Pedro Ródenas, rumbo al profesionalismo con escala en USA

El madrileño ha cumplido su primer año en Duke, donde estudia y compite para la universidad. “Mi sueño es ser top10, pero cada uno elige su camino, no tengo prisa”.

Fernando Murciego | 20 Jul 2023 | 21.30
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Pedro Ródenas en su entrevista con Fernando Murciego. Fuente: Punto de Break
Pedro Ródenas en su entrevista con Fernando Murciego. Fuente: Punto de Break

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Todos los tenistas sueñan con ser profesionales pero cada uno elige su camino. Tras una gran etapa junior, Pedro Ródenas (Madrid, 2004) apostó por la ruta de la universidad americana. Hoy descubrimos su historia en esta entrevista exclusiva en Punto de Break.

Hace justo un año, dos jovencitos españoles llamaron nuestra atención en el cuadro de Wimbledon Junior. Eran Pedro Ródenas y Martín Landaluce, ambos semifinalistas del torneo, ambos con un objetivo entre ceja y ceja: convertirse en profesionales. Meses después les veríamos tomar caminos diferentes, aunque los dos igual de válidos. Mientras que Martín apostó por entregarse al circuito en busca de dar el salto, Pedro tomó un avión rumbo a Estados Unidos para iniciar una etapa de cuatro años que, al mismo tiempo, le permitiera estudiar una carrera.

A Landaluce le venimos siguiendo desde primera hora, pero a Pedro le perdimos un poco el rastro, así que era necesario sentarse con el madrileño para conocer un poco más su personalidad y cuáles son sus pensamientos a medio plazo. Ubicados en el verano español y el salto de trimestre en la Universidad de DUKE, Ródenas aprovecha estos meses para volver a casa y competir en todos los torneos del circuito ITF/Challenger que le permita su ranking. También tiene hueco para reunirse con Punto de Break en el Club de Tenis Chamartín y presentarse en sociedad ante nuestra comunidad.

¿Dónde arranca tu historia?

Empecé en el Club de Tenis Chamartín sobre los 3-4 años, me apuntaron mis padres a tenis, natación y luego también jugué a fútbol. Querían que hiciera deporte, al principio me gustaba más el fútbol, pero a los 10 empecé a competir al tenis y me enamoré. Me encantaba verme solo en la pista, que todo dependiera de mí. Luego se puso todo más serio, así que entré en la Federación con otros chicos de mi edad y dejé el fútbol, me centré solo en el tenis. A los 14 empecé a trabajar con Nacho Alonso y estuve cuatro años, hasta que a los 17 me mudé al Club Atlético Montemar, en Alicante. La última etapa ha sido irme a Estados Unidos a estudiar una carrera.

¿A qué edad “se puso todo más serio”?

Entre los 12 y los 14 años, aunque antes también quieres hacerlo bien, ese siempre es el objetivo. Pero sí, entre los 12-14 ves que todo se pone más serio, ves a gente que se cambia de ciudad para entrenar, o que empiezan a entrenar mañana y tarde. Ahí empiezas a tomártelo más en serio, dejas de quedar con tus amigos porque te vas de torneo.

¿En qué momento decides irte a USA?

Era algo que mis padres siempre habían querido para mí, hasta que en mayo de 2021 lo decidimos, ahí fue cuando hice el acuerdo verbal con la universidad, un año antes de irme. Tuvimos ofertas muy buenas de otras universidades y eso aceleró todo el proceso, no lo vimos como un mal paso para seguir jugando.

¿Cómo es el proceso de ‘fichaje’ de una universidad?

Yo tenía un agente que hablaba con la universidades, para ver cuáles estaban interesadas. Luego algunas te ofrecen beca completa, media beca o lo que ellos opinen. Cada una hace su oferta y luego tú decides, a la gente de mucho nivel les llegan muchas ofertas y así es como eligen su destino.

¿Por qué elegiste DUKE?

Porque me ofrecieron un muy buen plan para seguir compitiendo profesionalmente mientras estuviera allí, además que académicamente también son muy buenos. El proyecto que me propusieron me pareció muy interesante, el equipo estaba mejorando poco a poco, tenían 2-3 jugadores que también querían ser profesionales, por lo que valoré mucho rodearme de gente así.

¿Te pagan todo?

Sí, me cubren todo. Los vuelos también, la comida, incluso algunos torneos al año.

Y si los resultados no son buenos, ¿hay penalización?

En mi caso no, aquí el entrenador se portó muy bien conmigo. He oído de otras universidades donde, si no logras buenos resultados, luego se comportan mal contigo, pero aquí mi entrenador nos aseguró que sería legal con el contrato firmado. Estoy súper contento con ellos, todo está saliendo bien.

Por cierto, ¿qué estudias?

Sociología como carrera, pero con una mezcla de business y económicas.

¿Te imaginas trabajando algún día de eso?

