Barbora Krejcikova se había convertido en el pequeño 'coco' de Garbiñe Muguruza... hasta hoy. La tenista española sudó la gota gorda, pero esta vez la suerte sí que estuvo de su lado: en otro partido largo, de tres mangas (2-6, 6-3, 6-4 en dos horas y 10 minutos), la hispanovenezolana supo controlar sus demonios y llevar el duelo a su terreno tras un primer set horrible. Templó su tenis, recuperó un primer saque que estaba desaparecido y surfeó la ola de confianza en el tercer parcial para noquear a una Krejcikova que se mostró ciertamente cansada hacia el final del duelo, haciendo ver que los más de 100 partidos que acumula esta temporada entre el individuales y el dobles empiezan a tener un claro efecto en su tenis. La agresividad y la confianza de Garbiñe en el tercer set le permitirán pelear ante Anett Kontaveit, en la última jornada, incluso por ser primera de grupo... aunque todo puede pasar aún en estas WTA Finals 2021.
El primer set comenzó con la tónica habitual de la mayoría de los partidos que estamos viendo en México: gélido, irregular, con pocos intercambios largos. La altitud de Guadalajara está haciendo muy difícil que las maestras tengan el total control de la bola, y parecía que era Krejcikova quien era capaz de domarla mejor, si bien el primer sprint vio cómo ambas raquetas aún se encontraban relativamente igualadas. Sin embargo, era la checa quien empezaba a ir más rápido en sus turnos de saque, quien tenía más facilidad para tirar con margen y buscar el control de la línea de fondo. Poco a poco, el revés de Muguruza empezaba a descontrolarse: llegados al final del cuarto juego, Garbiñe ya había acumulado 8 errores no forzados por ese lado. El saque estaba desaparecido, y de eso tomó ventaja Barbora para concretar su segunda rotura tras un resto profundísimo.
A partir de ahí, dio la sensación de que era Krejcikova quien tenía en su raqueta el sino del partido. Cuando Muguruza consiguió encontrar sus golpes paralelos y pudo tirar con intención, se llevó los puntos... pero solo ocurrió en un par de ocasiones. Todo lo demás fue una actuación sólida por parte de su mayor bestia negra, que veía como la hispanovenezolana se desangraba y terminaba por firmar hasta 18 unforceds a lo largo de un primer parcial que quedó finiquitado en poco más de media hora (6-2).
EL APOYO DEL PÚBLICO Y LA MEJORÍA AL SAQUE, CLAVES
Tras comenzar el segundo set consolidando su servicio, cosa extraña visto el desarrollo del primer parcial, algo pareció cambiar dentro de la cabeza de Garbiñe. La retahíla de errores no forzados dejó paso a una española mucho más firme en su tenis, jugando golpes con mayor intención e incomodando el saque de la tenista de Brno como no hacía desde el primer juego del partido. Otro aspecto clave en el despertar de Garbiñe fue su clara mejoría al saque, síntoma de que empezaba a recuperar la confianza en sus golpes: en el segundo set subió su porcentaje de primeros dentro del 57% al 71% y, sobre todo, su porcentaje de efectividad con esos primeros: del 40% al 76%.
Muguruza encontró su tan ansiado break, tomando la iniciativa desde el resto, aumentando la agresividad y siendo ella ahora quien ganaba los puntos cortos. Ni mucho menos se quedó corta su rival: Krejcikova redobló la apuesta y dio rienda suelta a su derecha, un golpe de bellísima factura técnica que empezaba a encontrar acomodo en las rápids condiciones de Guadalajara. Sin embargo, quien estuvo más agresiva al saque, quien pudo sacar las castañas del fuego con mayor facilidad, fue Muguruza: tras ceder el break de ventaja y soltar todo el momentum que le había dado el 4-1, supo rehacerse y conseguir el break para poner el 5-3 y cerrar, con un juego convincente, un segundo set que había elevado claramente la categoría del partido. Y todo, por cierto, gracias al apoyo de un público que se empezó a volcar con la española, coreando su nombre en varias ocasiones y llevándola en volanda hacia el set decisivo.
SURFEANDO LA OLA DE LA CONFIANZA
Sobrevivir al abismo supuso un envión de confianza tremendo para Muguruza. Lo que en el primer set era un error casi automático, a partir del ecuador del partido se convertía en un golpe casi a la cruceta. A pesar de varios errores groseros por parte de los jueces de línea, impropios de un torneo de este nivel, Muguruza pegó el primer zarpazo en el parcial definitivo, consciente de que la inercia positiva estaba de su lado y de que, además, la gasolina en el tanque de su rival era mínima. La diferencia de activación de piernas entre ambas jugadoras en cada intercambio desde el fondo de la pista realmente llamaba la atención: Garbiñe, en ocasiones, incluso pecó de ansias de victoria, casi de hiperactividad, mientras que Krejcikova necesitaba cerrar los intercambios con sus dos primeros golpes planos, sin moverse del centro de la pista.
Más allá de algunos errores puntuales y de momentos de raza al saque de Barbora, que a pesar de no desplazarse al nivel de su oponente no le perdió la cara al partido, Muguruza tenía ahora un aliado fundamental: al saque. Cada juego al servicio ahora se convertía en una demostración de fuerza, y la hispanovenezolana encontraba repetidamente su primer servicio. La confianza había vuelto y Garbiñe mantenía sus juegos al saque cortos, poniendo constantemente la presión en los hombros de su oponente. Jamás dejó marchar ese tan preciado break y no le tembló el pulso al tener que cerrar el duelo con su servicio, esquivando un peligroso 15-30 con un revés ganador y un gran primer saque y firmando su primera victoria en las WTA Finals 2021 y manteniendo sus opciones a avanzar a semifinales.
Después de llevarse el gato al agua en el primer set, Krejcikova aún mantiene opciones de avanzar. Todo abierto de cara a la última jornada del torneo, en el que la única que tiene asegurada su clasificación es Anett Kontaveit: a la tenista estona, uno de los nombres propios de la temporada, se medirá Garbiñe en su búsqueda de las semifinales. La campeona de Roland Garros, tocada pero no hundida hoy, necesitará de una victoria por 2-0 ante Pliskova por tener opciones, además de una derrota de Muguruza, también en sets corridos, ante Kontaveit. Todo queda en el aire en unas WTA Finals donde la sorpresa siempre está a la vuelta de la esquina.

