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Garbiñe Muguruza y la esperanza como principio
La tenista hizo su mejor partido en muchos meses, consiguiendo una victoria que le dará moral para el resto del torneo y esperamos que para lo que quede de año.
No se entienda este escrito como un artículo donde se le exige algún tipo de resultado a la tenista. Sería osado, al menos por mi parte, aconsejarla o especular sobre algún cambio en su tenis o, en general, en su vida. Lo que queda claro es que, en la tarde de ayer, Garbiñe Muguruza disfrutó de lo lindo, quitándose parte del peso que lleva cargando todo este 2022. El US Open 2022 puede ser un antes y un después.
Dando la cara
La hispano-venezolana, bien en sus aciertos o bien en sus errores, ha saltado a la pista siendo toda una profesional. Dando lo mejor sí, sus derrotas tiene un denominador común y es que Muguruza sabe a la perfección que, en cierto modo, la solución está en sus manos. Podríamos asegurar, viéndola a ella, aquella sentencia que dice: "Los deseos son presentimientos de las capacidades que anidan en nosotros, precursores de aquello que seremos un día capaces de realizar."
Ordenando su cabeza y asimilando sus deseos, la tenista conseguía sonreír tras vencer en poco más de una hora a una rival peligrosa y rebelde. Perdiendo sólo 5 puntos en el primer set, Garbiñe explotaba en cada uno de sus golpes, gritaba como aquel soldado que, a pesar de los pesares, sabe que no le queda otra que tirar hacia delante.
A ritmo de marcha, pero esta vez no fúnebre, la cabeza de serie número 9 no es que vuelva a tener confianza, sino que, diríamos, nunca la perdió. Esa es nuestra humilde hipótesis.
La esperanza, el pasado y el futuro
Popularmente, y esto es algo muy habitual, escuchamos aquello de: "pienso y luego actúo" o bien, "primero en mi mente y después en papel". Sin embargo, hay que darle la vuelta a la tortilla para dejar claro que primero es lo que hacemos, lo que ejecutamos. Por ello, nuestra finalidad siempre está predeterminada por aquellas cosas que sabemos hacer.
Es lo que ha hecho y seguirá haciendo la deportista, pues conocer es recordar. De este modo, Muguruza ejemplifica aquella máxima que dice que somos según hacemos y por lo que hacemos nos recordarán. Esa es su esperanza.