Solo tiene 19 años, pero en cierto modo nos resulta ya extraño que Carlos Alcaraz dispute torneos ATP 250 en una época del calendario donde no vemos a la élite del circuito. Es lo que tiene que el murciano haya quemado etapas a velocidad vertiginosa, pero cada encuentro es un aprendizaje para el de El Palmar, que hoy comprobó la profundidad del circuito en la raqueta de Norbert Gombos, en su debut en el ATP Umag 2022. El eslovaco, proveniente de la fase previa como lucky loser, tuvo momentos casi de iluminación en la que igualó el poder de Carlitos desde el fondo de la pista, pero no aprovechó la gran mayoría de sus oportunidades y se vio derrotado en dos mangas, sin aparente capacidad de reacción, pero tras un partido mucho más igualado de lo que el marcador dice (6-2, 6-3).
El primer set comenzó movido, de hecho. El guion inicial parecía no muy lejos de lo que esperábamos: break de inicio para un Carlos que salió mandón. Poco después comprobaríamos que su tenis aún está lejos de encontrar la consistencia perfecta, concediendo cinco pelotas de rotura en contra. En una mezcla entre errores y grandes puntos del murciano, Gombos no pudo aprovecharlas y vio cómo su buen trabajo táctico, cargando el revés de su oponente y evitando con éxito su derecha, no obtenía el rédito en el marcador que él esperaba. Esto le hundió a nivel mental en cierto modo, a la par que Alcaraz empezaba a engrosar la maquinaria.
Se dio cuenta Carlitos de los patrones desde el fondo del eslovaco, un jugador de tiros muy planos y con una bola pesada, pero lineal. Ajustó el de El Palmar sus pasos y se hizo fuerte por el lado del revés, incluso soltando algún que otro gran revés paralelo, y eso le dio la tranquilidad y la confianza suficiente como para cerrar el primer set y confirmar la iniciativa. El nivel de Alcaraz empezó a subir exponencialmente, a lo que Norbert hizo frente a base de grandes palos.
INERCIA Y CONFIANZA EN UN MUY BUEN SEGUNDO SET
Lo cierto es que Carlos ya se conocía al dedillo la táctica de Gombos, pero con todo y con eso, el eslovaco se las ingenió para mantener un duelo realmente competitivo, lleno de grandes intercambios desde el fondo de la pista y en el que el murciano se sacó un último truco de la baraja para poner tierra de por medio en el segundo parcial: las dejadas. Algunas se quedaron en la red, pero otras extasiaron físicamente al centroeuropeo, que sudaba la gota gorda en el clima húmedo croata. Eso sí, la grada le animó con fervor en la búsqueda de un duelo mucho más competitivo, lo que dio aliento a Norbert para competir hasta el final, salvando en su último juego de servicio varias bolas de partido antes de que Alcaraz, después de muchos intentos, consiguiese poner el sello final (6-2, 6-3). Victoria de confianza y para comenzar con buen pie la defensa de su primer título: en cuartos espera el argentino Facundo Bagnis.

