No todos los caminos llevan al éxito. Tampoco hay una sola vía para alcanzarlo, ni mucho menos dos. A veces los mejores momentos llegan de forma inesperada, generando una mayor satisfacción cuando tienen lugar. Probablemente algo así experimentó Alexei Popyrin en el día de ayer: lo sintió cuando derrotó a Felix Auger-Aliassime en su debut en el ATP Adelaida 1 2023, poniendo fin a una travesía en el desierto y sumando la que, por ranking, es la mejor victoria de su aún corta trayectoria. Existe un arma secreta detrás de este triunfo, que resulta la culminación al trabajo y al esfuerzo detrás de cámaras de alguien que, al igual que muchos jóvenes prometedores, se convirtió en un juguete roto de sus propias expectativas y de voces que no siempre quieren lo mejor para ti.
Es peligroso, claro, ser la posible próxima estrella de tu país y ver cómo muchos se acercan a ti. Cuando conquistas en Singapur tu primer título ATP, te metes de lleno entre los 70 mejores del mundo... aún más. El riesgo es mayor si tu tenis está hecho para triunfar en la actualidad, con grandes golpes de muchísima potencia y un saque que puede resultar demoledor. Alto, espigado, con hambre y una aceleración de bola brutal: Popyrin (con un buen bagaje como junior a sus espaldas, además) lo tenía todo para auparse a los puestos de privilegio del ranking en muy poco tiempo... pero no siempre un joven sabe gestionar eso de la mejor forma posible.
"En 2021, todo era fantástico. Tenía 21 años, había ganado mi primer título ATP. Sentía que pertenecía al lugar en el que estaba, que incluso podía volar más alto. Incluso le dije a mi fisio en aquel momento que sentía que podía llegar a la segunda semana de un Grand Slam, ir muy lejos. Ese era mi nivel de confianza", relata Alexei sobre el mejor momento de su carrera... un momento que duró muy poco. "Fue entonces cuando todo cambió. Contraté a algunas personas que probablemente no eran lo mejor para mi tenis. En aquel momento lo creía y yo hago todo al 100%, así que lo seguí al pie de la letra, y se acabó convirtiendo en una gran curva de aprendizaje".
No es fácil que un jugador joven llegue al circuito y sepa manejar todos los aspectos de la vida de un tenista. La presión fue realmente notoria sobre los hombros de Popyrin, que se refugió en su familia para tratar de avanzar y salir del gran bache. "Siempre hay ruido de fondo. La gente ve a un chico con un gran servicio, mucho talento, y siempre piensa que va a progresar de manera sencilla, que será top muy pronto. Hay gente a la que eso le funciona, que tiene un gran equipo detrás que hace todo el trabajo, se mantiene fiel a él. Yo he vivido un camino diferente, y ahora mismo no estoy ni remotamente cerca de la élite, pero creo de verdad que si sigo por este camino, quizás tenga la oportunidad de llegar ahí. Habrá un par de baches, algunos sustos, pero se trata de aprender constantemente, de renovarte.
Siempre tomo el ejemplo de mis padres, que aprendieron a lo largo del camino, lo hacían constantemente. Para mí, el año pasado fue justamente eso: una curva de aprendizaje. No quiero hablar de eso, solo pienso en esta temporada, en lo que estoy haciendo y en la gente que hay a mi alrededor. Amo a todo mi equipo y mi familia está acompañándome y apoyándome en cada movimiento que hago, y eso es lo más importante para mí".
UN ARMA SECRETA EN EL BANQUILLO
Pero hay un tipo con importancia capital en el resurgir de Popyrin, un mago de la raqueta que ahora trata de mostrar sus trucos desde los banquillos. Xavier Malisse acompaña al australiano en cada torneo y parece haberle dado la confianza que necesitaba, según las propias palabras de Alexei. "He hecho un trabajo muy duro en la pretemporada y he sumado al equipo a Xavier, un gran fichaje. En cierto modo, me está volviendo a enseñar a jugar al tenis, pero de manera más tranquila. No quiero revelar todos mis trucos, pero simplemente estamos intentando ser un poco más sólidos, nada más. Quiero no conceder tantos errores desde el fondo de la pista, sobre todo como hice el año pasado. Quiero seguir utilizando mis puntos fuertes, pero al mismo tiempo no entrar en pánico cuando me defiendo, en medio de un intercambio.
Más allá de eso, Xavier me está ayudando a mostrarme un poco más sereno a nivel mental en la pista, más tranquilo, algo con lo que estoy muy feliz. Contra Felix (Auger-Aliassime) es lo que hice, estuve muy tranquilo. Gané el primer set y no me aceleré, y conseguí cerrar el partido". Precisamente tras ser preguntado sobre su triunfo ante el canadiense, Popyrin no dudó en señalar que es la mejor victoria de su carrera. "Sí, diría que sí. Es uno de los jugadores más en forma del circuito en estos momentos: si nos fijamos en el ranking y en mi nivel, es posiblemente una de las mejores de mi carrera". Su próximo desafío, Marcos Giron por un puesto en unos cuartos de final de un torneo ATP que parecían imposibles hace solo unos meses. Su historia de redención solo acaba de comenzar.

