Hubert Hurkacz se está comportando en este Miami Open 2022 como lo que verdaderamente es: el campeón defensor de una corona para la que pocos le tenían en cuenta. El polaco mostró entereza y, a pesar de sus fallos en ciertos momentos de presión (no estuvo efectivo en las bolas de break a favor), dominó estratégicamente a Daniil Medvedev en todo momento, derrotándole para avanzar a las semifinales (7-6(7), 6-3). Inconmesurable al servicio, fino con el revés y agresivo con su derecha, el polaco hizo correr al moscovita, que acabó completamente exhausto, incluso mareado bajo unas condiciones climatológicas que terminaron por mermarle en el segundo parcial. Así pues, Medvedev deberá esperar para recuperar el número uno, que seguirá perteneciendo a Novak Djokovic una semana más.
El partido comenzó con un único jugador presente sobre el Hard Rock Stadium de Miami. Ese era Hurkacz, que firmó tres juegos imperiales para comenzar el duelo dando un golpe sobre la mesa. Contó con la inestimable colaboración de Daniil, que prácticamente regaló la rotura en su primer juego al saque, que incluyó tres errores no forzados. El ruso tardó un buen rato en hacer acto de presencia, y para entonces era el polaco quien mandaba: imponía su táctica de finalizar los puntos lo antes posible, jugando siempre en el rango entre cero y cuatro golpes en cada intercambio, sin dejar que el moscovita empezase a carburar.
Eventualmente, Daniil comenzó a activar la maquinaria. Impulsado por el saque, elevando un poco sus porcentajes (no estuvo acertado el primero, eso sí: solo colocó un 52% de primeros servicios en todo el primer set) y esperando agazapado a un posible desliz del polaco. Tras salvar dos bolas de set con su propio servicio, ese desliz llegó: Hurkacz se acordó de que en su raqueta tenía la posibilidad de estar set arriba, entró en la tela de araña de Medvedev y acabó cediendo su ventaja tras disputar varios largos intercambios, de esos donde el ruso se siente como en casa. Así pues, tras un mal juego de cada uno de los dos tenistas al saque en todo el parcial, llegaríamos al tie-break.
Una de las claves de la mejora de Medvedev para empezar a neutralizar las bombas de Hubert fue el cambio en su posicionamiento al resto, colocándose más adelante de lo habitual en él y empezando a meter más resto en pista. En el tie-break, momento de tensión, Medvedev volvió a su táctica preferida... y eso tuvo consecuencias. A pesar de no poder cerrar el set con dos pelotas de manga más (una de ellas salvada con maestría en la red por Medvedev), era Hubert quien atemorizaba con mayor frecuencia el saque de su rival, y finalmente y tras una hora y cuatro minutos de duelo, sería el de Breslavia quien pondría la primera piedra para dar la gran sorpresa en el marcador.
HURKACZ PRACTICA LA ASFIXIA
Mientras la temperatura subía en Miami, ceder el primer set se convirtió en una tremenda losa sobre los hombros de Medvedev. Y, lo peor para él, liberó por completo y dotó de confianza al polaco, que empezó a convertirse en el hombre capaz de dictar desde el fondo. Las tornas habían cambiado: ahora Hubert no tenía problemas en intercambiar golpes de revés a revés, asfixiando a un Daniil sin variantes, que intentaba las dejadas y el irse a la red con moderado éxito. Solo la imprecisión de Hurkacz en las bolas de break, llegando a la decena y apenas convirtiendo dos, mantenía con vida en el partido a Daniil, que se quejó públicamente de las bolas Dunlop del torneo y pidió un tiempo médico en mitad del segundo set.
Que el polaco se colocase break arriba no es casualidad. Todos estos ingredientes se suman a que a nivel táctico y de golpes, el tenis de Hurkacz puede hacer frente (y superar) a Daniil en un buen día. Siempre que se han enfrentado el polaco le ha puesto en dificultades, llegando a ganarle en Wimbledon, y eso no es casualidad: su servicio, especialmente en el lado del deuce, es realmente efectivo ante la profunda posición al resto de Medvedev (le ataca con el cortado abierto hacia su derecha); su derecha tiene suficiente potencia como para atacar las bolas centradas que propone Daniil, y el polaco cuenta con la sensibilidad suficiente en su muñeca para cambiar direcciones y optar por los paralelos, echando a Medvedev de su zona de confort.
En cierto modo, Hurkacz es un unicornio, un unicornio que adora el ritmo de pelota de Medvedev: rasa, con poco margen por encima de la red, algo que se demostró en su encuentro en el pasado Wimbledon. Medvedev mostraba claros síntomas de malestar, mareado y sofocado bajo el sol de Miami, que cada vez pegaba con más fuerza y le dejaba fuera de combate, hasta ceder finalmente ante un Hurkacz sobresaliente, agresivo, firme en sus juegos al saque y con el único lunar de su conversión en las bolas de break, lo único que le alejó de una victoria mucho más contundente (el partido se alargó hasta las dos horas). Así pues, el de Breslavia continúa con su defensa del título en una plaza donde pocos le tenían en cuenta, pero que parece ser un amuleto para su tenis. En semifinales espera Miomir Kecmanovic... o Carlos Alcaraz. Preparen las palomitas.

