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Shapovalov, la inexorable pérdida de todo atisbo de esperanza
El canadiense vuelve a verse inmerso en una gran crisis de resultados mientras los años pasan y él continúa sin ofrecer lo que se esperaba de él.
Poco o nada queda de aquel Denis Shapovalov que se dio a conocer al mundo con su victoria sobre Rafa Nadal en el Masters 1000 de Canadá 2017. Un tenista valiente y con ganas de llegar lo más lejos posible en el circuito profesional. De hecho, al principio de su carrera a Shapovalov se le criticaba que era demasiado atrevido y que debía intentar gestionar mejor los momentos calientes de los encuentros, algo que sin embargo ha ido a peor con el paso de las temporadas, y es que cada año que pasa al tenista nacido en Tel Aviv se le ve más arrugado en este tipo de situaciones. Volviendo a su victoria ante Nadal, se encontró en una situación similar en los cuartos de final del Open de Australia 2022, pero en esa ocasión estuvo mucho más intimidado que la primera vez, cuando no tenía nada de experiencia.
Con un gran saque, un tiro de derecha espectacular, un buen revés a una mano y gran habilidad en la red, Shapovalov cuenta con un increíble repertorio con el que debería haber conseguido mucho más de lo que lleva por ahora en su carrera. El canadiente tan solo un título ATP y nunca ha superado la barrera del número 10 en el ranking, su mejor posición hasta la fecha, algo que tiene una clara explicación. Su falta de consistencia y la dificultad que tiene para superar las malas son el claro motivo por el que la carrera de Shapovalov no termina de despegar, pues da la sensación que solo cuando su tenis fluye a la perfección es capaz de sacar adelante los encuentros.
Siempre se ha dicho que los grandes tenistas se caracterizan sobre todo por lograr también victorias en los días donde apenas les salen cosas, una situación que el jugador de 23 años ha vivido en pocas ocasiones, pues son muchos los partidos que termina perdiendo él solo, sin ningún tipo de orden y coleccionando errores no forzados que le dificultan mucho la tarea. Shapovalov ha caído derrotado en muchos torneos por sí mismo, al no saber interpretar los momentos de partido y seguir empeñado en tácticas que no le están funcionando ese día.
LAS CRISIS DE SHAPOVALOV
De todos modos, esta mala racha de resultados no es nueva para el canadiense, que desde que apareció en el circuito ha vivido ya varios momentos de este tipo como los de inicio y mediados de 2019, donde al final del año terminó haciéndose con su único título ATP -el 250 de Estocolmo- o el arranque de 2020, donde hasta antes de que se parase el tour a causa de la Covid-19, solo había conseguido cuatro triunfos en once partidos. Una racha que frenó cuando se reanudó la gira, donde fue capaz de llegar hasta los cuartos de final del US Open.
En cambio, estas crisis demuestran que Shapovalov funciona a chispazos, lo que le permite llegar lejos en algunos torneos, pues de hecho ha conseguido llegar a cuartos de final tanto en el Open de Australia como en el US Open y también ha sido capaz de hacer semifinales en Wimbledon, pero no le da la consistencia para asentarse entre los mejores, ya que también encaja muchas derrotas inesperadas a lo largo del año. Esto sumado a su mejorable juego sobre la tierra batida hacen que Denis sea año tras año una de las decepciones, porque con su tenis debe aspirar a mucho más de lo que está consiguiendo.
Cabe destacar que la actitud de Shapovalov en pista siempre es correcta, animándose constantemente y creyendo en que puede ganar el partido, por lo que su problema es de mentalidad y de plan de partido. Por un lado, el canadiense no consigue interpretar el partido y le cuesta llevarlo a su terreno, mientras que por otro necesita estar más acertado en los momentos claves, algo que le falla sobre todo por caer en precipitaciones o arriesgar más de la cuenta.
Aunque parece que el nacido en Tel Aviv es ya un veterano del circuito, lo cierto es que solo tiene 23 años y todavía está a tiempo de cumplir con las expectativas, aunque cada vez resulta más difícil de creer y son menos los que lo ven como un jugador a tener en cuenta. Quizás este hecho pueda ayudarle a quitarse presión y en un tiempo terminemos viendo lo mejor de Shapovalov, pero por el momento, todo parece indicar que esta temporada tampoco será la de su explosión definitiva, eso sí, en un mundo como el tenis, todo puede cambiar de la noche a la mañana.