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Los mejores partidos de la carrera de del Potro

Repasamos los encuentros más estelares en la trayectoria del tandilense. Una colección de victorias imperdible en las que recrearse y volver a ver una y otra vez. 

Juan Martín del Potro. Fuente: Getty

La semana en la que nos encontramos debería renombrarse como "la semana de Juan Martín del Potro". No pasaría nada, al fin y al cabo: nos hemos emocionado, prácticamente llorado, con la despedida recibida por el tandilense en su casa, en Buenos Aires. Ha recibido el homenaje y el reconocimiento de sus compañeros de profesión, y no se merece menos el tipo que desafió la supremacía del Big-4, quien más cerca estuvo de ellos y quien, a la vez, nos dio una lección de superación y valentía tras cada nuevo obstáculo en forma de lesión. Pero una carrera tan dilatada en el tiempo, por mucho que haya vivido grandes parones por las lesiones, es terreno para vivencias y momentos de alegría, felicidad y euforia. Y del Potro tiene muchos de ellos en forma de auténticos partidazos que merece la pena repasar. Una vuelta en el Delorean para hablar de los mejores partidos que el argentino ganó, aquellos por los que todos le recordaremos y que permanecerán en nuestra memoria para siempre.

US OPEN 2009 - DEL POTRO d. NADAL 6-2, 6-2, 6-2 (Semifinales)

El día en el que nos dimos cuenta que Juan Martín del Potro iba en serio. Ya había encontrado la forma de hacer daño al tenis de Nadal: no en vano, durante esa misma temporada le había derrotado tanto en Miami como en Canadá. Sin embargo, todos sabemos que no es lo mismo hacerlo al mejor de tres mangas que en cinco parciales, en los torneos donde realmente dan la cara las auténticas leyendas. Y, sin embargo, a aquel Juan Martín jamás le tembló el pulso durante aquella soleada tarde en Flushing Meadows: su juego se convirtió en una lluvia de golpes planos que penetraban en la coraza de Nadal sin ningún tipo de problemas. Fue un partido consagratorio, una auténtica exhibición de esas que dejaban realmente claro el calibre de aquel tenista que, por aquellos momentos, empezaba a asomar la cabeza entre la más absoluta élite. Y lo mejor estaba aún por venir...

US OPEN 2009 - DEL POTRO d. FEDERER 3-6, 7-6(5), 4-6, 7-6(4), 6-2 (Final)

Porque para ganar un Grand Slam en aquellos tiempos había que inclinar a los mejores de forma seguida. No era suficiente con endosar a Rafa la derrota más contundente de toda su carrera en las semifinales de un Major: la próxima montaña a escalar era del tamaño de los Alpes, un tal Roger Federer, el hombre que dominaba con mano de hierro el Grand Slam neoyorkino. Desde 2004, el suizo había instalado su reinado, ganando de forma ininterrumpida todas y cada una de sus finales: cuando se colocó dos sets a uno arriba en el marcador, nada hacía indicar que esta ocasión fuese diferente. Nada, menos la furia y la entereza mental del tandilense, que supo darle la vuelta al partido y le jugó de tú a tú al de Basilea, ganándole en su propio terreno (intercambios de derecha a derecha) y siendo más firme en el momento culminante (tie-break del cuarto set). Una bonita revancha de las durísimas semifinales de Roland Garros y una manera icónica de levantar tu primer (y, quién lo diría, último) Grand Slam.

JUEGOS OLÍMPICOS 2012 - DEL POTRO d. DJOKOVIC 7-5, 6-4 (Partido por el bronce)

Imagínente la entereza mental que se necesita para levantarse de una derrota por 19-17 en el set decisivo que te priva de disputar la medalla de oro para tu país. Ya sabemos que la fuerza de voluntad jamás fue un obstáculo para del Potro, pero por si acaso, el tandilense nos lo volvió a recordar en la Pista 1 de Wimbledon, en la que sometió al número uno del mundo para conquistar su primera medalla olímpica. Aquel bronce supo a oro: era la confirmación de que el argentino había vuelto a las grandes ligas, que le veríamos pelear por todo de nuevo y que seguiría dejando su marca ante los mejores durante mucho más tiempo. Sin saber que luego repetiría (y mejoraría) gloria en Río, la Catedral del Tenis fue testigo de la huella que deja un gigante.

