Existen ciertas historias detrás de los grandes focos que merecen ser contadas. Mujeres trabajadoras que se mantienen en el circuito femenino no solo para sumar gloria en la pista, sino para mantener una situación económica que pueda darles cierta tranquilidad en el día a día. Si la presencia de un hijo entra en la ecuación, cada victoria es aún más importante, más trascendental. Taylor Townsend se encuentra en esa situación y su historia esconde muchas aristas, las de una mujer que volvió al circuito para darle a su hijo el suficiente colchón monetario como para poder vivir con tranquilidad, aunque eso signifique estar muy lejos de él.
Tras un duro inicio de temporada, ayer Townsend inició su andadura en el Open de Australia 2023 con una tremenda victoria sobre Diane Parry. Un doble 6-1 en el que su tenis hizo muchísimo daño, con una bola centelleante que encontró acomodo bajo las rápidas pistas exteriores de Melbourne. Es un triunfo que puede marcar la diferencia: pasar de ronda en los Grand Slams es trascendental y puede salvar la temporada a nivel financiero. Es, además, un triunfo que refuerza la promesa que Taylor se hizo a sí misma: si toca pasar tiempo fuera de casa, más vale que ese tiempo tenga un significado importante, que suponga un enorme beneficio para su hijo de dos años, Adyn.
"Cuando me marcho de casa, resulta verdaderamente importante hacer que esos momentos sirvan para algo. Siempre estoy hablando con Adyn y antes de cada partido miro fotos y vídeos suyos. Me recuerdo a mí misma el porqué estoy haciendo esto, por qué estoy fuera de casa, para que tenga un significado. Es muy especial poder darle significado a estos momentos, poder mostrar los altos y bajos del camino. Apenas ha pasado tiempo entre mi inicio de temporada en individual (perdió 6-0 y 6-0 en su primer partido de fase previa en Adelaida) y este encuentro. Intento mostrarle a la gente que hay que seguir trabajando, que estos resultados no te definen. Debes agachar la cabeza y seguir empujando", afirma Taylor, que a pesar de ese doloroso primer resultado no ha tenido un mal inicio de año: se llevó el título en sus dos primeros torneos del año en dobles.
Muchos podrían pensar que la situación de Townsend no dista tanto de la de otras madres que volvieron al circuito con éxito. Que el suyo no es un caso, ni mucho menos, especial. La estadounidense tiene muy claro que las diferencias son enormes. "Quiero disfrutar de ser madre. Quiero entender a mi hijo. No quiero sentir la presión de tener que jugar. Debes tener en cuenta que la situación financiera de cada persona es distinta. Mi situación monetaria frente a la de Kim (Clijsters), frente a la de Serena, frente a la de Vika (Azarenka)... estamos en círculos muy distintos. Llega un momento en el que tengo que volver a jugar para volver a ganar algo de dinero. Debo volver a llenar la cuenta. No puedes ser ingenuo e ignorar estas cosas: mi cuenta bancaria y la de Serena Williams son muy diferentes".
JUGAR PARA MANTENER A SU HIJO
Es por ello que cada viaje cobra pleno significado para Townsend, que mantiene objetivos muy ambiciosos. Su búsqueda de victorias no se limita a subir en el ranking o a ganar títulos, sino a mejorar su situación para poder pasar más tiempo con su hijo. "De hecho, si nos fijamos en este aspecto de mi vuelta al tenis, ahora mismo tengo una niñera. Soy capaz de tener a alguien que pueda cuidarlo, pero no llego a tener la flexibilidad de incorporar a alguien para que viaje conmigo y sea capaz de traer a mi hijo. Son muchos los sacrificios y los altibajos que existen en mi situación, y ojalá que conforme el año avanza pueda mejorar mi situación. Mi objetivo es inspirar a las madres, enseñarle que pueden hacer lo que quieran. Tener un niño no te impide seguir peleando y ser grande en lo que sea que hagas. Solo quiero ser el mejor ejemplo para mi hijo, cuando estoy con él y cuando no. Ojalá él esté orgulloso de mí".

