Muchas personas se habrían rendido, pero ella ha perseverado en la búsqueda constante de un sueño. Ashleigh Barty es una luchadora nata, una mujer que se ha ganado a base de esfuerzo y trabajo su éxito, saliendo una y otra vez de su zona de confort, cambiando algunas cosas en su tenis y no resignándose a su suerte. En este deporte como es el tenis, reinventarse constantemente es algo muy importante y vital. Es muy necesario hacer algo distinto cuando las cosas no salen como uno quiere con la única finalidad de poder hacer historia y escribir tu nombre en los anales de la historia.
Ya desde pequeña, parecía que tarde o temprano iba a escribir su nombre en el circuito WTA. Con 15 años ya supo lo que es convertirse campeona de Wimbledon en la modalidad junior. Con un inicio de carrera un tanto particular, con 18 años y después de caer derrotada en la primera ronda del US Open 2014, decidió apartarse y dejar por un tiempo del tenis profesional para poder dedicarse al críquet en su país. Esa experiencia duró algo menos de dos años, cuando Barty decidió nuevamente dedicarse al tenis y escribir su nombre en este deporte. Una decisión que sin duda fue la más acertada. Mucho pasó para que Barty finalmente lograra su primer título de Grand Slam, fue en Roland Garros 2019. Allí cambió por completo su carrera, con la torre Eiffel de fondo.
Hoy ha hecho historia en su país. Después de caer en cuartos de final en 2019 y 2021 y en semifinales en 2020, estos resultados podrían haber hecho caer como un castillo de naipes la posibilidad de Ash de poder romper el maleficio existente en su país. Barty parece haber recuperado el orgullo herido de un país que hacía 44 años que no veía a una jugadora local reinar en casa. Ash hace tiempo que se ha consolidado y de sobra como campeona total. Número uno del mundo desde mediados de 2019 y tres títulos diferentes de Grand Slam confirman su proyección como presente y futuro del circuito tenístico femenino. Muy pocas pueden hacerla frente. Ha ganado este Open de Australia sin perder un set y habiendo ganado todo en ocho horas. ¡Increíble!
A un paso de poder ganar los cuatro Grand Slams
El miedo a fracasar atenazó a Barty en las anteriores ocasiones pero ha sido esa mentalidad la que hoy se hizo fuerte y le permitió darle la vuelta a una situación muy crítica en el segundo set, cuando remontó un 1-5 adverso ante el estadounidense Danielle Collins. Reaccionó con el coraje y pundonor de una número uno del mundo. Barty hizo historia pero está a un solo paso de poder hacerlo aún más. Si consigue ganar el US Open habría conseguido ganar los cuatro Grand Slams, algo que muy pocos jugadoras en la Era Open ha conseguido. ¿Lo conseguirá? Estaremos atentos.