INDIAN WELLS 2013 - DEL POTRO d. DJOKOVIC 4-6, 6-4, 6-4 (Semifinales)

Ay, Indian Wells. Qué tuvo el desierto que a del Potro siempre le sentó bien. Allí se quitaría, años más tarde, una espinita clavada en su casillero particular; mucho antes de eso, sin embargo, el argentino tuvo su primera oportunidad en un año al que llegaba repleto de confianza. Eso sí, no había vivido un buen Open de Australia, y tampoco parecía que aquel torneo fuese a llegar demasiado lejos: el serbio se encontraba set y break de ventaja, un escenario en el que suele ser demoledor. No se esperaba que Juan Martín sacara su martillo: remó, comenzó a hacerse más grande desde el fondo de la pista, atacó la red con garantías y terminó por volver loco al serbio. Entre el jolgorio del público y mientras el sol caía en el desierto, Delpo volvía a suponer un auténtico quebradero de cabeza para Djokovic, firmando una de sus mejores victorias a nivel ATP.

JUEGOS OLÍMPICOS 2016 - DEL POTRO d. DJOKOVIC 7-6(4), 7-6(2) (Primera ronda)

De nuevo Juan Martín y Novak. La tercera parte de una saga que parecía no tener fin. La culminación de una trilogía de victorias para el recuerdo, ésta con un añadido emocional que no puede pasar desapercibido. Fuera del top-100, tras dos años desaparecido y tras tres operaciones en la muñeca izquierda. Apenas había tenido tiempo de volver a carburar, aún se ceñían dudas sobre él y ahí volvía a estar, en el escenario más importante, plantándole cara al tipo que venía de conquistar todo. Una de las noches más emotivas de su carrera y un partido, además, de altísimo nivel tenístico: como en anteriores ocasiones, fue el tandilense quien dictó el ritmo de los intercambios a través de una derecha temible, manteniendo el tipo con el revés cortado y, como en las grandes ocasiones, manteniéndose impertérrito a la hora de cerrar el partido y ser fuerte a nivel mental. El saludo final entre ambos lo dice absolutamente todo.

COPA DAVIS 2016 - DEL POTRO d. MURRAY 6-4, 5-7, 6-7(5), 6-3, 6-4 (Semifinales)

Aquel año, Argentina ganaría la Copa Davis. Delpo levantaría todos los focos tras su remontada en la final ante Marin Cilic, una remontada que permitió que su 'Burruchaga' particular, Delbonis, rematase la faena ante Karlovic. Pero nada de aquello habría existido sin la heroicidad previa por parte de la Torre de Tandil, un relato cuyas páginas de oro tuvieron lugar en Glasgow. Con todo el público en contra y frente a la mejor versión de Andy Murray, Juan Martín nos regaló su versión más vintage, esa capaz de aguantar largos intercambios desde el fondo de la pista sin mostrar muecas de dolor, esa capaz de esperar al momento correcto para pegar el zarpazo, de agarrarse a la pista durante cinco horas para pegar más y más fuerte. Un partido histórico que no puede pasar desapercibido, uno de los mejores duelos del "Del Potro 2.0" tras las lesiones de muñeca.

US OPEN 2017 - DEL POTRO d. THIEM 1-6, 2-6, 6-1, 7-6(1), 6-4 (Octavos de final)

No iba a conquistar el título de nuevo, pero Flushing Meadows le tenía guardado a del Potro alguna que otra función mucho más especial. Una que demuestra, por enésima vez, su carácter combativo, su capacidad para no venirse abajo incluso en las situaciones más adversas. Pocos pensaban que el argentino podría recomponerse a un guion de partido en el que solo un jugador tenía protagonismo: no en vano, Dominic Thiem lo estaba sacando de la pista y Delpo mostraba muchísimos problemas para poder aguantar su peso de bola, además de en la movilidad lateral. Pero, claro: lo que tienen los mejores es que encuentran formas de darle la vuelta a los partidos como si de calcetines se tratarse. Zarpazo tras zarpazo, apoyándose en el saque, con ese revés cortado biónico del año 2017 y 2018, del Potro aguantó cada embestida y mandó un mensaje a las nuevas generaciones: hay que ser muy fuerte a nivel mental para ganarle, sin importar qué versión muestre. Una auténtica lección a los nuevos alumnos de la clase.

INDIAN WELLS 2018 - DEL POTRO d. FEDERER 6-4, 6-7(8), 7-6(2) (Final)

La última gran función del argentino y un broche de oro a la consistencia, al trabajo no tan bien recompensado en ocasiones. De manera épica, además: salvando varias bolas de partido ante el reciente campeón en Australia, ahuyentando a los fantasmas que le privaban de conquistar un Masters 1000 ante el imparable dominio del Big-3 en su mejor época. De nuevo, Juan Martín se creció en los puntos importantes, volviendo a demostrar que sus victorias ante el mejor Federer no habían sido casualidad: las condiciones del desierto, con una pista no demasiado rápida pero que, a la vez, le permitían enganchar su derecha a la altura perfecta (debido al bote alto de la bola) le dieron la rampa de lanzamiento y él, en su mejor versión, hizo el resto. No había mejor final en este tipo de torneos que uno feliz, con el trofeo en casa.