Muchas expectativas recaían sobre la raqueta del alemán Alexander Zverev al comienzo de este Open de Australia 2022. Junto con Daniil Medvedev parecía el principal favorito al título en Melbourne. Su final de 2021 le auguraba grandes cosas para el 2022. Con una experiencia ya dilatada, tantos en fracasos como en algunos éxitos, pocas dudas existían sobre que tenía que pegar un puñetazo sobre la mesa en este primer Grand Slam del año. Pero nada más lejos de la realidad tras su eliminación en octavos de final a manos de Denis Shapovalov. Una versión decepcionante cuando más se esperaba de él, un nuevo batacazo y un nuevo signo de que esa barrera que tenía con los cuatro grandes la sigue teniendo en mayor o menor medida. Su rendimiento fuera de los Slams es muy diferente al que muestra en estos. Y parece que el año nuevo no ha cambiado mucho esa dinámica en Sascha.
Tercera raqueta mundial el de Hamburgo. Sin Djokovic, Medvedev y él eran los grandes favoritos al Open de Australia 2022. Zverev era el vigente campeón de las ATP Finals, con muy buen final de 2021 si le sumamos las semis en París-Bercy y el título en Viena. Sensaciones muy positivas y de madurez del alemán, que había dejado atrás sus problemas extradeportivos relacionados con su ex pareja y supuestos maltratos y demás polémicas que con buena lógica le habían distraído en cierta medida de la competición. Todo parecía indicar que en Melbourne veríamos una sólida versión de su tenis, parecida a la que exhibió en los pasados Juegos Olímpicos, consiguiendo la medalla de oro para su país. ¿Pero qué es lo que ha ocurrido? ¿Por qué Sascha sigue siendo ese tenista temeroso, irregular y fallón en los momentos importantes de los Grand Slams?
Hay datos que hablan por sí solos y que reflejan muy claramente los problemas de Alexander Zverev en los Grand Slams. Que muestran cómo baja el nivel en comparación con el resto de torneos del circuito. "No merezco optar a un Grand Slam si juego a este nivel", decía en sala de prensa el germano tras ser vencido con claridad por un tenista realmente peligroso como Denis Shapovalov pero que dista de ser tan sólido y resolutivo como Zverev en líneas generales. "He hecho un partido horrible", reconocía Sascha.
Incapacidad de ganar a las mejores raquetas en Grand Slam
Los datos a los que nos referimos son algunos como éstos: Zverev nunca ha ganado a un solo jugador del top ten cuando el partido era de Grand Slam. Ni a uno. Y todos sabemos que ha sido capaz de grandes cosas fuera de ahí, ganar a Djokovic la final de Roma o de las ATP Finals, a Federer la final de Canadá, a Medvedev la de las ATP Finals también, a Nadal en Madrid... En Grand Slams sin embargo no ha podido aún, su cuenta de victorias sigue a cero. Cierto es que progresivamente se ha ido acercando, pero se antoja excesivamente lenta esa evolución. Ha forzado quintas mangas a alguno de estos jugadores antes mencionados sí, pero de ahí a ganarles...
La estadística tampoco mejora demasiado si ampliamos el ranking hasta el top 20. La lista de victorias del hamburgués se extiende únicamente a cuatro jugadores, solo cuatro. Fabio Fognini (12º) en Roland Garros 2019, Andrey Rublev (16) y Stan Wawrinka (15) en el Open de Australia 2020 y Jannik Sinner (16º) en el US Open 2021. Por tanto hay que bajar hasta la posición 12 para encontrar la mejor víctima por ranking de Zverev en Grand Slam. Dificil de encajar para un tenista con el palmarés del alemán, con 19 títulos, 3º del mundo, dos veces campeón de las ATP Finals, cinco Masters 1000 y un oro olímpico.
En el récord general contra los tops 20 con los que se ha encontrado en Grand Slam es de 4-15, mientras que si nos vamos al resto de torneos, aquí el saldo es positivo con un balance de 65-51. Los números hablan por sí solos. En Australia no hace tanto caía con estrépito ante Milos Raonic, con un resultado realmente duro, en Roland Garros ha tenido encuentros extraños que iba dominando bien y le acababan forzando el quinto set, en Wimbledon aún no ha pasado de la cuarta ronda y en el US Open ya sabemos cómo acabó esa final de Grand Slam contra Dominic Thiem en la que vencía por dos sets a cero y tenía hundido al austríaco. Sus primeros cuartos de Slam fueron en 2018 y sus primeras semis en 2020, todo ello teniendo en consideración que sus primeros títulos de Masters 1000 habían sido en 2017. La barrera psicológica ha sido tremenda.
Veremos cómo se desarrolla el resto del 2022 para Alexander Zverev pero no deja para nada buenas sensaciones y augurios un nuevo tropezón como el que ha tenido en Melbourne. Nadie ha sido capaz de desbloquearle lo suficiente a nivel mental como para que muestre su mejor versión en partidos al mejor de cinco sets. Ya en Roland Garros volverá a tener la presión de hacer el papel que realmente se espera de él. Llevamos ya bastante tiempo esperando que el alemán gane su primer grande, o al menos, que esté cerca con asiduidad. Sigamos esperando, que aún son 24 añitos los que le contemplan.

