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La última gran noche de Roger Federer en Nueva York
El suizo se dio un baño de masas y dejó perlas de lo que todavía es capaz: reveses ganadores, un recital al servicio y magia por doquier en la Arthur Ashe.
Circulaba en la tarde de hoy una supuesta información de Fabio Fognini, en declaraciones a Sky Sports, en las que afirmaba que, tras hablar con Simone Tartarini (el entrenador de Lorenzo Musetti), éste le comentaba que Roger Federer podría ganar todavía a buena parte del circuito ATP con su nivel actual. 44 años contemplan al suizo, que eligió a Lolo como pareja de baile para prepararse de cara a su gran noche. El evento comandado por el suizo, en su primera vez en la Arthur Ashe después de no poder despedirse en sus últimos años como profesional, fue todo un éxito... e hizo reflexionar a los allí presentes, por un instante, en que quizás esas palabras tengan algo de verdad.
No cuenten a un servidor en ese barco: el circuito ha cambiado y evolucionado una barbaridad, sobre todo en lo que a físico y potencia se refiere. Nada de eso impide señalar que la imagen que dejó Roger Federer esta noche fue tan icónica como la recordábamos. Algo más de pesadez en algunos desplazamientos, sí... pero un tenis impoluto, delicioso, una caricia al alma que nos pide más y nos retrotrae a tiempos en los que fuimos muy felices.
The entire Federer family is here.
Things you love to see 😍 pic.twitter.com/fLJljWYVZz— US Open Tennis (@usopen) August 26, 2026
Federer ganó su partido de individual y de dobles y dejó algunos golpes imposibles
El público de la Arthur Ashe amortizó su entrada a lo largo de una hora y media de tenis convertida en un museo de la historia de este deporte. Roger eligió a Andy Roddick como rival y, como si echáramos el reloj 20 años atrás, el resultado (e incluso el guion) fue el tantas veces repetido: triunfo por 6-3 para el suizo, con mil recursos más para desarbolar los misiles de A-Rod.
Oh, the beauty! pic.twitter.com/IfXq6h6Nbf
— US Open Tennis (@usopen) August 26, 2026
El de Nebraska, por cierto, sigue siendo capaz de superar con frecuencia los 200 km/h en sus bombas de primer servicio. Solo eso merece halago y muestra el talento natural de un tipo que no siempre recibió el cariño que mereció. En todo lo demás, eso sí, el protagonista fue Federer... e incluso también en ese mismo departamento: nueve aces en nueve juegos, con un catálogo variado que hizo las delicias del público. Cortados abiertos, planos a la T, cuerpo... un saque no es solo velocidad, y Roger lo volvió a demostrar.
Quizás lo que más llamó la atención, eso sí, fue el estado de su revés. Roger voló por ese lado, dándose el gusto de firmar varios golpes ganadores por los que buena parte del circuito actual, seguro, pagaría por tener. Reveses a bote pronto, aceleraciones de muñeca imposibles, paralelos a la línea... hasta el propio Andy alucinaba: ¿cómo puede este tío seguir fluyendo así, con semejante naturalidad, a pesar de estar varios años sin tocar una raqueta?
Andre Agassi is turning back the clock tonight and turning in a highlight reel! pic.twitter.com/dLe6ZwUfyG
— US Open Tennis (@usopen) August 26, 2026
La noche concluyó con un dobles de puro ambiente festivo, una celebración en la que un encendido John McEnroe se sumó a la fiesta. Quien más tardó en sumarse fue Andre Agassi, algo superado por el ritmo al resto, pero lo logró, dejando uno de los puntos de partido en forma de revés en suspensión que levantó inmediatamente de sus asientos al público. Por encima del tenis estuvo la sensación de volver atrás en el tiempo... y la sorpresa, incluso, de ver a Roger en tan buen estado de forma, ejecutando con tanta facilidad algunos de sus grandes clásicos, como si los años no hubieran pasado. Una exhibición convertida en la última gran noche de Roger Federer en Nueva York, solo para paladares exquisitos.
Thank you, Roger 💙
It was a special night. pic.twitter.com/noaGJCkV8Z— US Open Tennis (@usopen) August 26, 2026