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La transformación de Daria Saville

Tras cambiar de apellido y cambiar de revés, la australiana busca cambiar su suerte dentro de la pista para volver a la cima. “Jugar Roland Garros es el objetivo”.

Daria Gavrilova sueña con volver a la élite. Fuente: Getty

De Daria Gavrilova a Daria Saville. Parece que solo hay un apellido de diferencia –tras contraer matrimonio con su pareja, Luke Saville–, aunque detrás de este cambio de identidad hay mucho más. Una operación del tendón de Aquiles que le ha mantenido fuera del tenis durante once meses entre 2019-2020 y otros nueve meses en el último tramo de 2021. Un calvario con todas las letras.

Pero las cosas se han ido poniendo de cara en 2022, donde Daria ha vuelto a coger un avión para disputar torneos lejos de su continente, donde no hubo suerte en el primer mes del calendario. Sí encontraría su fortuna en las siguientes paradas, tanto en Guadalajara (cuartos de final) como en Indian Wells (octavos de final), dos torneos que han vuelto a sacar sus mejores golpes para devolverla al top300 del ranking mundial. A sus 28 años, la australiana cuenta en WTA cómo es su nueva realidad.

Experiencia en Guadalajara e Indian Wells

“Estaba un poco nerviosa estas semana, hacía mucho tiempo que no viajaba al extranjero, cerca de año y medio. Incluso la primera vez que regresé después de la primera intervención solo jugué torneos en Australia, así que realmente no hice ningún viaje. No me sentía confiada en absoluto, no jugué nada bien en Australia, hubo un momento en que pensé: ‘¿Qué estoy haciendo? ¿Por qué tengo que ir a ningún lado a jugar?’.

Volver a disfrutar

“Disfruto de estar aquí, de estar de vuelta. Incluso en Guadalajara pensé lo divertido que estaba siendo todo, era genial. Me encanta estar en los torneos, disfruto de cada momento desde que empieza el día con el primer entrenamiento. Es fantástico, me encanta preparar cada partido”.

Cambios tras la operación

“He cambiado algo mi técnica, cambié mi revés hasta tres veces en pretemporada, también mi posición dentro de la pista. Mi entrenadora me propuso mantenerme sólida desde la línea de fondo, pero estaba muy apurada, no tenía tiempo, además eso no funciona en mi juego. Tras tras mi operación del tendón de Aquiles, la idea era ser más agresiva y así correr menos, pero no estaba funcionando. Comparando mi posición en pista vimos que estaba más cerca de la línea que Halep o Barty, algo que no creo que sea bueno para mí”.

Pequeña modificación en su raqueta

“Ahora utilizo una raqueta más larga, es un poco más difícil de manejar, pero todo depende de la posición de mi mano izquierda, de controlar la cabeza de la raqueta. Cometo menos dobles faltas, aunque hice muchas en Australia, pero no tienen nada que ver con mi saque. Técnicamente, mi saque es bastante bueno, pero pienso demasiado en lo agresiva que pueden ser mis rivales en la devolución, eso me ponía en un compromiso, me estaba volviendo loca”.

Nada volverá a ser como antes

“Mi tendón de Aquiles nunca volverá a ser el que era, pero puede resistir. Todos los jugadores estamos manejando cosas así, mira Nadal con las lesiones. Llevo arrastrando esta lesión durante seis años, desde 2016. Se ha vuelto algo agotador, pero lo he intentado todo, incluso una cirugía. Eso es todo, era mi obligación, no podía resignarme”.

Su tiempo fuera del circuito

“Vi un poco de tenis, cuando Ash ganó en Wimbledon tuve sentimientos enfrentados. Estaba muy feliz por ella, pero al mismo tiempo sentía celos por lo que significa estar ahí. Ojalá pueda volver a jugar Wimbledon. Ha sido muy emocionante ver caras nuevas durante estos últimos meses, como cuando Emma ganó en Nueva York. Todas las chicas del vestuario piensan que pueden hacerlo, aunque algunas se presionan demasiado a sí mismas. Esa presión juega un papel muy importante, no todo es tenis”.

Objetivos en 2022

“Quiero disputar un calendario completo y así ir recuperando mi ranking. No quiero mirar demasiado las clasificaciones porque entonces me crearé una presión adicional, así que lo tomo partido a partido. Obviamente, quiero jugar los Grand Slams, pero no puedo usar mi ranking protegido. En mi cabeza nunca estuvo llegar a la fase previa de Roland Garros, pero ahora está prácticamente asegurado. Antes de venir aquí soñaba con reducir mi ranking a la mitad, estaba 600 y ahora estoy 300. Espero llegar a París, aunque es un logro excesivo”.