Es una buena pregunta […] Todavía no me he parado a pensar sobre el futuro después del tenis, acabo de empezar y estoy 100% seguro que voy a intentar ser profesional. Esto lo que me da es una confianza y una seguridad sobre lo que pueda hacer al acabar la carrera de tenista, si me hubiera quedado en España habría sido más difícil estudiar. Aún no tengo muy claro dónde me veo después de jugar al tenis, pero no tendría problemas en probar como entrenador, inversiones deportivas, management de jugadores o cualquier cosa.

Llevas solo un año allí, ¿cómo va la experiencia?

Me costó mucho empezar, sobre todo a la hora de organizarme. Al final es un cambio radical, país nuevo, vida nueva, independizado, gente nueva, etc. Lo más complicado es organizarme para estudiar y jugar los torneos, fue como un golpe de realidad, así que me pusieron las pilas (risas). Ahora lo llevo todo mucho mejor, me libera mucho el tiempo libre durante los torneos, el hecho de estudiar o hacer deberes, todo esto me quita un poco del foco del tenis y eso me ayuda.

Leí que ya casi el 20% del top100 ha pasado por college, ¿qué te dice este dato?

Datos así te dan confianza para no pensar que irte allí significa dejar el tenis, esto te lo dicen muchas veces cuando te vas. Uno puede seguir mejorando y haciendo de todo. Gente como Norrie, Shelton, McDonald, Giron… todos son ejemplos a seguir, son los que te demuestran que sí es posible.

Pero antes eran mucho más prohibitivos a la hora de disputar torneos.

Esa norma ha cambiado un poco, antes no se podía jugar tanto, pero ahora lo han modificado. En el primer semestre no juegas para el equipo, solo juegas torneos individuales representado a la universidad, tres o cuatro torneos. Entonces ahí puedes jugar tus Challengers y tus Futures. Luego, en el segundo semestre, es cuando representas a la universidad en la College Season, donde juegas ante otras universidades cada fin de semana, ahí ya es más complicado disputar torneos. En verano puedes jugar lo que quieras, pero durante el curso tienes que negociarlo con ellos para no perderte muchas clases, que si no luego es muy difícil recuperarlo.

¿Tan difícil es la carrera?

Mi universidad es un poco más exigente que otras en el tema de los estudios, así que tampoco puedo perderme muchas clases. Intentaré jugar Challengers a través de las previas algún fin de semana y si lo hago bien pues genial, será una buena noticia perderse clase por algo así. En cuanto a los 15K y los 25K, intentaré jugar los que estén cerca de la universidad.

Y mientras tú estudias allí, otros chicos de tu edad disputan torneos cada semana y crecen en el ranking. ¿Esto no te quema?

Cuando veo a algunos amigos haciéndolo bien me alegro por ellos, pero claro, te encantaría ser tú el que está ahí. Este año me pasó un poco al principio, pero al final aprendes que cada uno lleva su camino, cada uno tarda su tiempo en llegar, lo que tienes que hacer es centrarte en tus cosas y mejorar cada día. No me quema verlos hacerlo bien, sé que no puedo competir con ellos ahora mismo, ellos juegan todo el año y yo solo tengo seis meses para competir. Eso me quita un peso de encima, este es el camino que he elegido, así que ya lo haré cuando pueda.

El año pasado hiciste semifinales en Wimbledon Junior, ¿no te hizo pensar?

Obviamente, estoy súper contento de que me pasara todo aquello, pero fue un poco la cara y la cruz. Le di muchas vueltas a ese tema al principio: ‘¿Por qué estoy aquí en vez de intentarlo?’. Me apetecía mucho intentarlo directamente, hasta que aprendí que este también es un buen camino, mi elección. Me llevó un tiempo aceptarlo, reconozco que las semifinales de Wimbledon y el título en Xátiva me plantearon algunas dudas en la cabeza en su momento.

Sé que tienes buena relación con Martín Landaluce, ¿cómo ves que él haya optado por ser profesional?

Seguimos en contacto, nos llevamos muy bien, de hecho jugamos el doble en Wimbledon y el US Open. Le han dado WC en torneos importantes y eso es chulísimo, pero me contó que es muy difícil afrontar esos torneos de primeras, él además es dos años más joven que yo. Esto demuestra es que hay diferentes caminos para llegar, lo que no hay que hacer es presionarle porque todavía es muy joven.

Tú sigues jugando y formándote al mismo tiempo, no es mala tampoco.

En mi caso, estar allí me está sirviendo mucho a nivel mental, ahora me organizo mucho mejor. También en la pista, ahora disfruto mucho más jugando, siento menos presión. Al jugar tan pocos torneos es muy complicado subir de ranking, por eso es arriesgado dejar la universidad para jugar, aunque si haces un verano como el que hizo Ben Shelton siempre puedes seguir compitiendo en profesional y no hacer el primer semestre del año. Y luego ya decides si vuelves o no a la universidad.

Y con los americanos qué tal, ¿mucha diferencia cultural?

Son gente muy maja, muy cordial, te diría que en España hay demasiada envidia. Cuando alguien hace algo bien, aquí lo normal es que surjan envidias en el resto de entornos, allí sin embargo todos te apoyan, es un ambiente más de equipo. Al representar a tu universidad, todos quieren que lo hagas bien, pero es un cambio muy grande mudarte de España a Estados Unidos.

