Fernando Verdasco, toda una vida

El español sigue mostrando que tiene mucho tenis que ofrecer, ejemplificando su carácter y firmeza más allá de los años que uno tenga. 

Fernando Verdasco, toda una vida. Fuente: Getty.
Fernando Verdasco, toda una vida. Fuente: Getty.

A Fernando Verdasco se le podría cantar, describiendo su relación con el tenis, aquello de: "Toda una vida me estaría contigo No me importa en que forma Ni como, ni donde, pero junto a ti". Incombustible, demostrando una pasión sin igual por este deporte que es su vida, el madrileño vencía a Nikoloz Basilashvili en el ATP de Sofía 2022.

No ha dicho su última palabra

El jugador sigue peleando jugando, habitualmente, torneos Challengers, exhibiendo humildad y compromiso. Sin centrarse tanto en el ranking o en los resultados, Fernando quiere seguir ligado lo máximo que pueda al tenis, lugar donde se siente cómodo y en el que puede ser él mismo. Sin pensar, al menos no sabemos que lo haya hecho, en la retirada, Verdasoco quiere seguir probándose en la cancha e incluso aspira a mejorar su posición actual, dejando claro que ninguna lesión le hará retirarse.

Quiere ser él el que le ponga fin a una carrera magnífica, un jugador especial que derrocha talento y potencia. Con uno de los mejores drives del panorama español, Fer derrocha ilusión, aderezada, eso sí, con ciertas dosis de experiencia y veteranía que le permiten ser menos efusivo que en otras épocas. Recordando aquella frase que dice que si algo te dan las canas es, sobre todo, memoria.

Muchas son las batallas donde aun puede dar lo mejor de sí. Ahora, por ejemplo, en la segunda ronda en la capital bulgara, tiene un buen rival en frente, el australiano Aleksandar Vukic, duelo igualado, pero en el que Verdasco va a tener opciones de poder seguir en liza.

La competición como forma de vida

Siempre se ha comentado que el acto de competir, sea en la categoría que sea, otorga al deportista un status del cual no se quiere bajar. Y no decimos que ese status sea mejor que cualquier otra profesión, solo señalamos que la vena competitiva engancha al sujeto, dependiendo en cierta manera de ella. Por estos motivos, la estética que rodea al deporte en general y al tenis en particular, hace que las imágenes que podamos tener sean épicas, históricas. Con el desarrollo de las tecnologías, algunos dirán "con la sociedad del espectáculo", estas estampas se ensalzan aún más.

De hecho, Roger Federer ya dejó claro que echaría de menos todos los preparativos previos a entrar en escena. Es decir, todo lo que tiene que ver con aparecer ante el personal o, dicho de otro modo, con existir para alguien. Puesto que para el tenista, como el político, estar en activo es estar en continua actualidad. El hecho de ser percibidos nos recuerda quiénes somos, pero lo que hay detrás de las tablas sigue siendo real.

La retirada no es dejar de ser, ni siquiera dejar de hacer, sino, en todo caso, saber lo que hacer con lo que han hecho de nosotros.

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