Skip to main content

El momento de Nicolás Álvarez Varona

El burgalés superó la Qualy del Conde de Godó 2022 y disputará mañana su primer partido oficial. Con 20 años, tiene ganas de empezar a escribir su historia.

Nicolás Álvarez Varona en el RCTB 1899. Fuente: Punto de Break

Han pasado siete cursos desde que Nicolás Álvarez Varona (Burgos, 2001) hiciera historia consiguiendo su primer punto ATP con tan solo 14 años. Hoy su vida nada tiene que ver con aquella de 2015: ha crecido unos centímetros, a escalado unas cuantas posiciones e incluso ha cambiado su Burgos natal por la costa levantina. Un proceso paulatino que le ha llevado hasta el Conde de Godó 2022, torneo que supondrá un antes y un después en su carrera.

Sus victorias ante Philipp Kohlschreiber (3-6, 7-5, 7-6) y Max Alcalá (6-4, 6-3) le han hecho dejar atrás la fase previa de un ATP 500, avanzando así hasta su primer cuadro principal de un torneo oficial. Mañana la Pista Rafa Nadal le verá disputar el partido más importante de su carrera y enfrente estará el número 76 del mundo, Brandon Nakashima. Pero antes, Nico tuvo el gesto de sentarse con Punto de Break para analizar su momento a través de esta entrevista.

Llegó el día, Nico.

Sí, mi primer cuadro final ATP, pase lo que pase siempre lo guardaré en un lugar muy especial. Llevaba mucho tiempo esperando este momento, es curioso porque no venía con una dinámica demasiado positiva, así que desquitarme de esas malas sensaciones en este torneo ha sido el mejor remedio posible, estoy muy contento.

¿Ha influido que sea en Barcelona?

Pertenezco a este club, así que me siento como en casa. Jugar los dos partidos de la previa en la central ha sido muy bonito, algo nuevo para mí, un ambiente increíble con la pista casi llena. El partido de ayer contra Kohlschreiber, posiblemente haya sido el partido más emocionante de mi carrera. Hoy he conseguido rematarlo sumando otra victoria.

Vamos, que si te hubieran dado a elegir un torneo donde debutar…

Seguramente sí, siempre que he venido aquí me he sentido genial. Le tengo que agradecer todo al torneo por esta invitación, por suerte la estoy aprovechando.

¿Cómo fue el partido de ayer?

Imagínate, contra Kohlscreiber, que lleva casi veinte años en el circuito y tiene muchísima experiencia, además venía jugando bastante bien del Challenger de Marbella. Empecé muy nervioso, set abajo y 2-0 en contra en el segundo set. Estaba la cosa bastante torcida, pero gracias a la gente pude dar un empujoncito para arriba y firmar un triunfo bastante épico de casi tres horas.

¿Y el partido de hoy?

Diferente, yo partía como más favorito, al final he hecho mi tarea y lo he sacado adelante.

¿Cuál ha sido más difícil de afrontar?

[…] Quizá el de hoy. Cuando juegas ante un jugador como Kohlschreiber, con más experiencia que tú y mejor ranking que tú, eso te hace salir más suelto. Es verdad que ayer todo el ambiente me pilló un poco por sorpresa, hoy ya sabía lo que me esperaba, pero ayer no supe manejarlo. Hoy fue mi rival el que no tenía nada que perder, el que pudo jugar más suelto, pero de nuevo gracias al ambiente he ido fluyendo. Los dos partidos tienen sus complicaciones, pero el de hoy ha sido más difícil de afrontar.

Vas a debutar en partido oficial a los 20 años. ¿Llega pronto o llega tarde?

Bueno, hay jugadores a los que les llegó más pronto que a mí y a otros que les llegó más tarde. Ahora tenemos el caso de Carlitos Alcaraz, pero la gente tiene que entender que su caso no es lo normal, es de otro planeta, son números que solamente Nadal pudo rondar. Cada jugador tiene su momento y el mío espero que llegue ahora.

Lo que hiciste en 2015 tampoco era lo normal.

No, no lo era (risas). En aquel momento no tenía mucha idea de lo que significaba, me planté en aquel torneo gracias a otra invitación pero no sabía todo lo que se me venía encima. Ahora me siento mucho más jugador que entonces.

¿Qué edad tenías?

14 años y 3 meses.

El jugador más joven de la historia en ganar un punto ATP.

Sí, todavía no lo ha superado nadie.

¿Llegó a suponer una losa?

Ahora ya no, pero en su momento sí tuve cierta presión, aunque era presión que me ponía yo mismo y que no supe gestionar. Hace muchos años ya de aquello, ahora solo lo recuerdo cuando me lo refresca la gente.