Hablemos un poco de tenis, ¿qué tipo de jugador eres?

Soy un jugador muy versátil, me encanta mezclar el juego con voleas, dejadas, subir a la red, cambiar de ritmo y direcciones, etc. Además soy zurdo, si las cosas van mal, le juego por el revés al otro chico y a aguantar un poco (risas). Pero sí, me encanta variar mucho mi juego, aunque estamos trabajando para encontrar una identidad más propia, tener los patrones ajustados para saber qué hacer en cada momento sobre la pista.

Esa definición me ha recordado un poco a Carlos Alcaraz, ¿qué opinas del murciano?

Es impresionante, no tiene explicación, es algo brutal. ¿Cómo puede jugar así? Se le ve disfrutando en la pista, pasándoselo bien, parece que no sienta la presión en ningún momento, que los fallos no le importen. De verdad que es impresionante.

¿Tienes algún referente?

De pequeño me fijé mucho en David Ferrer, siempre me gustó, aunque lo bueno es ir cogiendo las cosas buenas de cada jugador. Por ejemplo, el otro día Alcaraz dijo que una cosa importante para él era jugar sonriendo, me identifico mucho con eso. En Estados Unidos se inculca mucho este tema de disfrutar en la pista.

¿Y ahora en quién te fijas?

Como zurdo siempre hay muchas comparaciones, aquí en España tenemos muchísimos, pero me han comparado mucho con Cameron Norrie. Además, él también se fue al college y tiene un revés muy plano, parecido al mío, aunque la derecha la pega con más efecto. Ahora me gusta ver sus partidos para aprender cosas, al principio me costaba porque me resultaba algo monótono, pero me ha ido sorprendiendo con el tiempo, cada vez me gusta más.

¿Eres zurdo para todo?

Menos para jugar a fútbol, para eso soy diestro (risas).

Bueno Pedro, vamos con la ronda rápida. ¿Tienes apodo?

Pedrito.

¿Idiomas?

Español, inglés y un poco de francés.

Cuéntame algo de tu familia.

Mi madre se llama Fuensanta y no trabaja, nos ayuda mucho en casa. Mi padre se llama Pedro y lleva su propio negocio.

Otros deportes.

Tenis, fútbol y natación. Me hubiera encantado seguir jugando a fútbol un poco más, pero más allá de los 12 fue imposible.

Un ídolo.

Rafa Nadal y David Ferrer.

Una superficie.

Me gustan todas, pero pista dura.

Un sueño.

Ser top10 y ganar el Mutua Madrid Open.

¿Antes que un Grand Slam?

Siendo de Madrid es el torneo al que he ido toda mi vida, el que más ilusión me hace. El primer partido que vi en mi vida fue una final Federer-Nadal en Madrid.

Un equipo de fútbol.

Real Madrid.

Un actor.

Cristian Bale.

Un golpe.

El revés.

Un torneo.

El Mutua Madrid Open y Wimbledon.

Una manía.

No usar la toalla en el primer juego, tengo esa manía desde pequeño.

¿Y si el primer juego dura 15 minutos?

A secarme con la muñequera (risas).

Una película.

Ahora estoy viendo las de Piratas del Caribe.

¿En inglés?

Sí, ahora en inglés (risas).

Un cantante.

Bad Bunny.

Un amigo en el circuito.

Dani Mérida.

El mejor rival al que te hayas enfrentado.

Martín Landaluce es muy buen jugador. A nivel internacional he jugado con Dino Prizmic, Alexander Blockx, Gabriel Debru… pero te voy a decir Kalin Ivanovski. Jugué en Wimbledon con él y, por calidad, te diría que es el mejor partido que he disputado.

Dime dos chicos de tu generación (2004) que vayan a ser muy buenos.

Alex Michelsen y Dani Mérida.

¿Tú tienes el feeling de que puedes llegar a ser muy bueno?

Sí, confío en que sí. Lo veo en la confianza que puedo llegar a alcanzar durante un partido, en mí mismo y en lo que hago. También en la capacidad de afrontar momentos adversos.

Un consejo que apliques en tu día a día.

Tener memoria de pez para lo malo y quedarte con lo bueno.

Un objetivo en 2023.

Seguir evolucionando, seguir trabajando duro y mejorar mucho físicamente. Mi principal objetivo es ponerme más fuerte, ganar peso y moverme mejor. De ranking no me he puesto ningún objetivo, todavía me queda mucho.

Si este verano te fuera muy bien en los torneos, ¿dejarías la universidad?

Al 90% volveré a Estados Unidos en otoño. La única opción que veo es que me meta muy arriba, que gane casi todos los torneos que juegue en verano y acabe top300 o una cosa así. Ahí me tomaría hasta diciembre para competir y haría balance para ver si me meto a profesional o no. Pero vamos, con seguir mejorando me sirve.

Sin agobiarse.

Yo voy a jugar, no quiero entrar en presiones de resultados porque me quedan tres años de universidad, no tengo prisa, soy muy joven. Con ir mejorando día a día me sirve, si tienes nivel al final te metes.