Holger Rune sigue a la espera de conseguir un gran trofeo en esta temporada de 2023, aunque tiene claro que la clave es trabajar más duro. Sincero como acostumbra, el danés habla sobre sus metas en el circuito, siendo el primer puesto del ranking su objetivo principal.
“Me dije a mí mismo que no quería ser el número 30 del mundo y quedarme en la zona alta. Siento que puedo ser mejor y hacer cosas mejores, no quiero desperdiciar mi potencial. He trabajado muy duro”, decía Holger Rune en declaraciones a la ATP. “Mejoré mucho, tanto mental como físicamente. Me tomé todo mucho más en serio, diría yo. Estaba realmente decidido a esforzarme cada día, en cada torneo en el que jugaba”.
El punto de inflexión para Rune
“Siento que después de la gira del US Open 2022 realmente trabajé más duro y llegué al nivel en el que quería estar”, explica Holger, quien un par de meses más tarde de caer en la tercera ronda del último Grand Slam de la temporada ganaba su trofeo más importante hasta el momento, el Masters 1000 de París-Bercy.
“Pensaba que estaba trabajando duro, pero mis resultados no llegaban, y entonces trabajaba 10 veces más. Creo que siempre ha sido así. Cuando quiero algo, estoy dispuesto a hacer todo lo que haga falta. El año pasado no estaba satisfecho y quería poner el pie en acelerador. Estoy contento de ser el número seis, pero no estoy satisfecho y no quiero acabar en este puesto. Quiero ser el número uno, no es ningún secreto. Ahora mismo intento trabajar diez veces más que a principios de año”.
Sobre su rivalidad con Carlos Alcaraz
“Me gusta mucho, creo que las rivalidades son muy importantes para el deporte porque lo hacen crecer. Aumenta el interés por el deporte y, si sólo hay un gran jugador, es bueno para él, pero no es tan competitivo como si tienes muchos. Creo que Roger, Rafa y Novak, y también Borg y McEnroe llevaron el tenis a otro nivel, a otra dimensión. Espero que nosotros también podamos hacerlo”.

