Profesional desde 1998, retirado en 2022. Una carrera de cinco lustros que tendrá su punto y final en el próximo Trofeo Conde de Godó de Barcelona, en su casa, delante de tu gente. Tommy Robredo ha sido uno de los jugadores más importantes del tenis español en el siglo XXI, alguien que siempre atendió la llamada de Punto de Break, lo cual le estaremos siempre agradecidos.
Hoy toca afrontar una nueva entrevista con el catalán, la última en su etapa como profesional. Una charla de media hora que os invitamos a ver en nuestro canal de Youtube donde hablamos de sus inicios, sus mejores momentos, sus partidos memorables o su tremendo récord en duelos a cinco sets. Material para nostálgicos, para todos aquellos que alguna vez sonreímos al verle golpeando ese revés. Aquí os dejamos el vídeo completo y algunas declaraciones en texto.
Último torneo en Barcelona
“Estoy ilusionado por este último esfuerzo, el último torneo que voy a jugar en Barcelona, aunque intentaré jugar en Murcia para coger algo de ritmo. El último será en casa, así es como quería despedirme después de un tiempo apartado del circuito. Mi ilusión era despedirme con público, con mi gente, el año pasado hubiera sido una opción pero con el COVID ni me lo planteé. No podía imaginarme una despedida sin que estuvieran mis padres en la grada así que decidimos alargarlo un año más”.
Agradecido al tenis
“El tenis me ha dado muchísimo, me ha enseñado todo, me ha criado, me ha dado la educación y los valores que tengo. El tenis te lleva a caer y levantarte cada semana, a saber ganar y saber perder, a conseguir fama, a conseguir dinero siendo muy joven, cumplir tus objetivos… lo que una persona normal vive en 70 años, los deportistas lo vivimos en 20. Ahora cuando tengo problemas en la vida lo planteo como si fuera un partido que se complica, eso me ayuda para encontrar soluciones y estudiar cómo darle la vuelta”.
El partido de su vida
“Es el partido más cruel de mi carrera pero, al mismo tiempo, es de los partidos que mejores recuerdos guardo. Ese partido fue espectacular, lo he visto varios veces y siempre se me pone la piel de gallina, los dos jugamos a un nivel tremendo, al estilo de un Djokovic-Nadal en el Open de Australia. Un partido, con cinco pelotas de partido que se me escaparon, además con Andy, alguien a quien aprecio mucho. Después del partido nos fuimos juntos a París-Bercy en su avión privado: él celebrando con champán y yo detrás bebiendo agua. Es un partido que perdí pero al que le tengo mucho cariño”.
Experto en quintos sets
“Hay que estar físicamente muy fuerte y luego ser muy duro mentalmente, no darte por perdido hasta el final. Cuando llegaba al quinto set, siempre me daba una oportunidad porque veía que el otro no estaba tan bien como yo, por suerte pude gozar de un gran nivel de tenis en muchos momentos de mi carrera. Esa es la base en ese tipo de partidos, el físico y la cabeza”.
Su mayor éxito
“Creo que he sido bastante regular, sobre todo del inicio de mi carrera hasta el 2014, cuando me lesioné del codo. Perdía con poca gente que no debía, jugadores que están por detrás de mí en el ranking. Cometía pocos errores de estos”.

¿Cambiaría algo de su carrera?
“Cambiaría toda mi carrera, toda entera. Yo con 17 años empiezo a jugar sin nada de experiencia, no sabía nada de este mundo, me puse en un círculo nuevo donde todo era aprendizaje. Hoy estoy preparado, ahora con lo que sé sería capaz de hacer una carrera muchísimo mejor. Pero claro, antes no lo sabía por la falta de experiencia”.
Un consejo al Robredo de 17 años
“Me sentaría con él mucho rato, le explicaría todo lo que hizo a su edad que no debería haber hecho. Le diría que cosas tiene que entrenar, qué cosas debe mejorar, hacia dónde se dirige el tenis, qué torneos disputar, si debe o no contratar un preparador físico, si viajar más o menos semanas… pero no me arrepiento de nada. Nadie hace las cosas perfectas”.
Se va tranquilo
“He dado mi máximo, esta es una de las cosas de las que estoy más contento. Aunque hubiera tomado decisiones diferentes, me puedo recriminar muy pocas cosas, muy pocos jugadores han sido más profesionales que yo en una pista de tenis. Recuerdo a mis amigos yéndose de fiesta en verano y yo metiéndome en la cama a las doce, pero tenía muy claro lo que quería, ese esfuerzo no significaba pagar ningún precio. Siempre he sido muy disciplinado en ese aspecto, mi padre me educó de esa manera, me enfocó en trabajar cada día para conseguir tus objetivos”.

