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Murray: "El verano de 2012 fue el punto de inflexión de mi carrera"
El británico cosechó su 700º victoria en el circuito y reflexionó sobre toda su carrera en una interesantísima rueda de prensa.
En los últimos tiempos, Andy Murray gana un buen puñado de partidos, pero no parece estar exento de sufrimiento en cada victoria. Cada triunfo es una batalla agónica en la que rara vez la papeleta se soluciona en sets corridos: hoy, en su debut en Indian Wells 2022, el partido no fue excepción y Andy sudó de lo lindo para superar a Taro Daniel. En este caso, claro, la victoria venía con una recompensa particular: alcanzar la redonda cifra de 700 triunfos, una auténtica bestialidad, siendo el cuarto jugador en activo con más victorias, solo por detrás de los miembros del Big Three. Así pues, la rueda de prensa posvictoria fue realmente especial, y sirvió para que el escocés reflexionase sobre algunos momentos que han marcado su carrera, sobre la importancia que ahora tienen estos récords y sus motivaciones para seguir en el circuito.
Qué significa para él alcanzar su victoria 700º, ¿cómo de importante es?
"Sí que significa muchísimo para mí porque sé lo difícil que ha sido llegar hasta aquí, sobre todo los últimos años. Cuando echas un vistazo a los jugadores que han conseguido esta marca, la mayoría de ellos son los mejores de los últimos 30 o 40 años. Estar en ese grupo es muy bonito. He mirado y he visto a los tenistas que están entre 700 y 800 victorias, y hay algunos jugadores increíbles a los que veía cuando crecía, y otros que sé que son de los mejores tenistas de la historia. Sé que muy posiblemente no pensaran en esta cifra cuando jugaban, pero sí, me encantaría llegar ahí (800). Cuando ves una cifra como esta y que te puedes comparar con algunos de esos hombres, te hace sentir tremendamente orgulloso de tus éxitos y de todos los partidos que has ganado, especialmente en una era increíblemente difícil".
¿Con qué cifras de toda su carrera se queda?
"Probablemente llegar al número 1 del mundo. Si hablamos solo de números, sin dudas: es uno de los momentos más destacados de mi carrera. No diría que a lo largo de mi trayectoria me haya centrado en el número de victorias o en cifras. Sin embargo, a medida que me he hecho mayor, llegas al final de tu carrera y hay ciertos hitos que sería genial conseguir. No muchos jugadores han llegado a esta cifra, y conseguirlo ha sido muy duro, sobre todo por las dificultades de los últimos años. Es un gran éxito para mí. Me comentaban que llegué a las 600 en Cincinnati 2016: han pasado cinco años y medio para sumar otras cien, así que he necesitado de bastante bien. Y sí, sí me fijo en estas cosas ahora mismo. Miro a los jugadores a mi alrededor, con esos números. Me da motivación para ganar más partidos".
Puntos de inflexión de su carrera
"Probablemente el periodo entre Wimbledon 2012 y los Juegos Olímpicos fue muy, muy importante para mí. Roger ganó su primer Grand Slam ante Philippousis; Rafa le ganó a Puerta, Novak le ganó a Tsonga. Ninguno de esos finalistas había ganado un Grand Slam antes. Cuando yo competía para ganar Slams, me enfrenté a Roger un par de veces. Me enfrenté a Novak, que quizás no era tan consciente en aquel momento de lo que llegaría a conseguir. Fueron finales muy duras ante jugadores que ya tenían experiencia ganando Grand Slams. Cuando perdí la final de Wimbledon ante Roger, aún había muchísima presión. Había muchas dudas sobre mí y sobre si podía ganar un Grand Slam, sobre si era realmente posible.
De hecho, yo también me hacía esas preguntas (risas). Trabajaba muy duro para conseguirlo, pero no podía dar el último paso. Después de esa final de Wimbledon ante Roger estuve muy jodido durante varios días, y en cierto modo acepté que quizás no ocurriría, que quizás no ganaría un Grand Slam. Lo que sí podía controlar, sin embargo, era el esfuerzo y todo el trabajo que iba a poner para seguir mejorando y seguir persiguiéndolo. Así pues, ganar cuatro semanas después los Juegos Olímpicos, en la final ante Roger, en la misma pista y de la forma en la que lo conseguí fue un paso enorme para mí y para mi carrera".
Su travesía en los últimos años para alcanzar las 700 victorias
"Como he dicho muchas veces, han sido cuatro o cinco años muy difíciles. Incluso cuando volví a jugar buen tenis en 2019, me sentía realmente bien, pero me volví a lesionar y perdí bastante tiempo. Luego tuve COVID y otras molestias, así que hasta los últimos cinco o seis meses no he vuelto a tener esa consistencia y esa capacidad de competir regularme. Siendo sinceros, no estoy jugando bien. Estoy viviendo una batalla física, pero también una batalla mental: la de tratar de encontrar mi juego, tener paciencia y no frustrarme demasiado conmigo mismo, algo que ha sido difícil de conseguir en los últimos meses. Incluso hoy, ha habido puntos en los que he jugado muy bien, pero otros ratos en los que he estado fatal. Necesito encontrar la consistencia, y probablemente necesite de más tiempo de entrenamiento para conseguirlo. Tengo ganas de trabajar en esto con Ivan (Lendl), después de Miami me iré a entrenar a Orlando con él".
¿Cuál es la victoria más cerca de la perfección de las 700 que ha cosechado?
"Es una buena pregunta. A veces nos preguntan sobre los mejores partidos que has jugado, o cuántos consideras que has jugado perfecto a lo largo del año. La verdad es que son más bien pocos. En mis mejores años, en los que jugaba 70 u 80 partido al año, te diría que probablemente solo hay cuatro o cinco en los que te sientes genial todo el rato. Pero diría que la final de los Juegos Olímpicos en 2012 fue uno de los mejores partidos que he jugado, sobre todo a la hora de afrontar la ocasión y todo lo que lo rodeaba. Es posible que escoja esa como mi mejor actuación. Pero hay otros, otros que quizás no parezcan muy importantes. Recuerdo que, cuando era joven, me enfrenté a Jarkko Nieminen en Canadá, creo que en 2007, y recuerdo que estuve brillante. Fue una segunda ronda y es uno de esos partidos en los que todo está en su sitio y juegas perfecto, sí".