Cada partido de Andy Murray es un regalo para todos los aficionados al tenis, un homenaje épico a este deporte en el que ha sido tan importante y en el que su figurará perdurará en el tiempo más allá de sus títulos. El británico era consciente de que tenía ante sí una tremenda batalla en el Open de Australia 2023 si quería imponerse a Roberto Bautista, otro de esos guerreros de las pistas que profesan un amor reverencial por este deporte y cuya perseverancia y tenacidad es memorable. Prometía emociones fuertes el encuentro y las expectativas se cumplieron con creces. Todo se resolvió en pequeños detalles y el español tuvo la sangre fría necesaria para manejar el ambiente hostil y los ejercicios de supervivencia de un rival que parecía muerto en el primer parcial. El resultado final fue de 6-1 6-7 (7) 6-3 6-4 en favor del español, que se medirá ahora a Tommy Paul en octavos de final.
Las imágenes que se difundieron antes del encuentro hacían presagiar un drama para Murray ya que se le veía absolutamente incapaz de moverse con soltura. Las palizas físicas que se dio en primera y segunda ronda pasarían factura a cualquiera y mucho más a un veterano con una cadera de metal. Lo aprovechó Bautista con una gestión emocional impecable en el primer set, sabiendo que no podía relajarse y que debía apabullar al escocés mientras entraba en combustión. Porque nadie dudaba de que lo haría.
Por muy contundente que fuera el triunfo parcial era evidente que no había motivos para descartar totalmente al de Dunblane. Continuó con su buen hacer el español en la segunda manga, consiguiendo un break que hacía saltar las alarmas en los que aún confiaban en el milagro de Murray. Sin embargo, algo cambió mediado el set. El escocés empezó a moverse mejor, entró en calor e hizo partícipe a la grada de su intento de hazaña. Equilibró el marcador, empezó a erigirse en una muralla inexpugnable e igualó el marcador con una capacidad impresionante para emerger cuando parecía perdido.
Bautista supo gestionar el ambiente adverso y recuperó un break en contra en el cuarto set
Con las espadas en todo lo alto, se desató una lucha sin cuartel en un tercer parcial repleto de espectáculo, con peloteos interminables, alternativas constantes en la iniciativa del encuentro y apenas errores por parte de ninguno. Andy parecía lanzado, pero Bautista consiguió sofocar su rebelión y con una selección de golpes impresionante, logró el anhelado break en el octavo juego. Fue un varapalo enorme para Murray verse por debajo en el marcador, pero no se rindió y la pelea continuó, en una noche para la historia en la Margaret Court.
Un nuevo amago de épica remontada se dio en el cuarto set, cuando Andy desafiaba a la lógica haciendo un break de inicio y situándose con ventaja. Sin embargo, cometió algunos errores infantiles cuando tocaba consolidarlo y cavó su tumba. El desgaste físico era ya demasiado para frenar a un Roberto Bautista impecable en todas sus acciones, que supo gestionar el encuentro y elegir lo correcto en cada instante. Paso franco a octavos de final del Open de Australia 2023 para el español, que puede estar ante una gran oportunidad de explorar sus límites, mientras que Andy Murray fue despedido con los honores merecidos y siempre se le recordará por lo que ha hecho en esta edición.

