Jannik Sinner y Ben Shelton son jugadores que se crecen cuando los focos se posan sobre ellos. Del estadounidense tuvimos esta sensación desde que aterrizó, sin llamar a la puerta, en la élite, mientras que el italiano se ha vuelto un asesino silencioso de grandes nombres. En Indian Wells volverán a encontrarse.
Desde que salió el cuadro de Indian Wells 2024, muchos de los ojos de los aficionados se posaron sobre el que podía convertirse en el tercer episodio de una de esas rivalidades que puede marcar el futuro del tenis. Dos nombres de personalidades y comportamientos diametralmente distintos en pista: por un lado, la calma y el hielo de un Jannik Sinner que deja que su raqueta actúe como martillo pilón, casi sin despeinarse; por otro, el volcán Ben Shelton, un torrente de energía capaz de descontrolarse en ocasiones, pero también de hacer dudar a los mejores jugadores del mundo.
A Jannik, de hecho, le hizo dudar en su primer partido entre ambos. Fue en Shanghái, una semana después de que el italiano firmase su primera semana dorada dentro de su versión 2.0, derrotando a Alcaraz e infligiendo a Daniil Medvedev su primera derrota. Caía una bestia negra y otra podía nacer, aunque Sinner devolvió el golpe con rapidez y solvencia: fue en Viena, apenas semanas después, en un evento que acabaría cayendo en sus manos tras superar a Ben en primera ronda. Eso sí, aquel fue un duelo disputadísimo, de márgenes muy pequeños, decidido en unos pocos importantes. Empate, pues.
UNO DE LOS POCOS VERDUGOS DE SINNER
En los últimos seis meses, Jannik Sinner solo ha perdido ante dos jugadores. Uno es Novak Djokovic... y el otro es ni más ni menos que Ben Shelton. Un testimonio de lo mucho que le apetece al estadounidense enfrentar grandes desafíos, además de una demostración de que su tenis puede adaptarse muy bien al del italiano. En Indian Wells necesitará una impresionante actuación al saque para intimidar al mejor Sinner que jamás se haya visto, una máquina cuasi perfecta que afronta los momentos importantes con un mazo como saque y un resto de oro que le otorga el control del envite una y otra vez.
Precisamente ese servicio será capital para no intercambiar demasiados golpes desde el resto. El kick, sobre todo, puede hacer daño, obligando a Jannik a jugar a una altura un poco superior a la de su golpeo predilecto. Jugar con peso para tratar de empujarle, atacar la red sin piedad y con convicción y, sobre todo, creer en el triunfo. Las claves para Ben están claras, aunque sus últimos resultados, si bien no son brillantes, muestran una clara disposición a abrazar el sacrificio y no bajar los brazos: diez de sus últimos doce partidos se han ido al set decisivo. En Shanghái, en su gran bautizo sobre el italiano... también pasó esta circunstancia.
"Va a ser uno de esos partidos que sabes que se convertirá en una guerra física. Sé de sobra lo agresivo que es, lo físico que es su tenis, la forma en la que juega. Es uno de esos partidos en los que sabes que debes ser muy agresivo, aprovechar tus oportunidades y mostrar tu confianza dentro de la pista. Ya he jugado dos partidos frente a él, ambos en pista dura, y tengo muchas ganas de que llegue el siguiente. Partidos como éste son los que me hacen jugar a este deporte". La motivación de Shelton, a juzgar por sus palabras, está por las nubes. Dos personalidades enfrentadas, dos estilos diferentes, dos jóvenes decididos a hacer suyo el mundo del tenis. Será una grata noticia que Indian Wells nos deje un fantástico duelo: sumar rivalidades para el futuro acelerará el atractivo de este deporte. ¿Están preparados para el tercer capítulo del Sinner-Shelton?