En estos seis últimos años, ¿has pasado momentos de duda?

Todos los jugadores, salvo los que van muy rápido… o incluso ellos también, tenemos nuestros altibajos y momentos de duda. Pero seguimos, siempre seguimos, porque hacemos lo que nos gusta y somos consciente de que todos pasamos por tragos amargos cada temporada. Hay que seguir peleando hasta que lleguen los momentos buenos, donde se disfruta.

Dicen que para ser tenista hay que sacrificar muchas cosas.

Se sacrifican pero con gusto, no hacemos nada obligado. Quizá sacrificamos un poco de vida social y ese tipo de cosas, pero gracias a experiencias como la de hoy se compensa todo.

¿Cómo fue dejar tu casa y mudarte a Valencia?

Es verdad que siempre he viajado mucho, desde pequeño, pero sabías que al final de cada viaje terminabas volviendo a casa con tu familia. Hace tres años que dejé Burgos y me fui a Valencia, ahora apenas veo a mi familia, pero poco a poco te vas acostumbrando, son cosas del oficio.

Hablando con tu entrenador –Cristiano Oliveira– me estuvo contando lo que has pasado estos dos últimos años. ¡No se puede tener más mala suerte!

Empecé muy bien el año 2020, hasta que llegó la pandemia. Me pilló en Burgos con la familia, lo cual me obligó a entrenar en una habitación, tres meses encerrado. Al volver jugué tres torneos en Portugal, hice semifinales en los tres, hasta que mi entrenador dio positivo por COVID y yo, al ser contacto directo, tuve que hacer cuarentena. Al acabar mi cuarentena, el que di positivo fui yo, así que otros 20 días en casa. Cuando regresé, el primer día entrenando sentí un pinchazo en la muñeca, pero seguí jugando, gané mi primer torneo profesional. Acabé con la mano destrozada y desde noviembre de 2020 hasta mayo de 2021 no pude jugar nada, casi seis meses sin competir.

¿Y cuando volviste?

Volví a dar positivo (risas). Fueron muchos contratiempos seguidos, luego tuve lesiones de tobillo… la verdad es que fue un calvario. Estaba agotado mentalmente, veía que no jugaba dos torneos seguidos, no era capaz de cambiar la dinámica, pero había que seguir.

¿Qué te parece de la irrupción de Carlos Alcaraz?

Le conozco desde hace mucho tiempo y lo que está haciendo no hay manera de explicarlo, sin haber cumplido los 19 años está casi top10. Tengo muy buena relación con él, así que me alegro un montón por todo lo que le está pasando, es admirable. Me ha hecho querer las cosas mucho más, querer acercarme a él, eso sería buena señal. Hay que felicitarle por todo lo que está logrando, es casi irreal.

Es dos años más joven que tú, ¿te da que pensar?

Hay que entender que es más normal lo que me está pasando a mí que lo que le está pasando a él. Mi caso entra dentro de la media, incluso igual está un poco encima, pero es más habitual que lo suyo. Lo que está haciendo lo han hecho muy pocos en la historia, no llenas una mano. Lo que no hay que hacer es comparar a Carlos con Rafa, no se puede comparar porque lo único que haces es frustrarte, cada uno debe seguir su camino.

¿Eres de los que sueña a lo grande?

Sí.

¿Y si luego no se cumple?

Mi madre siempre me decía: “Si estudias para un 5 vas a sacar un 4’5”. Entonces yo era de los que estudiaba para 8 y sacaba luego un 5, pero aprobaba (risas). Si tú trabajas con el objetivo de ser el #200 del mundo, será complicado que lo consigas. Aunque luego no vayas a ser Nº1 del mundo, si no trabajas como si fueras a lograrlo no sabrás nunca dónde está tu techo. Hace falta esa mentalidad.

Hay jugadores que prefieren soñar pequeño, para evitar caídas.

Cada uno responde a sus propias presiones y deseos. Puede que haya jugadores que se marquen como objetivo ser #50 y será igual de respetable; en mi caso, sueño siempre con llegar a lo más grande.

¿Cómo gestionas las expectativas con tu entorno?

Si Ferrero le dice a Alcaraz que todavía no ha empatado con nadie, imagínate yo. Sin quitarme ningún mérito, pero solamente soy una persona que le pega bien a la pelota, no tenemos motivos para estar crecido.

¿Qué esperas del partido de mañana?

Saldré a disfrutar, quiero jugar suelto. Será mi primer partido ATP, así que me gustaría recordarlo a lo grande, en la pista central y con la grada llena.