Dos victorias en sus doce primeros partidos, así arrancó la temporada 2023 para Pedro Cachín (Córdoba, Argentina, 1995). El argentino, que venía de hacer el mejor año de su carrera –tirando abajo la puerta del top100 y pisando 3R en Grand Slam– está pasando por ese período de adaptación a la élite, un proceso que ha cogido velocidad con la llegada de la tierra batida europea.
Cuartos de final en el Challenger de Girona, octavos de final en el ATP 250 de Estoril, subcampeón en el Challenger de Madrid y, de momento, segunda ronda en el ATP 500 de Barcelona, donde jamás había sumado un triunfo. El argentino ha recuperado la sonrisa y eso se nota en el encuentro con Punto de Break apenas unos minutos después de ganar a Gijs Brouwer en el debut (6-3, 7-5). Con Tsitsipas en el horizonte –tercer turno de mañana–, Cachín descubre todos los pensamientos que tuvo que manejar durante los primeros meses del curso.
De Madrid corriendo a Barcelona, las cosas que tiene el tenis.
Es un deporte en el que estamos acostumbrados a que las condiciones cambien todo el tiempo, en Madrid la semana pasada pasamos por tres tipos de condiciones: arrancamos con calor, pasamos frío y tuvimos viento también. Aquí en Barcelona se juega muy bien al tenis, además es mi club, uno de mis preferidos en Barcelona, me fascina este lugar. Si la transición hubiera sido de Barcelona a Madrid habría sido más difícil el cambio, así que lo aprecio.
Primera victoria en el Godó, entiendo que pocas te hacen más ilusión.
Mucha, mucha ilusión. Llevo muchos años aquí con la familia que me acogió, los Corretja, siempre soñaron con verme triunfar y no solo en el tenis. Tener la posibilidad ahora de jugar en la Cancha Central me pone muy contento, no solo por mí, también por ellos.
¿Cuánto le debes a Álex?
No creo que se lo pueda devolver nunca. Intento devolvérselo en este tipo de tardes, con este tipo de victorias y torneos. El año pasado ya conseguimos dar un gran paso, supuso un gran alivio para todos haber roto esa barrera del top100 y haber ganado muchos encuentros, además del resultado firmado en el US Open. Por ese lado ya cumplí, pero es cierto que le debo mucho a Àlex.
Después de tantos años soñando con llegar a la élite, ¿es lo que esperabas?
Es una sensación rara, está claro que lo quieres disfrutar mucho, pero a la vez no te puedes relajar. Porque si pierdes muchos partidos, como a mí me pasó en este principio de año, te tira para atrás en el ranking. Por encima de todo esto, el nivel no te perdona, así que es una mezcla de buscar ese disfrute y trabajar más que nunca. El nivel es muy alto a estas alturas, si vienes con ritmo de partidos cualquier puede ser muy peligroso para el resto.

¿Pero se disfruta?
Ahora es cuando lo estoy empezando a disfrutar, es todo un proceso hasta que aprendí a gestionarlo, pero aprendí de ello.
¿Te ves con nivel para seguir escalando?
Sí, seguro. Confío en los procesos y este apenas es mi primer año dentro del top100, mi primer año disputando de seguido este tipo de torneos principales. Lo normal es que, si vas dando estos pasos, cambies de jugar Challengers a jugar Qualys de Grand Slam o de este tipo de torneos… pero yo he dado un salto tan grande que me salté ese paso. Me chocó de entrada, pero aprendí bastante de ese impacto contra una pared, me siento que estoy volviendo a tener confianza y creer en mí, veo que pertenezco a este nivel.
Se te suele ubicar como un especialista en tierra, pero 3R en el US Open no lo hace cualquiera.
Hoy en día, el cambio de superficies te perdona bastante. Quiero decir, en superficie rápida, por ejemplo, si sacas medianamente bien y te mueves bien, ya está. El año pasado, casualmente, fui a jugar en Santo Domingo antes del US Open, pero preferí jugar en tierra batida para llegar con muchos partidos y, de hecho, gané ese torneo. Una vez que tienes muchos minutos encima, empiezas a sacar partidos adelante aunque no te encuentres tan cómodo en la superficie. Hoy, por ejemplo, me sentí normal, ni con mucho nivel ni con poco nivel. El saque me respondió en momentos claves y con la derecha hice daño, todo consiste en gestionar mejor que el rival algunos juegos puntuales.
“Tuve miedo de no ser bueno para el tenis”. Es una frase tuya de hace unos meses sobre tus inicios en el circuito.
Este año todavía sentía ese miedo, el miedo de sufrir ciertas frustración. Pese a estar ya metido, sentía que no era el mejor del circuito, tenía miedo de perder muchos partidos y caer mucho en el ranking. Pensé que no iba a ganar más partidos, pero el tenis te lo devuelve si sigues trabajando, eres humildes y cierras la boca cuando toca. Es todo un proceso.

Hace unos días fue tu cumpleaños, ¿qué deseo pediste al soplar las velas?
Fue uno de los tantos cumpleaños que he tenido que celebrar lejos de casa, así que nada especial. Por supuesto, pedí salud y bienestar para todos. Ojalá que estos 28 años vengan también con muchas victorias, disfruto mucho de este proceso y de estar aquí con mi gente, valoro todo esto.
Ganarle a Tsitsipas sería otro buen deseo.
La presión se la tiro toda para él, por supuesto. Saldré a pelear y ofrecer mi mejor nivel, pero sé que tendré que subir un par de marchas más respecto a hoy. Después de una buena primera ronda, con mi familia y mis amigos viéndome, solo queda disfrutar y plantarle cara.

