Carlos Alcaraz cumplió en su segundo partido de Wimbledon 2024 tras vencer a Aleksandar Vukic (7-6, 6-2, 6-2) en un duelo con muy poca historia. Un pequeño susto en el primer parcial, una reacción de campeón por parte del murciano y dos parciales más sin apenas emoción. Hizo bien el Nº3 del mundo en no echar leña al fuego en uno de esos encuentros que se pueden complicar si no andas fino en momentos concretos, pero no fue esta la ocasión. En tercera ronda se verá las caras con Frances Tiafoe, alguien con muchas más armas para ponerle en aprietos.
Aunque en el H2H oficial pusiera que era la primera vez que se veían las caras, algunos todavía recordábamos lo que sucedió en Roland Garros de 2020, aquel Grand Slam jugado en pandemia movido de mayo a octubre. Siendo todavía menor de edad, Carlos Alcaraz viajó hasta París para buscar por primera vez un cuadro final en torneos de esta categoría, pero en primera ronda de la fase previa tropezó con Aleksandar Vukic. Llegó a tener bola de partido el español, pero la inexperiencia le pasó factura y finalmente fue el australiano el que sacó billete para la siguiente casilla. Pensarán que aquel recuerdo a día hoy no significa nada para el murciano, pero todos sabemos que un competidor como él no olvida jamás una derrota. Por eso hoy tocaba venganza.
De entrada pareció un encuentro sencillo, al menos no tan trabado como el anterior ante Lajal. En apenas media hora ya teníamos al vigente campeón liderando el primer parcial por 5-2, hasta que una desconexión de las suyas aterrizó en la Pista 1 para darle la vuelta por completo a la situación. De estar a un juego de anotarse la primera manga, a tener que servir con 5-6 abajo y el agua al cuello. Obviamente, porque es muy bueno, consiguió tirar adelante y salir de ese pequeño túnel de oscuridad, así que este aviso le sirvió para estar en alerta constante ante un rival engañoso. Un rival que por momentos parecía perdido y sin la estrategia clara para imponerse en el tablero, pero como buen balcánico de origen, si le das un poquito de mano es capaz de arrancarte el brazo entero.
PARTIDO CONTROLADO
Aprendió la lección el pupilo de Juan Carlos Ferrero, quien rápidamente ofreció en el segundo set una versión más adulta, sin tanto bache, llevando el timón del partido hacia las aguas que más le convenían y cerrando la puerta de forma contundente a cada embestida que proponía el hombre que se encontraba al otro lado de la red. No era un día para ser perfecto, o para levantar al publico de sus asientos. Hoy la misión era cumplir, no desgastarse, acabar cuanto antes con las esperanzas de su oponente y marcharse a vestuarios a pensar en Frances Tiafoe. Por si no lo sabían, el estadounidense ya esperaba desde hacía unos minutos en la siguiente casilla.
Pero antes había que cerrar el examen de hoy, lo cual tampoco le costó mucho trabajo. Solo hubo problemas en el primer set pero, una vez resueltos, el resto fue pan comido. Alcaraz remó hasta la orilla sin problema para encadenar su novena victoria consecutiva en Wimbledon, un lugar donde se encuentra cómodo y donde buscará revalidar su corona el próximo domingo 14. Si quiere hacerlo tendrá que apagar la llama de Tiafoe dentro de un par de días, un jugador que llega con mucha necesidad en cuanto a sensaciones, pero sin nada que perder en un encuentro donde ninguna quiniela contará con él. Máximo respeto para Frances, eso sí, que no nos pille el tren.

