Stefanos Tsitsipas sueña en grande. No esconde sus mayores ambiciones, las verbaliza e insiste: no va a dejar de trabajar hasta llegar a ellas. A pesar de no vivir sus mejores momentos dentro de la pista, el tenista heleno afronta 2024 con objetivos de mucha envergadura en mente... entre ellos, claro, ganar un Grand Slam.
El batacazo ante Taylor Fritz en el pasado Open de Australia 2024 no parece haber hecho mella en la cabeza de Stefanos Tsitsipas. Todo lo contrario: ha servido como acicate y motivación para seguir trabajando, mejorando y acercándose a sus grandes objetivos. El griego se quedó a un triunfo de de Miñaur de salir del top-10, pero mantiene su posición de privilegio en el ranking en una época en la que su mejor versión parece lejana. Aún así, en declaraciones a la televisión pública de su país, el tenista ateniense no deja lugar a la duda: este 2024 apunta alto. "Mi objetivo este año es conquistar un Grand Slam y una medalla olímpica. Significa mucho para mí. Competir junto a Petros, mi hermano, en unos Juegos Olímpicos, en París, es uno de los sueños de mi vida", señalaba sin tapujos Stefanos.
Ese vínculo se fortifica en semanas como la actual, en la que el griego afronta una eliminatoria del Grupo II de Copa Davis en casa. Se enfrentará a Rumanía con la inestimable colaboración y compañía de un Petros Tsitsipas con el que ya conquistó un título ATP (Amberes, el pasado año) y con el que cada día se compenetra mejor dentro de una pista de tenis. "Lo que nos hace muy fuertes juntos, como pareja, es que Stefanos es un superdeportista y yo, por mi parte, soy un jugador que tiene muy buena visión en la pista", señalaba Petros, cara cada vez más habitual del circuito en la modalidad de dobles.
EL VÍNCULO CON SU PADRE, INSUSTITUIBLE
Otro elemento absolutamente capital para Stefanos es el de su padre. Parece ser que el griego cada vez se reafirma más en la presencia de Apostolos en su banquillo, a quien le une un vínculo muy especial y hacia quien se deshace en elogios en cada oportunidad de hablar con los medios. "Mi padre y yo siempre hemos tenido el tenis como elemento en común, era algo nuestro, que siempre hemos compartido. Cuando no está conmigo, siento que una parte de mi identidad como jugador se pierde. En diferentes ocasiones en el pasado, él no estaba conmigo y yo sentía que era la mitad de jugador. A veces no hablo demasiado bien de él, pero él es la única persona que me comprende, y eso es parte del trabajo. Lo bueno es que podemos separar la faceta como padre de la faceta como entrenador", apuntaba Stefanos.
Apostolos, por su parte, habló con claridad de la relación con su hijo: "Creo que ser un buen padre es muy importante, darle los consejos correctos. En cuanto a la faceta como entrenador, hemos evolucionado con el paso de los años. Hemos aprendido a superar las dificultades y las adversidades", a la par que mandaba una especie de aviso a la competición respecto a la dupla Stefanos-Petros en París: "La relación entre ambos es cada vez más fuerte, sobre todo ahora que pueden jugar juntos. Quieren alcanzar cosas con las que han soñado y creo que están en el camino correcto".

