Andrey Rublev se proclama campeón en el ATP 250 de Gijón tras imponerse con contundencia en la final ante Sebastian Korda. El ruso vencía al estadounidense con un marcador final de 6-2 y 6-3 en tan solo 1 hora y 17 minutos, superando también esos nervios del final. Rublev no ha querido bajar el ritmo en ningún momento del partido frente a un rival que aún está creciendo en el circuito.
Rublev se apodera del mandato sin grandes dificultades
Korda entraba al partido a tiempo para no comenzar con desventaja ante el espectacular nivel con el que arrancó Rublev al saque. El ruso ya dejó muestras de frustración en las primeras instancias de la final, con un Sebastian que no dudaba en subir a la red cuando lograba golpear un buen resto. Andrey fue el primero en liderar en el marcador, atacando de manera muy agresiva los segundos de su oponente. El número 9 del mundo confirmaba la rotura desplegando la versión más cristalina de su juego, siendo efectivo con el saque +1, castigando con su derecha.
Aunque Korda lo intentó, había un claro dominador desde el fondo de la pista. Rublev volvía a apretar para conseguir una doble rotura y adjudicarse el primer parcial. El estadounidense, que no pudo aprovechar la única opción de reducir las distancias con su rival, se veía obligado a probar algo distinto en el segundo set, también buscando algo más de acierto con su saque.
Batalla en la red
Parecía que el primer set le sirvió de escarmiento a un Korda que quería llevar la iniciativa en el juego, dañando a su rival con el revés cortado, pero también golpeando grandes passings que dejaban sin respuesta a Rublev. Esa valentía llevó al estadounidense a tener una oportunidad de ponerse por delante en el luminoso, pero Andrey se defendió a la perfección. El que sí que pudo materializar sus ofensivas fue Rublev, que rompía al americano para retomar el control del encuentro.
La paciencia del ruso fue también clave para encontrar los errores de su oponente que, sumado a un gran servicio, se quedaba sin opciones. Con un remate en la red cerraba Andrey una semana para el recuerdo en la que solo se ha dejado un set para convertirse en el primer campeón de Gijón.

