La contundente derrota sufrida por Kei Nishikori ante Rafael Jódar en el ATP 500 Washington 2026 dejó al japonés profundamente afectado. El veterano tenista reconoció en rueda de prensa que fue incapaz de trasladar a la competición las buenas sensaciones que encuentra entrenando y llegó a reflexionar sobre una futura retirada, aunque dejando claro que no quiere despedirse del tenis con una actuación como esta.
"No fui capaz de meter una pelota dentro de la pista, incluso me pareció gracioso", reconoció Nishikori. "Fue el típico partido después de regresar. En los entrenamientos puedo golpear bien, pero cuando llega un partido de verdad, no puedo hacerlo".
Nishikori se niega a despedirse del tenis con estas sensaciones
Especialmente significativos fueron los pensamientos que atravesaron su cabeza inmediatamente después de caer ante Jódar, que confirmó con esta victoria su extraordinario momento de confianza.
maybe I even end up hating tennis with this kind of ending." It may sound like bravado, but unlike matches of last year, this time I didn't feel like the opponent was too fast or I was forced to play defense all the time. Need to get used to playing against top 30 or top 50.
— 井蛙堂 (@seiadoumogera) July 30, 2026
"Cuando terminó el partido pensé: 'No puedo retirarme si este fuera mi último partido. Quizá incluso terminaría odiando el tenis con un final así'", confesó el japonés, dejando una reflexión cargada de frustración pero que también evidencia que conserva motivación para seguir intentándolo.
Nishikori encontró, además, un aspecto positivo dentro de una actuación tan decepcionante. "Puede sonar a fanfarronada, pero, a diferencia de los partidos del año pasado, esta vez no sentí que el rival fuera demasiado rápido o que me obligara a defender todo el tiempo", explicó.
Ese matiz alimenta sus esperanzas. El antiguo número cuatro mundial considera que su problema actual no está tanto en una incapacidad física para seguir el ritmo de jugadores como Jódar, sino en recuperar automatismos y competitividad después de tantas interrupciones. "Necesito acostumbrarme a jugar contra tenistas del Top-30 o Top-50", sentenció.
La derrota en Washington evidencia cuánto camino le queda por recorrer, pero Nishikori se resiste a marcharse con este sabor de boca. A sus espaldas tiene años de problemas físicos; por delante, el desafío de demostrar que todavía puede competir dignamente contra una nueva generación encabezada por jugadores como Rafael Jódar.

