Carlos Alcaraz llega al ATP Cincinnati 2022 con ganas de volver a saborear las mieles del triunfo. Resulta extraño ver al murciano perder dos duelos consecutivos en un 2022 lleno de grandes momentos, pero su derrota ante Tommy Paul en Montreal refleja las típicas dudas y problemas de alguien que ha alcanzado un estatus importante en muy poco tiempo. Está inmerso el murciano en una gira en la que asombró por primera vez al mundo la temporada pasada, si bien eso llegó en Flushing Meadows: Carlitos buscará en Ohio poner su estampa particular en un torneo que le resulta aún desconocido. Ya conoce su rival de inicio, el estadounidense Mackenzie McDonald, si bien el tiempo no conoce de rivales y su mayor oponente es él mismo y la presión que pueda sentir.
Así lo admitía en la rueda de prensa previa al torneo estadounidense, en unas declaraciones recogidas por la ATP. No escatimó Alcaraz a la hora de expresar sus sentimientos: formar parte de la mayor élite del circuito y sentir las expectativas de medio mundo no es una carga fácil de gestionar. "Ahora mismo cada partido es un desafío para mí, un desafío para mantenerme igual que siempre. Soy el número #4 del mundo, uno de los favoritos para ganar este torneo, así que puede ser un poco complicado manejar toda esta presión", reconoce un Carlos que buscará su primera victoria en cemento desde aquel inolvidable título en Miami.
Precisamente reproducir el mismo juego que mostró en el Hard Rock Stadium es su principal objetivo, al igual que el tenis mostrado en la gira de tierra batida. Así lo admite Carlitos, consciente de que ha sido incapaz de reproducir su versión más explosiva desde Roland Garros. "Estoy entrenando al máximo y a mi mejor nivel, con el objetivo de mejorar y reproducir el nivel que mostré durante la gira de tierra batida y en Miami. Para mí, ser el mismo jugador siempre es un desafío". En ese sentido, partidos como la derrota ante Paul resultan una lección muy valiosa. Aprender de la derrota y acostumbrarse al desgaste del circuito profesional son dos cosas que Alcaraz tiene muy presentes, y ya ha pasado página de aquella dura derrota.
"Entendí todo lo que pasó en Montreal. No pude soportar la presión de ser uno de los favoritos de cara al título o tener el ranking que tengo ahora mismo. Aquí he venido a entrenar y demostrar dónde estoy. El tipo de jugador en el que me he convertido me hace ver que debo utilizar esa presión a mi favor. Sé que me estoy enfrentando a los mejores del mundo y que tengo que dar lo mejor de mí mismo".
LOS RIVALES EMPIEZAN A LEERLE
Tras varios meses de fugaz subida a la élite, también los jugadores del circuito empiezan a entender los puntos flacos del murciano. Ya le han perdido el respeto, conscientes de que Carlos no es invencible, y esto es algo que el propio jugador español entiende y comprende, hasta el punto de tomarlo "como un halago". "Creo que todos los jugadores se exigen para jugar mejor ante mí. Me doy cuenta de que si no juegan muy agresivos o a un alto nivel voy a ser un rival muy difícil para ellos, así que me lo tomo como un halago". Carlitos comenzará su andadura en Cincinnati el martes o el miércoles. Aquí estaremos para verlo.

