La noticia de que Dmitry Tursunov dejaba de ser entrenador de Emma Raducanu por decisión propia no ha hecho más que evidenciar el inestable entorno que ha tenido la británica durante todo este año. Emma ha pasado de ser una joven sin nada de presión a un reclamo para marcas y aficionados de todo el mundo, lo que está claro que le ha generado una presión que no ha sabido manejar.
A pesar de que la campeona del US Open 2021 siempre ha tenido humildad y ha reconocido sentirse satisfecha con los resultados de este año, lo cierto es que desde que ganase el título de Grand Slam no ha encontrado el juego con el que vislumbro en la ‘Gran Manzana’. Ese tenis agresivo, con magníficos ganadores de derecha, una potencia de piernas impropia en una joven de 18 años y sobre todo sin ningún miedo a perder, que ha sido precisamente su mayor enemigo a lo largo de esta temporada.
Hay que recordar que Raducanu se llevó el US Open partiendo desde la fase previa, en total diez partidos en los que no cedió ni un solo set. La superioridad que mostró la británica en el torneo fue aplastante, daba igual la rival que tuviese enfrente que la derrotaba de manera contundente. Emma iba convencida a cada partido y con el juego mostrado muchos aficionados hablaban de ella como una tenista llamada a marcar una época.
ESA RADUCANU SE HA ESFUMADO
Poco queda de esa tenista que sorprendió a propios y extraños hace algo más de doce meses. Ahora Raducanu es una tenista débil mentalmente por mucho que se intente animar en cada punto y prueba de ello es que lleva sin remontar un partido desde que lo hiciera en Roland Garros. Además, el físico de Emma deja mucho que desear, pues es muy significativo que se haya tenido que retirar en cinco de sus partidos esta temporada.
En lo que al juego se refiere, la británica se ha convertido en una tenista previsible y ha perdido la agresividad y los tiros planos que tanto le caracterizaban. Ahora Raducanu sigue teniendo un juego muy plástico, pero sin apenas conseguir ganadores, algo que en el circuito WTA es fundamental para estar arriba, ya que cada vez se juega con más fuerza y la mayoría de las jugadoras son capaces de mantener un ritmo de bola muy alto.
No obstante, no todo son malas noticias para Raducanu, la joven británica ya sabe lo que es ganar un partido en todos los Grand Slams y ha experimentado una clara mejoría sobre tierra batida. Además, el saque de Emma es uno de los más variados del circuito y si consigue un siguiente tiro más potente será una de las jugadoras con mejor juego de servicio.
Además, como la propia Raducanu comentó en rueda de prensa tras perder en la primera ronda del pasado US Open, si hace balance de su año puede sacar cosas positivas, pues con 19 años está entre las 100 primeras del mundo y ha conseguido ganar partidos en todas las superficies, por lo que realmente será la próxima temporada la que dictaminará si Raducanu será una habitual en las rondas finales de los Grand Slams o lo suyo fue, como dicen algunos aficionados, cosa de dos semanas en las que estuvo de dulce.
Posiblemente, a Raducanu le llegó la gloria antes de tiempo y gestionar ese éxito ha hecho que su año haya tenido demasiadas cosas de las que ocuparse fuera de la pista y centrarse en el tenis le ha sido difícil. Pero, como ya han dicho en varias ocasiones desde la Federación Británica de Tenis, Raducanu es una gran tenista y si consigue estabilidad y pulir algunos aspectos de su juego lo lógico es que luche por ganar varios títulos de Grand Slam más. Su tenis está ahí y es cuestión de que siga trabajando duro tanto física como mentalmente para lograr grandes resultados.

