Alex de Miñaur, al descubierto

En su última entrevista, el australiano habla de sus pasiones, sus grandes objetivos en el tenis y su relación con Katie Boulter, fundamental para su evolución.

Carlos Navarro | 1 Feb 2024 | 17.53
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Alex de Miñaur. Fuente: Getty
Alex de Miñaur. Fuente: Getty

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Alex de Miñaur ha sido uno de los grandes nombres propios en el mundo del tenis a lo largo de los últimos meses. A su fantástico 2023, donde alcanzó por vez primera la final de Masters 1000, se unió un triunfo de renombre sobre Novak Djokovic y su llegada al top-10 en este 2024. ¿Dónde está su techo?

De padre uruguayo y madre española, pero nacido en Sydney. Capaz de alternar el inglés y el español sin problemas, a lo que le ha sumado el francés. Alex de Miñaur es una personalidad refrescante, un tipo cosmopolita que empezó a codearse con los mejores desde muy temprano y que se aproxima a la madurez física en el mejor momento de su carrera deportiva. Afianzado en la élite del tenis mundial, con un breve paso por el top-10 y metas aún mayores, el australiano cumplirá 25 años inmerso en una etapa de plena estabilidad, tanto dentro como fuera de la pista. De ello habló en un interesante reportaje con Esquire, que nos permite conocerle un poco más en profundidad.

Porque hay muchas piezas que conforman el 'puzzle de Miñaur', desde la elección de representar a Australia y la presión que eso conlleva hasta su relación sentimental con Katie Boulter, convirtiéndose en una de las parejas de moda de la esfera tenística. Pero 'Demon' no tiene problemas, en primer lugar, en explorar la fantástica relación que guarda con el país oceánico, en el que cada vez más personas le reconocen por la calle, si bien buena parte de su vida la lleva a cabo a caballo entre Alicante y Mónaco. "A veces es extraño que te reconozcan por la calle, pero nada ha cambiado. Sigo haciendo las mismas cosas, voy a los mismos lugares para desayunar o para comer. Soy un afortunado, en Australia todo el mundo está conmigo y es increíble recibir tanto apoyo. Creo que los australianos ven en mí a alguien que ha hecho que jugar para su país sea una prioridad, que es un competidor, un guerrero y, en el fondo, un chico normal".

Esa cercanía e inocencia contrastan con la enorme presión que supone ser la primera espada de un país con una inmensa tradición tenística. Al mismo tiempo, Alex desvela que la relación tan cercana con sus compatriotas (muchos de ellos pasan dos tercios del años lejos de casa, viajando por el circuito) hace que todo eso sea mucho más llevadero. "Después de mi derrota contra Rublev en Melbourne, todos los jugadores australianos me mandaron un mensaje. Es algo increíble. No es algo que veas en redes sociales o así, pero que tomasen el tiempo para mandarme un mensaje y decirme lo bien que estoy jugando significa muchísimo para mí. Significa que nos tenemos los unos a los otros, y que verdaderamente quieren lo mejor para mí, igual que yo quiero lo mejor para ellos. Eso crea un ambiente y una cultura de trabajo magnífica".

Autenticidad. Una palabra que aparece en diferentes ocasiones a través del reportaje, y que define muy bien a un de Miñaur que tiene en los coches antiguos otra de sus grandes pasiones. Los conserva en Alicante, donde disfruta de paseos cerca de la playa en compañía de Katie Boulter, jugadora británica con quien guarda una importante relación sentimental. Una relación, claro, que supone otro de los motivos de la palpable evolución del australiano. "Katie me enseña a disfrutar de la vida, a disfrutar el proceso, a no dejar que los resultados guíen cómo es mi vida. Ha habido momentos en los que he sido muy duro conmigo mismo, en los que me he tomado muy, muy mal una derrota, pero solo por el hecho de estar con ella, soy capaz de olvidarme de salir de ese lugar mucho más rápido. Me hace aprender a disfrutar las cosas que hay fuera de la pista y más allá del tenis".

LA GRAN META DE DE MIÑAUR

Inmerso en una generación de grandes jugadores hambrientos por conquistar Grand Slams, de Miñaur ha construido una carrera con pasos lentos pero seguros, rompiendo barreras de forma gradual sin dejar de confiar en sí mismo. A pesar de ello, Alex no se pone ninguna meta cuantificable: su gran objetivo radica en dejar este deporte sin ningún arrepentimiento de por medio. "Si hay algo que quiero conseguir en mi carrera es, una vez todo haya terminado, poder sentarme en el sofá y saber que hice todo lo posible. No quiero dejarme nada en el tintero. Eso significa dar lo mejor de mí mismo, ver dónde y cómo puedo mejorar, qué puedo hacer en determinadas situaciones para irme del tenis contento, sabiendo que lo di absolutamente todo por este deporte".