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Frances Tiafoe y la identificación

Alejandro Ladr… - 8 sept 2022 | 22:11

El semifinalista del US Open hace de su figura un modelo. Así pues, ejemplifica que ser tenista es un oficio que formaliza ciertos cánones y también, ciertos mitos. 

Frances Tiafoe y la identificación. Fuente: Getty.

El término identidad es una idea complejísima de analizar. Con multitud de vías para examinarla, el concepto puede definirse utilizando diversos métodos, pero, sin embargo, una cosa es la identidad y otra la identificación. Bien lo sabe Frances Tiafoe, que en el día de ayer dejó claro cuáles eran sus objetivos, es decir, una de las razones por las que juega al tenis.

Todos los focos se centran en él y el país quiere ver a uno de los suyos levantar el trofeo de campeón. Mientras tanto, el tenista sigue disfrutando de ser el protagonista de una historia que ni mucho menos está cerrada. De este modo, y con mucho orgullo, comentaba: "Al final del día, me encanta que gracias a Frances Tiafoe haya mucha gente de color jugando al tenis. Eso es obviamente un objetivo para mí."

Entre dos mundos

Hijo de inmigrantes, Tiafoe se ha críado en viviendo entre dos tierras bastante disímiles. Sus padres, nacidos y críados en Sierra Leona, tuvieron que emigrar cuando estalló la guerra civil en el país del África Occidental. Como suele ser habitual, los comienzos no fueron sencillos para ambos progénitores, aunque la cosa cambió cuando su padre comenzó a trabajar en el Junior Tennis Champions Center.

Con su fuerza de voluntad, Constant Tiafoe sería el encargado del mantenimiento del complejo siendo, además, el único hombre negro que trabajaba en las instalaciones. Por tales motivos, su hijo se unió a la práctica del tenis con tan sólo 4 años. Una precocidad que, visto con perspectiva, ha sido todo un acierto.

Gracias a su talento y a las ayudas de su primer entrenador, la carrera de Tiafoe empezó a escalar de forma paulatina, con prisa, pero sin pausa. En un lugar privilegiado, el norteamericano era la excepción.

Siempre fue protagonista, esa es su verdad

En un "mundo de blancos", el joven fue acaparando las miradas, a la par que los elogios de unos técnicos que alucinaban con su detreza. He aquí, y después de ganar Les Petis As o la Orange Bowl, cuando ese jugador de sonrisa carismática lucía para las cámaras.

Siendo estadounidense, el apellido de Tiafoe comenzaba a sonar en el mundo del tenis mundial. La nacionalidad no es una cuestión que, como vemos, se pueda reducir al pasaporte o documento de identidad, pues formaliza las propias condiciones materiales, el horizonte sobre el que uno puede dilucidar.

Pero, de ninguna manera, Frances olvida de donde han venido los suyos, las dificultades por las que han pasado y ni mucho menos, puede abandonar su escisión consitutiva, su identidad desalineada. Por ello, el semifinalista del US Open logra que se identifiquen nacionales y fóraneos, porque con su práctica, con su ejercicio, trasciende los propios límites identitarios. Si el tenis estimula algo es, justamente, esa capacidad para superar aquello con lo que naces.