sus molestias en el codo. No tendrá mucho tiempo para recuperarse porque otro bombardero, Ben Shelton, espera en los cuartos de final. Mientras que a Dimitrov la crudeza de las lesiones le vuelve a pasar factura en un momento que podría haber sido inolvidable, y lo será por esa dolorosa lesión.