Carlos Alcaraz no entiende ni de lesiones ni de polémicas. Tras unos días convulsos por sus molestias en el aductor derecho, que le impidió jugar en Madrid, y el estreno de su documental, que le acarreó algunas críticas, el murciano exhibió el nivel de tenis mostrado en Montecarlo y Barcelona. Es decir, dominador y efectivo, sobre todo con su derecha, y lo demostró en su primer partido en el ATP de Roma, dónde batió sin problemas a Dusan Lajovic por 6-3, 6-3 en una hora y 22 minutos.
Salía Alcaraz al ‘Campo Centrale’ de Roma con una tira nasal, fruto de un resfriado, algo común en estas fechas, y con un vendaje en su muslo derecho, como prevención de la lesión sufrida en la final del Conde de Godó y que le impidió participar en el Mutua Madrid Open. Con Roland Garros a la vuelta de la esquina hay que evitar cualquier riesgo, por muy pequeño que sea, pero el tenista español se veía en condiciones de participar en el torneo italiano, el mismo en el que solo ha jugado una vez en toda su carrera (2023). En frente tenía a un Dusan Lajovic al que le tenía cogida la medida, con cuatro victorias en sus cuatro enfrentamientos anteriores.
Ya avisó Carlitos el día anterior que el primer partido en un torneo siempre es complicado, más todavía cuando vuelves de una lesión que le ha tenido más de dos semanas sin competir. Y después de unos días donde el foco ha estado puesto en él después de que saliera a la luz su documental en Netflix, donde asegura que quiere ser el mejor de la historia, pero a su manera, es decir, disfrutando de los placeres de la vida y alejado de los sacrificios que han realizado los Nadal, Federer y Djokovic.
Un vendaval desde el primer punto
Sin embargo, no le afectó ni la inactividad de estas semanas ni el revuelo causado por su documental. El número tres salió a la pista a hacer los deberes, muy concentrado y evitando dar cualquier tipo de concesión al tenista serbio, que lleva meses alejado de su mejor versión. De esta manera, el murciano se colocaba 4-0 arriba en 20 minutos, como si tuviera prisa por cerrar el trámite y evitar así cualquier tipo de sorpresa.
No tuvo contemplaciones a la hora de hacerse con un primer set que iba demasiado rápido, como si Lajovic fuera consciente desde el principio que esta no es su guerra. Además, el juego del español funcionaba a la perfección, la derecha corría y hacía daño, las dejadas volvían a ser efectivas y su dominio en pista no terminó hasta que cerró el primer set por 6-2 en 43 minutos.
No dejó ninguna opción a Lajovic
El inicio de la segunda manga fue un calco del primero, Alcaraz aprovechando las oportunidades que le dejaba un Lajovic que poco podía hacer ante el nivel de tenis que estaba mostrando el español. Conforme avanzaba el encuentro, el español se mostraba más cómodo y seguro en pista, el serbio no le hacía ningún tipo de daño y su confianza pasaba con el paso de los juegos.
De nuevo, se ponía 3-0 arriba y el desenlace del encuentro estaba cada vez más claro. Ni Alcaraz iba a correr riesgos ni Lajovic iba a poner dificultades para terminar un partido que solo tuvo un dueño desde la primera bola. Inicia de esta forma tan contundente el español (6-3, 6-3) su paso por Roma, después de la ausencia del año pasado, y con el objetivo de seguir sumando rodaje y sensaciones para luchar por un nuevo título, pero sobre todo, para preparar el abordaje para conquistar su segundo Roland Garros.

