Existe una tendencia reciente en el mundo del deporte que ataca frontalmente al calendario. A cómo la acumulación de partidos y torneos atenta contra la salud de los atletas, cansados de sumar más y más minutos a su maquinaria y ver cómo la exigencia física es cada vez más mayor. Organizaciones y entidades explotan a la gallina de los huevos de oro y son los deportistas quienes mantienen el circo: éste es un tema que ha salido con más fuerza que nunca en la pasada Laver Cup 2024, en la que nombres como Alexander Zverev o Carlos Alcaraz han disparado contra la ATP y los cambios al calendario.
"Nos están matando". Con esa dureza se manifestó Alcaraz, verbalizando lo que parece ser una queja generalizada entre las mejores raquetas del mundo. En las últimas semanas, otros nombres como Jack Draper también se han quejado de la falta de descanso en el tenis actual, si bien éste es un debate recurrente y que lleva presente en el ecosistema tenístico durante décadas. Aún así, ¿hay motivos para notar un claro cambio en los últimos tiempos? ¿Se juega al tenis más que nunca en la actualidad?
Los datos... nos invitan a creer lo contrario. Nos invitan a pensar que la época de mayor desgaste y acumulación de partidos, incluso acotando el cerco al tenis en el Siglo XXI, tuvo lugar hace diez o quince años. Así, las seis temporadas más exigentes para los jugadores en cuanto a cantidad de partidos sucedieron entre los años 2004 y 2012, con protagonistas como Nikolay Davydenko, David Ferrer o los tres miembros del Big Three. Desde entonces, no ha habido temporadas en las que algún tenista se haya acercado a aquellos números, entre los que destacan los 98 partidos de Davydenko en 2006 y los 97 de Federer en el propio 2006 y Djokovic en 2009. El contraste es claro: a día de hoy, Alcaraz ha sumado apenas 52 partidos en lo que llevamos de año.
EL CASO DE ZVEREV Y UN MENOR TIEMPO DE DESCANSO
Eso sí, existe un tenista muy bien posicionado para, al menos, acercarse a guarismos que hacía tiempo que no veíamos. Se trata de Alexander Zverev, que acumula ya 75 partidos en total (57 victorias y 18 derrotas) y todavía ha de disputar varios eventos obligatorios, entre ellos dos Masters 1000 y, si nada cambia, las ATP Finals. El germano, de encontrar la regularidad en el tramo final de año, podría acercarse a ese top-5... pero su temporada, claro, no es ni mucho menos habitual entre las mejores raquetas del mundo.
Hasta 18 eventos ha disputado Sascha esta temporada, con aparición incluida en varios torneos ATP 250, además de representar a Alemania en la United Cup y los Juegos Olímpicos (otro evento extra que ha comprimido aún más el calendario). Las circunstancias extraordinarias de la temporada olímpica dan fuelle a las quejas de los jugadores, pero sí que parece un hecho que no estamos, ni mucho menos, ante la época en la que más partidos se disputan al año... aunque existan elementos que puedan legitimar las protestas.
Parece evidente que la inclusión de los Masters 1000 de semana y media ha provocado un claro aumento del desgaste de los jugadores. Más aún, incluso, a nivel mental. Si caes pronto en uno de estos torneos, te sumerges en un limbo hasta esperar al siguiente, un tiempo en el que has de mantenerte entrenando y que no se puede considerar de descanso; antes podías elegir si disputar un torneo 250 o tomarte la semana libre, ahora te ves imbuido en la vorágine más feroz de la competición, además de que sumas partidos extra en caso de llegar lejos. Esto se hará aún peor en 2025 (Canadá y Cincinnati pasarán a ser torneos de dos semanas también), comprimiendo aún más un calendario que vira hacia estar exclusivamente conformado por eventos premium. ¿Volveremos a alcanzar pronto las cifras de hace una década? ¿Está siendo cada vez más peligroso para los jugadores la dirección que toma el tenis moderno? Y, mientras tanto, quejas van y quejas vienen... y exhibiciones van y exhibiciones vienen. Ahora os cedo la palabra a vosotros.

