Medvedev y la necesidad de resetear

El ruso, a pesar de alcanzar el número uno, no ha tenido el año esperado y da la sensación de que le pesó mucho perder la final de Australia.

Daniil Medvedev en su partido ante Tsitsipas en las ATP Finals 2022. Foto: Getty
Daniil Medvedev en su partido ante Tsitsipas en las ATP Finals 2022. Foto: Getty

La temporada 2022 no ha sido la ideal para Daniil Medvedev. El ruso empezó el curso como terminó el anterior, desesperando a todos sus rivales con su juego de fondo sin apenas fallar pelotas y haciendo de su servicio un arma muy difícil de quebrar. El tenista nacido en Moscú parecía tener el juego perfecto para marcar una época en pistas rápidas y pocos jugadores tenían la capacidad de contrarrestar su tenis en esta superficie.

Sin embargo, el año de Medvedev se empezó a torcer al perder la final del Open de Australia que tan en su mano tuvo. Desde ese momento la versión aplastante de Daniil ha desaparecido y solamente el título del ATP 250 Los Cabos y el del ATP 500 de Viena maquillan un año en el que ha estado muy por debajo de las expectativas.

Lo cierto es que Medvedev asombró en el circuito en el verano de 2019. Final en Washington y Canadá, título en Cincinnati y final en el US Open. El tenis del ruso era una piedra en el zapato para cualquier tenista, ya que llegaba a todas las pelotas y aprovechaba la fuerza de sus rivales para contraatacar y conseguir ganadores. David Goffin, al que derrotó en la final de Cincinnati comentó: "El ritmo de Medvedev no es nada del otro mundo, pero no falla una bola, es como una pared, además sabe muy bien cómo esperar su oportunidad”, una definición perfecta de lo que era el moscovita en pistas rápidas, ya que además su espectacular servicio le hacía conseguir muchos puntos gratis.

En 2020 y 2021 el actual número cinco del mundo continuó con esa línea, consiguiendo además su primer Grand Slam en el US Open 2021. El ruso se caracterizaba por no mostrar sus sentimientos en pista, pues ni siquiera celebraba los puntos y parecía un robot incapaz de fallar una pelota, lo que le hizo ganarse el mote de ‘máquina infernal rusa’.

SUS RIVALES YA SABEN JUGARLE

Volviendo a las declaraciones de Goffin tras el partido antes mencionado, también hay que destacar que muchos de sus rivales no encontraban la manera de hacerle daño. “La verdad, uno no sabe lo que hacer contra él, si ser sólido o atacar”. Una situación que esta temporada ha cambiado. Ahora sus grandes oponentes ya han encontrado la táctica que usar contra él para tratar de derrotarle y la mayoría han conseguido hacerlo. Nadal, Tsitsipas, Hurkacz y Kyrgios en dos ocasiones y Djokovic en una.

La principal táctica que han empleado es la de no darle apenas ritmo para que no pueda llevar los puntos a su terreno. Además, los grandes sacadores como, Kyrgios, Hurkacz y Tsitsipas aprovecharon lo lejos que resta para subir a la red en infinidad de ocasiones, un tenis clásico pero muy efectivo para hacer daño a Medvedev. Por su parte, Djokovic y Nadal buscaron ser más sólidos que él y atraerle a la red, ya que lejos de la línea de fondo sufre mucho.

Por eso sorprende que Medvedev utilice tanto el saque red cuando el partido no va como le gustaría. En los últimos meses el ruso está subiendo mucho más que años atrás y por ahí es un jugador vulnerable, por lo que se podría decir que este año ha perdido la paciencia para trabajarse los puntos que tuvo en temporadas anteriores.

Además, si por algo se caracterizaba Medvedev era por tener la sangre de hielo. A Daniil no le temblaba el pulso prácticamente nunca y en cambio esta temporada ha sufrido algunas derrotas después de tener el partido muy de cara. Sin ir más lejos la del pasado miércoles ante Tsitsipas, donde cedió su servicio cuando sacaba para ganar después de llevar 13 turnos de saque seguidos, en donde solamente había tenido que afrontar un punto de break que salvó sin problemas.

2023 PARA VOLVER A SU SITIO

La próxima campaña será fundamental en la carrera del moscovita. El actual número cinco del mundo necesitará recuperar su mejor tenis para volver a pelear por el número uno del mundo y ser considerado uno de los favoritos cada vez que empiece un torneo en pista rápida. También tendrá como asignatura pendiente ser más competitivo en tierra batida. Las dos últimas temporadas ha cuajado grandes actuaciones sobre arcilla, pero le ha faltado regularidad. Es cierto que no disfruta jugando en esas condiciones, pero también es cierto que si quiere aspirar a recuperar el número uno debe ser competitivo en cada torneo, pues hasta ahora, Medvedev solo es protagonista durante el verano australiano y después en la gira americana y el final de temporada, algo que no parece suficiente para alcanzar el número uno, sobre todo porque te obliga a no poder fallar en los torneos comentados.

Veremos qué le depara el 2023 a Medvedev, lo que ya es seguro es que será uno de los jugadores con más ganas de resarcirse y si consigue la confianza que necesita habrá pocos tenistas capaces de derrotarle en pistas rápidas.

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