Aunque hace más de diez años desde que empezara a competir en el circuito profesional, la carrera de Elias Ymer sigue teniendo una gran laguna por tapar. Su rostro apareció en aquella primera lista de los #NextGen, una primera campaña de la que salieron varios top10… y algunos que de momento no alcanzaron ni el top100. Este es el gran desafío que sigue teniendo por delante el sueco, que a sus 29 años continúa persiguiendo el sueño de verse en ese primer vagón del ranking mundial, trabajando duro hasta que llegue su momento. La realidad, desde luego, parece tener otros planes, ya que esta semana hay que irse hasta el puesto #235 para encontrarle en la tabla. En una entrevista rescatada por tennis.com podemos escuchar cuáles son sus ambiciones tras haber cumplido los 29 años el pasado mes de abril.
“Estoy descubriendo cada vez más mi estilo de juego, siento que cada día estoy más cerca de ese momento. Estoy tratando de evolucionar, de ser más agresivo dentro de la pista, de trabajar más para llegar a la red más a menudo en los partidos. Sé que tengo ese juego dentro de mí, lo puedo sacar, pero aún no he sido capaz de mostrarlo. El objetivo es construir un estilo de juego más ofensivo, un estilo que de momento no estoy utilizando. Digamos que esa es posiblemente mi mayor fortaleza y al mismo tiempo mi debilidad” reconoce el hombre que llegó a ser el #105 del ranking ATP allá por 2018, hace tanto tiempo que prácticamente ni lo recordamos. Fue el momento donde más cerca estuvo de cumplir su cometido, justo antes de que el circuito se llenara de depredadores.
¿Por qué es más difícil ahora llegar al top100 del ranking? Muy fácil de explicar: el nivel ha subido como jamás podíamos haber imaginado. Mientras que en la década de los noventa ni siquiera eran tratados como profesionales, el circuito actual te enseña cómo el #200 del mundo puede plantarle cara sin problemas a un top20, aunque luego el factor mental no le permita ganarla. “La gente todavía tiene en su mente ese relato que dice que solamente los 100 mejores jugadores del mundo saben realmente jugar a tenis, incluso los 50 mejores. O quizá que solamente el top20 puede alcanzar un nivel muy alto de tenis, el mejor tenis. Yo diría que, ahora mismo, el top200 y el top300 de la clasificación puede jugar un tenis increíble en un día particular”, añade el sueco.
UN OBJETIVO PENDIENTE
Con un balance de 21-15 esta temporada, los resultados más recientes no invitan a pensar que el mayor de los Ymer esté acercándose al reto de su vida, aunque su intención siga apuntando a ese objetivo. De lo que todavía puede presumir es de seguir siendo el mejor jugador de su país, tanto en hombres como en mujeres. Claro, que este dato, más allá de ser una buena noticia, lo que hace es reflejar el auténtico páramo que lleva siendo el tenis sueco desde hace veinte años, un solar de referentes desde que Robin Soderling colgara la raqueta. Hasta el punto de que los hermanos Ymer llevan sosteniendo, como buenamente pueden, la responsabilidad de una potencial mundial que llegó a fabricar campeones casi sin querer.
“Tal vez sigamos atrapados en los buenos tiempos, que son también los viejos tiempos. El tenis se ha vuelto un deporte muy competitivo en estas últimas décadas, la gente no siempre entiende lo que significa ser un jugador profesional a día de hoy. En mi caso, recuerdo hacerlo muy bien en mi etapa junior, pero una vez llegar al circuito de mayores te enfrentas a los mejores y empiezas a perder con más frecuencia, esto es lo que afecta a tu confianza. Mi consejo para los juniors es que salgan de los Futures lo más rápido posible, ya que esos niveles pueden ser muy duros mentalmente”, concluye Elias.

