Único, genuino, carismático y polémico. Alexander Bublik aúna todos esos factores con un talento desbordante y una fama de bad boy ganada a pulso con sus actos dentro de la pista. Este mismo año ha protagonizado sucesos que hacen reflexionar a todos los aficionados al tenis sobre qué es lo que desea un tenista que exaspera a puritanos y suscita enorme expectación entre espectadores puntuales. Lo que está claro es que cuando se ve un partido de Bublik hay posibilidad de presenciar cosas inviables en cualquier otro tenista y eso siempre es positivo en un deporte como éste. Compite en el ATP 250 Florencia 2022 con el objetivo de sumar el que sería su segundo título del año y de su carrera, y el anhelo de retornar al top-30 del ranking ATP. Sus declaraciones para Ubitennis merecen ser analizadas con sosiego.
Si bien es cierto que hace apenas dos semanas reflexionaba sobre la dureza de la vida de un tenista y el hecho de no haber podido elegir por sí mismo su camino, habiendo sido conducido a este deporte por sus padres, Sascha ha querido completar y matizar sus palabras en una entrevista en la que parece haberse reconciliado con este deporte. Y es que por mucho talento que se atesore y aunque se banalice la gloria deportiva, es complicado mantenerse en la élite si no se siente un disfrute notable con la práctica profesional de este deporte y todo lo que acarrera.
Pocas diferencias de nivel dentro del top-50
"Está claro que cuanto más arribas estés las cosas son algo más sencillas ya que puedes ser cabeza de serie en torneos y tener rivales menos peligrosos en primeras rondas. Sin embargo, creo que en lo que concierne al nivel puramente tenístico, apenas hay diferencias entre los 10 mejores del mundo y los que están en el top-50, o incluso en el top-100. Ahora mismo estamos en un momento en el que cualquiera puede vencer a los favoritos y cada partido es complicado, independientemente del rival al que te enfrentes. Los del top-10 tienen algo diferente, quizá en cuanto a mentalidad, pero el nivel de juego es similar en todos", comenta el tenista kazajo.
Relación con Rusia
Bublik nació en territorio ruso y desarrolló toda su vida allí hasta que en 2016 recibió una suculenta oferta de la federación kazaja de tenis para representar a su país. La aceptó y esto ha podido ayudarle en estos tiempos tan agitados en los que los tenistas de su país natal compiten sin representar a su bandera y se han visto privados de jugar en Wimbledon. "Lo que han hecho por mí en Kazajistán es increíble, ayudándome cuando más lo necesitaba, y estoy orgulloso de representar a este país. Está claro que sigo sintiéndome ruso, sobre todo, cuando estoy en familia", declaró.
Sentimientos hacia el tenis
"Creo que en muchas ocasiones los medios de comunicación tergiversan mis palabras y las sacan de contexto. Es cierto que dije que jugaba al tenis por dinero, hace tres años. Sin embargo, durante este tiempo he ido dándome cuenta de que realmente amo este deporte y disfruto siendo tenista. Desde que era niño quise hacer esto. Me recuerdo perfectamente disfrazándome de Federer y Nadal, mirándome frrente al espejo intentando imitarles. Siempre soñé con competir en grandes escenarios", dice un hombre que no tiene un equipo de trabajo bien definido. "Muchos se echan las manos a la cabeza al saber que no tengo entrenador fijo ni preparador físico, pero puedo llegar a ser tan profesional como los mejores", sentenció Alexander Bublik.

