Gracias, Serena

Tomljanovic sacó entereza mental y llevó el partido a lo físico para batir a una leyenda. Serena se despide del tenis tras emocionar en un segundo set de campeona.

Carlos Navarro | 3 Sep 2022 | 04.36
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Serena Williams. Fuente: Getty
Serena Williams. Fuente: Getty

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Llegó el final de la carrera de Serena Williams. Un final tan amargo como lo que esperábamos, pero un final que llegó de forma épica, en un partido con alternativas, con momentos de adrenalina, con puntos espectaculares y con una llama que permanece intacta más allá de la trayectoria deportiva de Serena: la llama de quien jamás se rinde, de quien pelea hasta el final, de quien saca fuerzas de donde no las hay. Porque Serena juega mejor con todo en contra, y cuando su físico no dio para más, fue capaz de emocionarnos salvando bolas de partido a diestro y siniestro hasta que una sobresaliente Ajla Tomljanovic le puso el broche de oro a este duelo de tercera ronda del US Open 2022, el último de la carrera de una gran campeona (7-5, 6-7(4), 6-1)

Salieron al partido ambas jugadoras como dos pistoleras que desenfundan sus balas desde el minuto uno. Tomljanovic era un desafío diferente para Serena, una jugadora capaz de absorber bien la velocidad de la estadounidense y que con el paso del tiempo encontraría fórmulas para desquiciar a Serena. Mientras tanto, era Serena quien conseguía aplicar su tenis en un primer parcial que parecía ir de su lado: era ella quien jugaba con fuerza desde el fondo de la pista, era ella quien abría pista con su derecha, mientras que Ajla jugaba a ráfagas, pero siempre yendo al ritmo que dictaba la estadounidense.

Eso le dio a Serena su primer break del encuentro, break que le permitió sacar para ganar el primer set. Ahí se repitió el guion de una película ya conocida, una película que ya vimos en el duelo ante Anett Kontaveit: los nervios y la ansiedad atenazaron los golpes de Serena, que se ahogó en errores no forzados y volvió a ceder la rotura. Sin embargo, al contrario que en el partido contra la estonia, Serena no pudo reponerse y volvió a entregar su servicio para que Tomljanovic se llevase el primer parcial. No es casualidad: la australiana se salió de la zona de confort y empezó a jugar con reveses cortados, bajando la bola y obligando a Serena a flexionar y golpear incómoda, un cambio de táctica que dio sus frutos.

SERENA DEJA UN SEGUNDO SET DE ÉPOCA

Fue un mazazo que dejó a la Arthur Ashe absolutamente helada, una confirmación de que el partido de hoy iría por un cauce diferente al de Kontaveit. Pero Serena quería tener un truco más guardado en la manga, un as con el que volver a poner en pie al mundo del tenis. En un segundo set de máximo igualdad, la menor de las Williams recuperó el servicio, que funcionó de forma horrible en el primer set (no metió ni un 50% de primeros), consguiendo que los intercambios fuesen más cortos, patrón de juego que le reportó dividendos. Hasta cuatro pelotas de set tuvo con 3-5 a su favor, bolas de break que no pudo convertir pero que provocaron un tie-break sencillamente maravilloso.

Fue una muerte súbita que encapsuló el tenis y el espíritu de Serena a lo largo de su carrera: valiente, con golpes apabullantes, quitando la iniciativa a su rival, adueñándose de las cuatro esquinas de la pista. Al igual que en su último tie-break ante Kontaveit, Serena levantó a la Arthur Ashe a base de golpes ganadores, asegurándonos un tercer set tras más de dos horas de partido. Quizás no llegaba con el tanque de gasolina a tope, pero la lucha seguía siendo innegociable.

UN FINAL DE ÓRDAGO, LA ÚLTIMA FUNCIÓN

A pesar de comenzar con una rotura a favor, Serena Williams no pudo soportar las tres horas de partido que acabó cargando sobre sus hombros. Mención de honor a la entereza de Tomljanovic, quien jamás se empequeñeció ante el escenario y que supo mantener sus patrones ante una Serena diezmada, que no corría con la misma intensidad y que veía cómo la velocidad de bola de la australiana la superaba. Aún con todo y con eso, aún con un final tan doloroso como previsible en el horizonte, Williams se ganó el derecho a ponernos los vellos de punta antes de decir adiós, salvando más de cinco bolas de partido a base de restos ganadores y de winners a las líneas, empecinándose en mantener viva su llama y su espíritu, hasta que en el sexto match point Tomljanovic selló la victoria.

La vida da muchas vueltas, pero no hay nada eterno. Hoy llega el final de una leyenda... pero si este fue el final, fue un final perfecto para una de las mayores leyendas de la historia de este deporte. Para qué decir más, cuando está todo dicho. Gracias, Serena. Gracias.